Sociedad

Los pilotos de carrera y la búsqueda constante de adrenalina

Una adicción al vértigo con consecuencias nefastas: correr a más de 300 km/h no es suficiente

lunes 30 de diciembre de 2013 - 4:00 pm

El exceso de adrenalina a la que están expuestos los deportistas extremos, provoca una suerte de adicción que durante le retiro o inclusive ejerciendo la actividad, necesitan aún más. Michael Schumacher, el máximo campeón de la Fórmula Uno Internacional, es solo un ejemplo.

Schumacher, deportista nato, hace tiempo que esquía, y si bien se desconoce si el domingo lo hacia a velocidades altas o no, es un deporte de riesgo. Un experto esquiador puede llegar a deslizarse a unos 100 kilómetros por hora, con la sola defensa de un casco y una vestimenta algo acolchonada. [pullquote position=”right”]Los pilotos de carrera y la búsqueda constante de adrenalina[/pullquote]

Hasta el domingo, el accidente más preocupante lo había tenido en otro desafío fuera del automovilismo, arriba de una moto en el circuito de Cartagena, Murcia, cuando rodó y sufrió contusiones en el cuello, el tórax y una muñeca.

Varios pilotos o ex corredores acostumbrados al vértigo de la velocidad fueron por más como si en sus vidas les faltara “algo”.

El argentino Rubén Luis Di Palma fue record Guiness en cubrir distancias en ultraliviano. Con ellos pasaba por debajo de los puntes carreteros, según lo había admitido. Falleció al caer el helicóptero que piloteaba en el año 2000.

El bicampeón mundial de F1 Graham Hill y el brasileño José Carlos Pace perecieron mientras conducían sus aviones.

El francés Patrick Depailler, piloto de F1 se estrelló contra una montaña en 1979 rompiéndose ambas piernas que lo dejaron fuera de competencia en esa temporada. Al año siguiente murió al destruirse su Alfa Romeo contra las vallas en una prueba en Hockenheim, Alemania.

Didier Pironi en 1982 se estrelló con su Ferrari y le pidió al doctor Michkowsky que no le amputara las piernas. La recuperación la completó con más de una decena de operaciones el doctor Letournel, el mismo que había salvado las piernas de Depailler y antes de su compatriota Jean Pierre Jabouille. [pullquote]Acostumbrados al vértigo de la velocidad fueron por más como si en sus vidas les faltara “algo”[/pullquote]

Volvió a correr pero quiso más y buscó velocidad sobre el agua, donde encontró la muerte en 1987. En la Needles Trophy, un clásico de la motonáutica de alta potencia en Southampton, la Colibrí que conducía Pironi se levantó y al caer la nave la cabeza del piloto chocó contra la entrada al agua.

La búsqueda del vértigo implica un costo muy grande; aún así estos deportistas apostaron por seguir viviendo al extremo y muchos de ellos pagaron con su vida.

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