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Salud

Conocé las 16 preguntas para saber si tenés riesgo de sufrir un infarto

La herramienta consta de una serie de preguntas que ayudan a determinar la edad cardíaca o edad del corazón de la persona

Una herramienta creada por el Servicio Nacional de Salud Pública británica y la Fundación del Corazón te ayuda a saber si tenés riesgo de infarto o no. [pullquote]Conocé las 16 preguntas del test británico para saber si tenes riesgo de infarto[/pullquote]

La herramienta consta de una serie de preguntas que ayuda a determinar la edad cardíaca o edad del corazón de la persona.

A continuación las 16 preguntas que te debes realizar para saber en que condiciones se encuentra tu corazón:

1. Fecha de nacimiento

2. Género

3. Grupo étnico

4. Código postal

5. ¿Tenés enfermedad cardiovascular?

6. ¿Fumás?

7. Altura

8. Peso

9. ¿Sabés su colesterol?

10. ¿Sabés su presión sanguínea?

11. ¿Alguna vez recibiste tratamiento para la presión sanguínea?

12. ¿Tenés diabetes?

13. ¿Tenés artritis reumatoidea?

14. ¿Tenés insuficiencia renal crónica?

15. ¿Tenés fibrilación atrial?

16. ¿Tenés algún familiar menor de 60 años que tenga enfermedad cardiovascula

Para conocer cuál es la edad de tu corazón, probá en el sitio oficial haciendo click acá

Salud

Beneficios de la cebolla y cómo consumirla

Cuáles son las principales propiedades de este alimento y qué tener en cuenta

Uno de los aspectos nutricionales que destacan de la cebolla es que se trata de un alimento bajo en calorías (30 calorías por cada 100 gramos), aunque muy rico en minerales como el potasio, magnesio, azufre, cobre o calcio y en vitaminas C, A, E y B.

Tiene bastante agua y fibra, lo que hace que el tránsito digestivo funcione mejor y ayuda a reducir el nivel de azúcar en sangre, fundamentalmente gracias a las quininas y flavonoides que contiene. De hecho, puede ayudar a los pacientes con diabetes.

Estudios sugieren que la cebolla en polvo, su jugo o extractos derivados de ella presentan múltiples efectos sobre la salud, como propiedades antioxidantes, antimicrobianas, antiinflamatorias e inmunomoduladoras. Asimismo, diversas investigaciones han ahondado en su utilidad en la prevención y tratamiento de algunas enfermedades, como la obesidad, diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, colitis, nefropatías, infertilidad y trastornos respiratorios. No obstante, las conclusiones de dichos estudios son prometedoras pero no concluyentes.

En todo caso, las dietistas-nutricionistas ensalzan sus efectos positivos dentro de una dieta saludable. Tradicionalmente, siempre ha estado presente en la dieta mediterránea como un elemento casi indispensable, y es que los beneficios que tiene para el organismo hacen que sea fundamental. Entre sus componentes destaca una sustancia llamada alilo, que se caracteriza por sus propiedades bactericidas y fungicidas, y que también tiene propiedades diuréticas y antisépticas, entre otras.

El procesado o la preparación puede cambiar la biodisponibilidad y el contenido de los compuestos bioactivos de la cebolla; incluso de manera diferente según el método de cocción. Por ejemplo, el contenido de algunos compuestos sulfurados disminuye durante el hervido, pero aumenta al freírse y al cocinarse al vapor o al microondas.

La versatilidad es otro de sus grandes atractivos. Por ejemplo, una cebolla en crudo para una ensalada nos aportará un sabor refrescante, intenso y crujiente que, en conjunto con un tomate y un poco de aceite, es un plato excelente. Si la cebolla está encurtida en agua y sal, sin vinagre, nos proporcionará un prebiótico natural que, además de ser un picoteo saludable, ayudará a mejorar el tracto digestivo y el sistema inmune. Se puede cocinar de mil maneras; se recomienda asarla al horno y condimentarla adecuadamente para obtener uno de los platos más sabrosos y sencillos de preparar.

Se puede considerar un alimento para todos los públicos. Únicamente deben comerla con precaución quienes sufren ciertas patologías, como el síndrome de intestino irritable, por su alto contenido en unos compuestos denominados fructanos, que pueden agravar sus síntomas. Por supuesto, los alérgicos a la cebolla tienen que olvidarse de ella, pero no es una de las alergias alimentarias más frecuentes.

Fuente: Cuidate Plus

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Salud

Nueve trucos caseros para limpiar tus objetos de plata

Qué se recomienda usar en cada caso para dejarlos como nuevos

Los objetos de plata a veces puede parecer viejos y dañados. Al aparecer manchas, muchos caen en el error de pensar que quizás no son totalmente de plata o que son enchapados, pero esto no es así.

Antes de hablar sobre cómo limpiarlos, es necesario destacar algunos consejos para poder proteger este metal y que no se pongan negros de manera rápida, o por lo menos, no tener que limpiarlos de manera sucesiva.

– Cuando no uses las joyas o la vajilla, por ejemplo, será bueno que se guarden en bolsas de plástico de forma hermética, para evitar el contacto con el aire.

– Evitar que entren en contacto con maquillajes, perfumes o cremas ya que esto puede producir que el metal se opaque.

– No exponerlos al sol o la luz artificial.

– No usar alhajas a la hora de hacer algún deporte o alguna actividad que genere sudor.

– Cuando se trate de cubiertos, platos o recipientes, limpiarlos correctamente y secarlos bien antes de su guardado.

– Si es una bandeja, plato o fuente, no se deberán dejar frutas pasadas ya que la descomposición de las mismas genera un aspecto opaco y sucio.

Si bien en la actualidad los artículos elaborados en plata están realizados con otro proceso de galvanizado con rodio, que permite en muchas oportunidades que no se ponga negro, en los elementos antiguos puede ocurrir al estar expuestos al polvo y diversos agentes. Para limpiarlos, podés usar productos caseros.

– Bicarbonato. Para esto se necesitará un pedazo de papel aluminio, un recipiente hondo, una cucharada de sal, una cucharada de bicarbonato de sodio, una cucharada de detergente y una taza con agua caliente. Cubrir con papel aluminio el recipiente, con la parte brillante hacia arriba.

Colocar el bicarbonato, la sal y el detergente sobre el mismo. Añadir el agua caliente y mezclar todos los ingredientes hasta que se incorporen completamente y se forme una mezcla homogénea. Colocar los objetos de plata encima y dejar reposar durante 5 a 10 minutos. Una vez que pasó ese tiempo, quitar los elementos y enjuagarlos con agua. Se puede pasar un trapo y frotar bien el metal para quitar toda la suciedad. Y listo.

– Pasta de dientes. Este producto elimina el azufre producido en la reacción química que genera el ennegrecimiento. Por eso será necesario lavar con agua y jabón blanco el elemento, cubrir la plata con la pasta dental y dejar actuar unos 10 minutos. Enjuagar y lavar nuevamente.

– Vinagre. Necesitarás una taza con agua tibia, una cucharada de limón, una cucharada de vinagre y una cucharada de sal gruesa. También se le puede sumar una cucharada de detergente. Mezclar todo y frotar sobre el metal. Esta limpieza se recomienda para joyas o pequeños elementos.

– Agua con sal. En una taza con agua hirviendo colocar 1 cucharada de sal. Poner en remojo los elementos que se desea limpiar durante toda la noche. Al día siguiente fregar la plata con un paño seco. Se realzará el brillo del artículo.

– Cáscara de banana. Con la parte interna de la cáscara se pueden pulir los objetos. Repetir el procedimiento tantas veces sea necesario. Es un buen truco para aquellos que tienen miedo a dañar sus elementos.

– Limón. Cortar a la mitad el limón, cubrir con sal toda la superficie y usarlo para pulir el metal. Una vez finalizado, enjuagar con agua y pasar un paño seco.

– Detergente y agua. Si se tiene que limpiar un dije o un aro, por ejemplo, se puede usar este procedimiento. En aproximadamente 1 litro de agua hirviendo colocar dos a tres cucharadas de detergente y dejar en ebullición los elementos por al menos 10 minutos. Dejar enfriar, enjuagar y lustrar con un trapo limpio y seco.

– Aguarrás. Aunque este producto puede ser un poco invasivo es muy útil a la hora de limpiar plata. Con un trapo con unas pocas gotas de este producto se puede frotar sobre el elemento y quedará como nuevo, además de brilloso. Una vez listo, limpiar con agua para quitar los excedentes de aguarrás.

– Amoníaco. Mezclarlo en partes iguales con agua caliente. Frotar la pieza con la mezcla y enjuagar rápidamente para que la misma no dañe la plata. De todas maneras, se recomienda probar con las otras opciones, como limpiar plata con bicarbonato, ya que como es un producto agresivo hay que tener extremo cuidado.

En el caso de que lo que se quiera limpiar tiene que ver con joyas finas, con piedras y diamantes, se recomienda que, usando los productos detallados anteriormente, al momento de frotar se realice con un cepillo de dientes de cerdas blandas o mismo con un hisopo. De requerirse agua para su limpieza, utilizar agua fría en vez de tibia ya que el calor y vapor del líquido puede desprender las piedras.

Se recomienda evitar el amoníaco en estas situaciones ya que es un producto bastante corrosivo, por lo que además de dañar la plata podrá provocar el desprendimiento de los cristales.

Fuente: La Bioguía

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Salud

Cómo debe ser la respiración para combatir la ansiedad

Algunas técnicas que pueden ser útiles

La respiración puede ayudarte a estar más tranquilo, pero no todos lo hacemos tan bien como pensamos o deberíamos. Hay que respirar por la nariz y no debes acelerarte. Una frecuencia respiratoria normal y saludable, en reposo, ronda en torno a las 12 y 18 respiraciones por minuto.

La cuestión se complica cuando tenés la nariz taponada o hacés ejercicio aeróbico al aire libre. Entonces, cuesta respirar, resulta más habitual despistarse y captar el aire por la boca. Y ahí pueden surgir los problemas. Si respirás con la boca abierta por la calle y hace frío, al aire no le da tiempo a humidificarse y calentarse de forma adecuada, por lo que las mucosas pueden enfriarse y aumenta la probabilidad de resfriarse.

Si padecés sobrepeso,  esta condición aumenta el riesgo de que sufras un trastorno respiratorio nocturno, como el síndrome de apnea-hipopnea, lo que perjudica la calidad del sueño. Este problema hace que dejemos de respirar durante determinados momentos y que, en general, captemos un menor volumen de aire, por lo que no tendremos un sueño reparador y sufriremos somnolencia por la mañana. Cuando el peso baja, el síndrome mejora, llegando incluso a curarse.

También el bajo peso puede ser un problema. Los músculos encargados de la respiración, junto con el corazón, son los únicos que no descansan ni un momento y respirar consume entre el 2% y 3% del total de la energía usada por el organismo en el día, por lo que es necesario tener un aporte de calorías adecuado para que la respiración no se vea afectada.

Consejos y técnicas para el control de la respiración

Técnicas de relajación: ciertas técnicas incluyen el entrenamiento respiratorio. Entre ellas, se encuentran la meditación consciente —conocida como mindfulness—, el yoga y taichí. Pueden tener un efecto beneficioso para tu salud porque ayudan al control del estrés y la respiración.

Además, podés realizar otros ejercicios sencillos para hacer en cualquier lugar, como las distintas técnicas de relajación en casa. Los expertos recomiendan:

– Empezar a tomar conciencia de tus movimientos de entrada y salida del aire.

– Prestar especial atención a los momentos en los que te sientas especialmente estresado y notar cómo se comporta tu respiración: por ejemplo, si tenés problemas para tomar el aire, hacés bocanadas grandes a través de la boca o si tu ritmo respiratorio se acelera o pierde su ritmo natural y se ha convertido en irregular.

– Apuntar, tomar conciencia y aprender a cambiar este comportamiento por otra respiración más pausada y calmada.

Adoptá una buena postura para una correcta respiración: nos cuesta mantener una postura saludable. Cualquiera que haya probado a mejorar su llamada higiene corporal dinámica conoce que una mejor postura favorece la respiración profunda. Pero a veces el problema reside en interiorizar qué posición resulta saludable y, en general, todos tenemos una postura buena que nos permite respirar con calidad.

Prestá atención a tu diafragma, ese músculo alojado entre el pecho y el abdomen, porque desempeña un papel principal. Hay que asegurarse de que no lo oprimimos para que pueda llevar a cabo su tarea con total libertad. Mantené tu espalda erguida, elevada, tus hombros bajos y encajados de manera natural en las clavículas. Esta posición implica colocarlos ligeramente hacia detrás (pero con naturalidad, sin exagerar) y distendidos, sin tensiones. Tu mentón debería alzarse de forma suave. Y relajá mandíbula y cuello.

Por su parte, los suspiros pueden esconder información sobre la calidad de nuestra respiración. Un ejemplo está en quien practica esta respiración profunda a todas horas o en quien bosteza todo el tiempo (en el fondo, otro tipo de inhalación). En uno y otro caso, estos comportamientos pueden esconder un problema para obtener aire suficiente. Y acabamos exhaustos porque nos estaremos hiperventilando; es decir, captamos bocanadas a un ritmo mayor del que los expertos consideran saludable. Y aunque la respiración excesiva constituye una respuesta natural en episodios de estrés o ansiedad el consejo consiste en tratar de controlar el ritmo de entrada y salida del aire.

Para quienes suspirar puede llegar a convertirse en un comportamiento repetido incluso durante los momentos del día en los que no tenemos motivos para estar ansiosos, hay remedio: aprender a aguantar el aire dentro de forma consciente, por ejemplo, siete segundos, porque este gesto ayuda a reducir el ritmo respiratorio. Pero si los problemas persisten, habrá que realizar una visita al médico.

Cuando estamos nerviosos, la respiración (al igual que el ritmo cardiaco) se acelera y nos hiperventilamos. Esto implica que captamos mayor volumen de oxígeno durante la inhalación, pero también liberamos una enorme cantidad de dióxido de carbono (CO2).

Así solo acabarás aumentando tu sensación de estrés y puede que derive en un ataque de ansiedad. Por eso, se aconseja captar aire de forma lenta, suave y controlada. Y si te hace falta, o sufrís una crisis de ansiedad, podés colocar una bolsa de plástico en la nariz y la boca para recuperar el dióxido que estás liberando, ello favorece recuperar el ritmo de respiración normal. No hay que meter la cabeza dentro de la bolsa, sino solo colocarla en las vías respiratorias.

Fuente: Consumer

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