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Música

Salando las heridas: crónica especial a 15 años del fatídico recital de Los Redondos

Un 15 de abril del 2000, 70 mil jóvenes se acercaron al estadio Monumental para vivir una “misa ricotera”, tras seis años de ausencia en la Capital Federal. Sin embargo, la fiesta se transformó, sin previo aviso, en una pesadilla para muchos fanáticos

Por Alberto Fernández (@alb_ezequiel)

Era sábado. Guille se despertó antes que el sol. Corría el año 2000. No había smartphones, internet era un lujo y las redes sociales vendrían mucho después. Era sábado y Guille se despertó sabiendo que había misa. Que iba a asistir a misa aunque sus padres, católicos, se oponían. Tenía 17 años ese 15 de abril.

La noche anterior se reunió con sus compañeros feligreses, soldados de una noche de gloria, que se convertiría en guerra. Jornada inolvidable en muchos términos. Habló con cada uno, asegurándose que Carabobo y Alberdi era el lugar de encuentro. No había Whatsapp, Facebook o GPS. Había amigos, teléfonos fijos y el valor de la palabra. Tenía un pacto. [pullquote position=”right”]Guille se fue a su casa con esa sensación de adrenalina, de nerviosismo previo a un acontentecimiento importante[/pullquote]

“¡Mañana tenemos que estar bien!, ¡no podemos fallar!”, se arengaban entre sustancias y bebidas calculadas. Guille se fue a su casa con esa sensación de adrenalina, de nerviosismo previo a un acontentecimiento importante. Y vaya que lo sería.

Topper, jeans rotos y remera desprolija era el uniforme de misa. Puchos, fotocopia de DNI y unos mangos por las dudas. Un último llamado para avisar que salía de la casa. El viaje fue largo, pero como en la vida, cuando se está rodeado de la gente correcta el tiempo no es más que actor de reparto. Llegaron a Acoyte y Rivadavia y todavía faltaba un largo trayecto a Núñez. Pero se sentían en casa entre tantos cánticos e himnos conocidos. Salían de memoria, fluían entre la muchedumbre de los bondis.

Eran las tres de la tarde y la misa comenzaba a las ocho en punto. A las ocho los peregrinos se encontraban con lo que habían ido a buscar, algo más que un par de promesas. Buscaban algo implacable. Eran nueve, pero eran miles de sienes ardientes esperando comulgar. “¡Eu, flaco, dale que nos vemos allá!, ¡dale que hoy es el día!”, fue una frase que le quedó grabada a Guille cuando vio por la ventanilla a un delirante corriendo y revoleándola remera con corona. Y claro, era una de esas noches donde a todos les gusta la misma bailarina.[pullquote] Buscaban algo implacable. Eran nueve, pero eran miles de sienes ardientes esperando comulgar[/pullquote]

Guille cuenta y se le eriza la espina: “Cuando llegamos nos bajamos en Barrancas y caminamos hasta el estadio. Me acuerdo que tenía un poco de miedo y me decía a mí mismo: ‘Pará, es un recital, no es una guerra. ¿Qué puede pasar?’”. 

Todo era calma. La fila avanzaba con incertidumbre y puños apretados de la ansiedad. Querían entrar. Presos de aquella ilusión querían bailar, bailar, bailar en la misa más grande del mundo. Empezaban los empujones y, con ellos, la espera que se consumía. Golpes, tironeadas, gritos. Pero nada fuera de lo normal. Guille pensaba entre dientes: “Cuando la marea nos quiere tapar…” y más ganás tenía de nadar hacia la corriente. A la vuelta, el Ford Sierra de uno de los padres los iba a buscar. Tenían 17 años. [pullquote position=”right”]Ni rastros de los rumores violentos, todo era magia, religión[/pullquote]

Ya adentro eran las 20:30. Las luces se apagan. Los cantos estaban en el aire, esperando el salmo del pastor de los pastores. “¡Bienvenidos al Gheto!”, escuchó la multitud de fieles, con una voz inconfundible que venía desde el altar. Cada vez era más de noche, pero se venía el día más grande.

Un ángel para tu soledad y Buenas noticias continuaron con un repertorio exquisito. Ni rastros de los rumores violentos, todo era magia, religión. Esperado por miles y miles de almas que cantaban los himnos con tal enjundia que parecía que nunca más los iban a disfrutar. Y algo de eso sucedería después. El pogo, el grandísimo pogo, el más grande de la historia los empapo. Estaban dentro. Amigos atrás, adelante, al costado, arriba. Amigos por todos lados. Hermanos.

Alien Duce y Estás frito angelito colgaban de los corazones de todos, cuando el desastre se hizo carne y sangre entre las almas. Corridas y más corridas. Ya sonaba Preso en mi ciudad. Se agarraron fuerte unos a otros. Sabían que algo pasaba, ¿pero qué?, si todo había estado en paz. [pullquote]Las luces encendidas del estadio reflejaban la oscuridad de los hechos. Todo era corridas[/pullquote]

Los acordes se cortaron de manera brusca. Las luces encendidas del estadio reflejaban la oscuridad de los hechos. Todo era corridas. “¡Corre, boludo!”, recuerda Guille haber escuchado de la boca de un amigo. Nunca había visto sus ojos tan abiertos como en ese instante. Guille no preguntó, sólo corrió.

La locura duró apenas unos minutos que de seguro se sintieron como millones. “Estamos todos, tranquilos, tranquilos.” Los chicos se miraban perdidos, pero las palabras eran directas. Los murmullos decían que había un desquiciado cortando gente, allá adelante, con un Tramontina. Feroz. El templo no estaba limpio, hay sangre rancia de tramontina tajeador.

Era hermoso ver el estadio lleno, pero era escalofriante verlo con los reflectores prendidos. “Había un hijo de puta cortando gente”, recuerda Guille una y otra vez, sin salir de su asombro. “Había gente sentada en el piso con el jean manchado de sangre”. [pullquote position=”right”]La gente esperaba la palabra sabia del capitán, que apareció a plena luz[/pullquote]

La gente esperaba la palabra sabia del capitán, que apareció a plena luz. “Han pasado cosas muy serias hoy acá, ¡escúchenme carajo!”. La marea se silenció ante tal voracidad en la voz del que dirige. La misa siguió iluminada, por dictamen del juez. “Así se hace difícil cantar “Banderas de mi corazón””, se lamentaba el Indio, antes de seguir tocando. Pero no todo había terminado, por lo menos para Guille.

Con Drogocop la bestia se calmó. Todo estaba de nuevo entre los cánones normal, salvo por la luz. Juguetes perdidos era el himno que habían ido a buscar con todas sus fuerzas. La luces ahora se apagaron para el ritual, para comulgar. [pullquote]La cita se había transformado en la cita peor, porque con las luces bajas era una cita a ciegas[/pullquote]

Pero la cita se había transformado en la cita peor, porque con las luces bajas era una cita a ciegas. Una cita con el destino. “Un amigo me mira y me dice: ¡Vení para acá! Me agarra, me saca y mientras veo que un chabón al lado mío, a mi derecha, agarra del cuello al de mi izquierda y lo clava con algo, le mete las manos en los bolsillos y no pude ver nada más. Vi dos o tres puntazos. Y las corridas empezaron de nuevo. Un rato más. Otra vez la misma historia. Las luces prendidas, la banda lejos del escenario. ‘¿Para qué vine?’, pensé”.

“Sin embargo, y a pesar de todo, viví algo que pocas personas vivieron y no me arrepiento. Que suene Ya nadie va a escuchar tu remera, a luces prendidas, viendo a la gente, fue impagable. Me olvidé de todo en dos segundos”.

“Me quedo con una frase que resumió todo lo que viví: esto es efímero, ahora efímero… como corre el tiempo.”, cuenta Guille movido por el recuerdo. Para él parecía algo armado, parecía una broma de mal gusto. Pero fue real.

Los días siguientes se enteró de lo que había sucedido. Los soldados que habían estado en distintos puntos del recital tenían la misma versión. Guille fue con la ilusión de tener una historia para contar y terminó siendo parte de la historia de una de la banda más empática e influyente de nuestro país.

El sábado 15 de abril del 2000 comenzaba a gestarse el ocaso de Los Redondos. Jorge Pelé Ríos fue identificado como el agresor y falleció en el Hospital Pirovano unos días después de su internación. La misma gente lo agredió al verlo atacar a sus pares con una trincheta. Había salido de la cárcel en febrero de ese año y estaba en libertad condicional. Hubo más de un centenar de heridos, pero bastaron para lastimar a las casi 70.000 almas presentes. Incluido Guille.

Espectáculos

El Festival Vive Latino anunció su grilla con varios argentinos

El famoso espectáculo mexicano se realizará el 19 y 20 de marzo de 2022.

El clásico festival musical que se desarrolla anualmente en el Foro Sol de México anunció las bandas y artistas que formaran parte de la edición del 2022. Será la vuelta del Vive Latino tras la ausencia del año pasado debido a la pandemia.

Los argentinos que estarán presentes en el festival serán: Conociendo Rusia, Dread Mar I, Eruca Sativa, Gustavo Santaolalla, Wos, Los Fabulosos Cadillacs y Los Auténticos Decadentes.

El Vive Latino 2022 será la edición número 22 del festival y el próximo año se hará bajo el lema “Revive“.

El festival contará con una variedad de artistas de nivel de diversos géneros, entre ellos se destacan: Limp Bizkit, Pixies, Residente, C Tangana, Banda MS, Maldita Vecindad, Julieta Venegas, Santa Fe Klan, Gary Clark Jr, Milky Chance, Black Pumas, y muchos más.

Respecto a los artistas argentinos, también habrá una importante variedad de géneros: pasando por el rock con Eruca Sativa, el reggae de Dread Mar I, el rap con Wos, lo alternativo de Conociendo Rusia, el eclecticismo de Santaolalla y toda la fiesta con los Decadentes y los Cadillacs.

 

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Espectáculos

L-Gante le respondió a la concejal que se opuso a que lo declararan “visitante distinguido” de Rosario

En medio de la gira que tiene programada por el país, L-Gante opinó sobre la disputa de su nombramiento en Rosario y su mamá lo apoyó

L-Gante emprendió una gira por el territorio nacional y el próximo 10 de octubre se dará cita con el público rosarino en el Estadio Cubierto de Newell’s Old Boys. Atentas a la actuación del cantante de cumbia que se convirtió en un fenómeno popular, las autoridades locales aprobaron en el Concejo Deliberante nombrarlo como “visitante distinguido”. Sin embargo, el debate no careció de tensiones cuando una de las concejalas de la UCR acusó al artista de hacer apología a la violencia de género a través de su música.

“Precisamente son las letras las que fomentan la violencia de género”, sostuvo Daniela León. “Yo no voy a votar la distinción de Elián Ángel Valenzuela, porque sus letras ejercen violencia simbólica de género”, acusó.

Y enseguida apuntó contra la integrante de Ciudad Futura e impulsora de la idea, Caren Tepp: “La concejala Tepp es nada más y nada menos que la presidenta de la Comisión de Feminismos”.

“En reconocimiento a su irrupción en la escena musical de nuestro país con la creación del género ‘cumbia 420′ que revolucionó la industria cultural en su conjunto, convirtiéndose así en referencia para miles de jóvenes que disfrutan su música y que valoran la lealtad y el orgullo que expresa L-Gante con sus orígenes y su historia de vida”, contraatacó Tepp.

El decreto obtuvo 9 votos a favor, de los bloques Ciudad Futura-FSP; Socialista; Radical, Frente de Todos-PJ y Creo; 7 en contra, de Juntos por el Cambio, Unión Cívica Radical/Juntos por el Cambio; Cambiemos y Unión Cívica Radical, y las abstenciones de Unidad Ciudadana, Iniciativa Popular, Unite-Un Gol para Rosario, y el Partido Demócrata Progresista.

“¡Nosotros nos cagamos de risa!”, contestó el cantante y flamante papá, L-Gante, en un audio que envió a Teleshow. “Toda persona tiene derecho a opinar, así que no hay drama. Lo que nos dio gracia fue el resultado de su oposición”.

Su mamá, Claudia Valenzuela también opinó del tema y defendió sin titubeos a su hijo: “Yo creo que tiene como todo el mundo tiene derecho a opinar, el que le guste y al que no le guste. Y no a todo el mundo le pueden gustar las letras y la música”, comenzó diciendo la mujer. Y agregó: En cuanto a violencia de género, me parece que nos fuimos a cualquier tema. Las canciones no las escuchó una sola persona, la escucha gente grande y bien adulta, y si esto fuera violencia de género Elian no estaría donde está”.

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Espectáculos

Tras la oleada de memes, Ricky Martin salió a aclarar si se realizó una operación en la cara

Después de los rumores de una operación estética, el cantante pop subió una serie de stories a Instagram contando si se había realizado o no la aplicación de botox

Días atrás, Twitter estallaba con los memes sobre una supuesta operación estética que habría desfigurado el rostro de Ricky Martin. Los fanáticos, entre la nostalgia y la risa, no dejaron pasar la oportunidad para opinar del tema. Pero hoy, fue el propio protagonista de las especulaciones quien tuvo que salir a desmentir una aplicación de botox en el rostro.

Siempre sonriente, el portorriqueño publicó una serie de stories en su cuenta de Instagram para dejar tranquila a la audiencia. “¡Hola familia! ¿Cómo están? Estoy aquí porque creo que algunos de ustedes están muy preocupados porque supuestamente me hice algo en la cara”, comenzó.

“Y yo no me he hecho nada en la cara, se los juro, miren, tengo líneas, y si me hubiese puesto botox se los hubiese dicho porque yo no tengo nada que esconder”, aseguró, mientras hacía varios gestos para demostrar que conserva el mismo rostro de siempre.

Luego contó qué fue lo que pasó el día de los reportajes que se hicieron virales: “Ese día lo que sí hice diferente fue ponerme un suero de multivitaminas y yo creo que ahí vino una reacción rara a mi piel, pero nada, simplemente me inflamé, y fuera de eso, normal”.

Más tarde, explicó que quiso cumplir con el compromiso que tenía con los periodistas en el marco de la gira que está realizando junto a Enrique Iglesias y Sebastián Yatra. “No quise cancelar las entrevistas por la inflamación, y si lo hubiese hecho tal vez no tendría que estar haciendo este video, pero está todo bien, insisto, mi vida está normal, estoy muy saludable, los conciertos están de p…madre y seguiremos trabajando fuerte”.

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