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Ellos también nos miran: “Sabemos que está compartiendo porno”

En Gran Bretala, la industria porno pelea (y no en barro) contra la piratería con intimidación, usuario por usuario. No suena muy efectivo, pero solo queda esperar

sábado 14 de marzo de 2015 - 7:12 pm

No son sólo los tanques de Hollywood los preocupados por el aumento en la piratería: la industria pornográfica también se prepara para la batalla.

Cansados de esperar una solución viable para combatir este problema, eligieron pasar a la acción mediante una práctica denominada “copyright trolling”: básicamente, consiste en enviarle a los usuarios en el Reino Unido cartas amenazantes en las que se les avisa de que se ha descubierto que están infringiendo el copyright de sus película.

[pullquote position=”right”]Ellos también nos miran: “Sabemos que está compartiendo porno”[/pullquote]

Esta acción está siendo llevada a cabo por las compañías Sunlust Pictures, Combat Zone Corporation and Pink Bonnet y los Consultores de Imagem LDA, que hace un año unieron esfuerzos para exigirle a la operadora británica Virgin Media los datos de 1.500 de sus usuarios, datos que ahora están utilizando para enviar sus amenazas por correo.

Según informó el portal online GenBeta, las compañías contrataron para esta sucia tarea los servicios de la empresa Mircom International Content Management & Consulting Ltd, veterana en este tipo de acciones. En el correo,  le aseguran a los receptores que han sido descubiertos por un análisis informático forense, aunque la verdad según Virgin Media es que lo que se ha estado utilizando es el software FileWatchBT.

Con una estrategia que está en el borde de lo ilegal, Mircom amedrenta en sus cartas mencionando al Tribunal Supremo y diciendo que aun no ha examinado a fondo su demanda contra ellos. A continuación, añade que aunque el receptor de la carta no sea responsable directo de las descargas, algo que hubiera sido lógico que supieran por sus hipotéticos análisis, el hecho de que se estén realizando a través de su conexión les hace responsables.

A continuación Mircom exige que el usuario les responda por escrito aclarando cómo se están realizando las descargas y por parte de quién, amenazando con continuar con las acciones legales si esa respuesta no llega. En el caso en el que no se pueda contestar por escrito, la empresa pone a disposición del afectado un número telefónico que resulta ser una línea de tarifa premium.

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