Caso Lázaro Báez

Por dentro: El hotel “fantasma” que Lázaro Báez les alquilaba a los Kirchner

El movimiento que se ve es escaso. La mayoría de los que recorren los pasillos y los espacios en común son turistas extranjeros

lunes 30 de diciembre de 2013 - 8:43 am

Con 103 habitaciones, el Alto Calafate se impone hace años como uno de los hoteles más lujosos de la Villa Turística santacruceña. Las opciones de alojamiento son cuatro: doble, doble superior, triple y suite. La tarifa más baja empieza en $ 1.475 la noche.

La polémica con el más emblemático de los hoteles de la familia Kichner no tiene que ver con estos detalles de servicio, sino con una sospecha mayor: si no se trata, en realidad, de un alojamiento “fantasma” que usó el matrimonio presidencial para hacer negocios turbios con el empresario más beneficiado con la obra pública, Lázaro Báez. Opositores hablan de “coimas y lavado”.[pullquote position=”right”]Alto Calafate: el hotel “fantasma” que Báez les alquilaba a los Kirchner[/pullquote]

El Alto Calafate es gerenciado por Hotesur S.A., empresa creada en noviembre de 2003, a pocos meses de la asunción de Néstor Kirchner como presidente. A través de otra firma vinculada al empresario santacruceño, Valle Mitre, Hotesur recibió en concepto de “alquiler” $10,1 millones ($6,3 millones en 2010, $3,7 millones en 2011). Mientras conseguía contratos millonarios para realizar obras financiadas por la Nación, Báez les alquilaba cientos de habitaciones en hoteles a los Kirchner, plazas que casi nunca eran ocupadas. El secretario de la Presidencia, Oscar Parrilli, lo calificó como “un negocio entre privados” y hasta especuló con que el empresario lo hacía “seguramente para subalquilarlas”.

El movimiento que se ve es escaso. La mayoría de los que recorren los pasillos y los espacios en común son turistas extranjeros. Un empleado atiende amablemente a Clarín y explica: “Ahora tenemos más movimiento, es enero y a muchos extranjeros les gusta pasar fin de año en el Glaciar, pero a lo largo del año el trabajo es menor”. Después de contar detalladamente cómo son los servicios, el personal sólo se sonríe cuando se lo consulta por las denuncias que involucran al hotel con Lázaro Báez. Y ensayan una defensa. “Sabemos que lo que se dice es para perjudicar a la Presidenta, acá se comenta, pero no pasa de eso y no perjudicó en el ritmo de trabajo”, comentó una encargada reconociendo, de todos modos, que sonpocas las veces que ese ritmo de trabajo es intenso, un “mal” que afecta a casi toda la plaza hotelera de la Villa. La duda vuelve: ¿para qué semejante inversión del matrimonio Kirchner, entonces?

En el restaurante, el desayuno es la principal convocatoria para los hospedados. Entre las 7 y las 10, la “ocupación” del salón nunca llega ni al 30% de las mesas. Un brasileño bromea: “Si sabía que era de ella (Cristina), no venía”.

Para abonar a la teoría de un hotel con poco movimiento, un funcionario local recuerda que la propia presidenta Cristina dejó de visitarlo. “Antes, cada tanto, era una de sus salidas. Iba a lo de su sobrina (la hija de Alicia Kirchner radicada en Calafate) y tenía alguna que otra cena en el Alto”. Ya no.

 

Fuente: Clarín.com

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