Negocios con el Estado

La Aldea, un hotel más vinculado a la familia Kirchner

Es el menos conocido de los establecimientos hoteleros que detenda la familia presidencial

lunes 23 de marzo de 2015 - 8:36 am

La Aldea, una hostería sencilla y sin pretensiones que pasó por las manos de Lázaro Báez, ubicada sobre la avenida principal de El Chalté que cada verano recibe a cientos de escaladores y amantes del turismo de aventura.

Es el menos conocido de los hoteles que administra Idea SA, la gerenciadora de los hoteles de la familia presidencial en la Patagonia.

Si bien suele adjudicarse el hotel a la familia presidencial, en los papeles no aparece. La Aldea de El Chaltén SA es una sociedad constituida en marzo de 2010, que se inscribió en el Registro Público de Comercio de El Calafate a nombre del escribano Leandro Albornoz y su socio, el comerciante Adrián Berni. Ambos fueron parte del entramado del rubro hotelero encabezado por Báez que incluyó los hoteles de los Kirchner, ahora investigados por la Justicia.[pullquote position="right"] La Aldea, otro hotel en la trama de negocios de la familia Kirchner[/pullquote]

Albornoz figura como el titular nominal de la gerenciadora Valle Mitre y es el escribano de confianza de Báez. Y junto a Berni, además, integró el primer directorio de Hotesur, la firma con la cual Néstor Kirchner adquirió a finales de 2008 el hotel Alto Calafate. Ellos fueron reemplazados en el directorio de Hotesur por la familia directa de la Presidenta: sus hijos Máximo y Florencia, su hermana Giselle Fernández, y su nuera, Rocío García.

En ese directorio inicial, también estaba un hombre de confianza de Kirchner, Osvaldo Sanfelice, a quien hoy le adjudican IDEA SA, aunque en los registros societarios sigue figurando Carlos Sancho, el ex vicegobernador de Santa Cruz y el socio del hijo presidencial y de Sanfelice en los negocios inmobiliarios.

Todos ellos, los actuales y los anteriores integrantes del directorio de Hotesur, de Idea y de Valle Mitre quedaron bajo la lupa judicial. En al menos tres causas judiciales en los fueros federal y penal tributario se investiga si esas sociedades -y los hoteles que controlan- sirvieron para realizar operaciones de lavado y evasión tributaria, entre otros delitos.

Según informó el diario Clarín, el hotel La Aldea funcionó con una contabilidad "fantasma", hasta que todo fue descubierto por el propio Estado: la AFIP le canceló el CUIT porque la compañía adeudaba impuestos, no había presentado declaraciones juradas impositivas y ni siquiera había registrado empleados.

Las "bajas de oficio" que afectaron al hotel K se dieron en diciembre de 2012; y en febrero y junio de 2013 y, según el medio describió, la sociedad figuraba en la página de la AFIP "con impuestos con baja de oficio por decreto 1299/98".

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