Dólar Blue

Tras la clausura de la cueva de Boca, la mitad de los arbolitos se fue de Florida

Los cambistas que se quedaron lo hicieron en silencio, sin vocear, y atendieron sólo a turistas y a clientes, por temor a infiltrados del Gobierno que pasen por ahorristas.

viernes 30 de agosto de 2013 - 6:17 am

 

Hugo, más conocido como “El Poronga”, era uno de los que manejaba las tres cuevas que tenía “La 12”, la barra brava de Boca, en el segundo piso de Florida 259, que ayer seguía con la faja de clausura.

Un oficial de la policía que debía estar parado controlando estaba sentado enfrente, así que cuando ayer fueron las cámaras de televisión a filmar la fachada le pidieron si por favor podía pararse, como si estuviera custodiando, para que la imagen saliera mejor.[pullquote position=”right”]Tras la clausura de la cueva de Boca, la mitad de los arbolitos se fue de Florida[/pullquote]

Luego del allanamiento de anteayer, le siguió otro ayer en una cueva de un edificio de Corrientes al 500, con lo cual hubo un virtual feriado cambiario blue, que se repetirá durante la jornada de hoy. Las pocas operaciones provocaron que el billete cayera hasta $ 9,10, aunque luego se recuperó y termino cerrando en $ 9,30, lo que representa 10 centavos menos que la jornada previa.

La lógica indicaría que, sin transacciones por el temor reinante en la City porteña, hoy la cotización volvería a caer, hasta llegar a cerca de los $ 9, precio que Guillermo Moreno exigió cuando llamó a las cuevas, amenazando con clausuras.

Según estiman en el mercado, recién a mediados de la semana que viene podrían volver de a poco las operaciones, aunque en el ambiente dicen que esto se verá “día a día”, de acuerdo a los humores del secretario de Comercio Interior. “Si sigue llamando y amenazando con clausurarnos, paramos un toque. Si deja de presionar, avanzamos”, advierten los cueveros.

El operativo “bostero” provocó que ayer desapareciera la mitad de los arbolitos que suelen pulular por Florida y Lavalle. Los pocos que se animaron a trabajar lo hicieron en silencio, sin el tradicional voceo de “cambio, casa de cambio, pago más”, que los caracteriza. “Yo vine pero sólo operé con mis clientes conocidos y con turistas. Cuando alguna persona desconocida se acercaba y me preguntaba el precio, le decía que yo no cambiaba. Mirá si era alguien del gobierno que estaba infiltrado. Mejor me guardé y listo”, advierte un arbolito instalado en Lavalle, entre Suipacha y Esmeralda, que tuvo poco trabajo.

La característica de los arbolitos de “La 12” es que no parecían de la hinchada. De hecho, casi ninguno lo era. Sino había desde chicas jóvenes muy bonitas, hasta mujeres con look de amas de casa o abuelas, pasando por señores trajeados y hasta chicos veinteañeros. La táctica: generar empatía en el inversor que iba a comprar, que se identificara con su símil.

Otro de los síntomas en el ambiente es que “hay muchas manos colocando billetes falsos. Hay cinco gambas dando vueltas”, revela un cuevero, en alusión a u$s 500.000 en billetes truchos que, según cuentan, tenía la oficina en Corrientes al 500 que ayer fue allanada.
“Yo casi fui una víctima de ellos. Decir que me avivé porque me parecía raro que los dólares estuvieran todos enfajados en bolsas de plástico, de modo de que nadie pudiera tocarlos de entrada. Se arman la pelota”, revela la fuente, en referencia a que juntan muchos billetes falsos para encajárselos a las cueveros distraídos.

“Te los ofrecen más baratos, entonces son una tentación, pero el tema es que se arman una oficina y después desaparecen y no los encontrás más”, advierte el especialista en este metier.

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