Papa Francisco

El papa Francisco, en Nápoles: “La sociedad corrupta apesta”

El Sumo Pontífice fue recibido por miles de personas en Scampia, un barrio humilde de la ciudad italiana. "Un ciudadano que deja que le invada la corrupción no es cristiano, ¡apesta!", afirmó

sábado 21 de marzo de 2015 - 9:25 am

Este sábado por la mañana el papa Francisco llegó a  Nápoles, la ciudad más grande del sur de Italia. Allí, decenas de miles de personas entusiastas lo recibieron en el barrio marginal de Scampia, su primera parada en un la zona. [pullquote position=”right”]El papa Francisco, en Nápoles: “La sociedad corrupta apesta”[/pullquote]

Se trata de una visita muy significativa: Nápoles es una ciudad afectada profundamente por las actividades de la mafia.

Francisco, sonriente, llegó a Scampia en un papamóvil y fue aclamado por las miles de personas concentradas en una inmensa plaza en medio de los edificios de viviendas sociales. Allí, el Sumo Pontífice se despachó con frases duras, pero muy interesante.  “Cuánta corrupción hay en el mundo. La corrupción es sucia y la sociedad corrupta apesta. Un ciudadano que deja que le invada la corrupción no es cristiano, ¡apesta!”, afirmó Jorge Bergoglio.

Antes de eso, el Papa había atravesado el gentío, saludando a su paso a los jóvenes y los niños que querían tocarlo y hablar con él. De hecho, dos adolescentes lograron poner cada uno un brazo en los hombros del papa para hacerse un selfie.

“Espero que tengan el coraje de ir hacia adelante con alegría, de portar hacia delante la esperanza, de ir por el camino del bien y no por la del mal. De ir hacia adelante limpiando la propia alma, el alma de la ciudad y de la sociedad para que no exista ese olor putrefacto que tiene la corrupción”, indicó con firmeza.

A su vez, demás, destacó de la ciudad sureña su “larga historia, atravesada por desafíos complejos y dramáticos” y reconoció que el día a día está lleno de dificultades y de “duras pruebas”. “Debemos crear una cultura de vida que ayuda a levantarse después de cada caída, que ayuda a lograr de alguna manera que el mal no tenga la última palabra”, sostuvo Francisco.

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