Muerte del fiscal Nisman

El informe de Arroyo Salgado sostiene que a Nisman lo llevaron al baño para dispararle

Así lo confirmó una fuente cercana a los peritos al diario Perfil. El informe de la ex esposa del fallecido fiscal tiene razones concretas para negar la teoría del suicidio. La más importante: la falta de espasmo cadavérico

sábado 7 de marzo de 2015 - 6:56 pm

La jueza federal Sandra Arroyo Salgado dijo saber cómo habían matado al fiscal Alberto Nisman, pero, durante del conferencia del jueves, evitó dar detalles del informe de cien páginas elaborado por el equipo de peritos contratados.

Sin embargo, Cecilia Di Lodovico informó para el portal online de Perfil que los peritos de la ex mujer del fiscal tienen una teoría basada en “evidencias físicas”: el crimen ocurrió en el baño del departamento 13 de las torres Le Parc, entre las 16 y la medianoche del sábado 17 de enero, y el fiscal no estaba solo. Para la querella, Nisman pudo haber sido llevado al baño amenazado, y fue asesinado en el mismo lugar donde fue hallado el cuerpo.

Toda la evidencia apunta ahora a Diego Lagomarsino, quien según pudo ser ubicado en la escena del crimen en ese período de tiempo. El técnico fue descartado por la fiscal Viviana Fein en un principio porque Héctor Di Salvo, el médico que realizó la operación de autopsia, ubicó en cambio la hora de la muerte entre las 10 y las 13 del domingo 18 de enero.

[pullquote position=”right”]El informe de Arroyo Salgado sostiene que a Nisman lo llevaron al baño para dispararle[/pullquote] Para la nueva línea de investigación, luego de disparar, el homicida movió el cuerpo antes de escapar por la puerta del baño. Aunque la cabeza de la víctima quedó apoyada sobre la puerta, no impidió que quedara abierta unos 15 centímetros. De hecho, fuentes cercanas a la fiscal Viviana Fein admitieron que la madrugada en la que fue hallado el cuerpo pudieron ingresar al baño por esa abertura.

A través de fotos y vídeos el equipo de Arroyo Salgado, conducidos por Raffo y el criminólogo Daniel Salcedo, descartó de lleno el suicidio, con tres fuertes argumentos.

En primer lugar el análisis de las manchas de sangre halladas en el espejo del baño y las paredes de la ahora “escena del crimen”. También resultaron esenciales las conclusiones de un examen exhaustivo de las livideces del cuerpo que confirmaron que el cuerpo fue movido.

Y por último, y quizás lo más importante: “Es fisiológicamente imposible que haya espasmo cadavérico cuando hay agonía. Este punto no es opinable. El espasmo en la mano no existió”, revelaron a Perfil fuentes cercanas a los peritos. “La única manera en que quede un espasmo cadavérico es si la muerte es súbita. Luego, de la agonía se instala la rigidez. El espasmo es un signo vital, la rigidez, es un signo post mórtem”, explicaron. Llama la atención que los peritos oficiales, que estuvieron frente al cuerpo, no repararon en este dato básico.

Las cámaras de seguridad de las Torres Le Parc resultaron inservibles para la investigación debido a que no funcionaban y los custodios de Nisman no estaban en el lugar. Por esa razón, creen que el asesino pudo dejar el edificio sin que haya quedado registro de su salida.

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