Cultura

Alguien camina sobre tu tumba: “El cementerio está desapareciendo, como si estuviese muriéndose”

La periodista y escritora Mariana Enriquez recorrió distintos cementerios alrededor del mundo, en donde conoció historias, miles de tumbas, tuvo sexo y hasta se llevó un hueso de recuerdo

viernes 6 de marzo de 2015 - 11:17 am

Mariana Enriquez es una periodista y licenciada en comunicación social nacida en 1973, en Argentina, que a los 20 años descubrió su fanatismo por conocer y visitar distintos cementerios del mundo. “Sexo en un cementerio italiano, búsqueda de rastros vudú en Nueva Orleans, el robo de un hueso en las catatumbas de París”, son algunas de las apasionantes historias que la subeditora del suplemento Radar del diario Página/12 relata en su libro. “Alguien camina sobre tu tumba”, de la editorial Galerna, te invita a recorrer el mundo de los muertos de una manera completamente distinta.

En diálogo con Nexofin, Mariana habló de la experiencia de conocer estos lugares “tabú” y cómo fue la escritura de su libro:

[pullquote position=”right”]Alguien camina sobre tu tumba: “El cementerio está desapareciendo, como si estuviese mueriéndose”[/pullquote]

¿Cómo empezó tu fanatismo por los cementerios?

Como lo cuento en el libro, ver ese cementerio en Italia –Staglieno- fue una experiencia muy impactante, yo no sé si conocía Recoleta en ese momento todavía, porque vivía en La Plata y nunca había visto una cosa tan grande, tan monumental y tan linda. Ese cementerio es muy particular porque es realmente casi una competencia de a ver quién se hace la tumba más fabulosa, es como un museo a cielo abierto rarísimo. Y después había una cosa mía de cuando era adolescente, de desafiante, el cementerio es como un lugar muy tabú para mucha gente, entonces yo era una adolescente un poco rebelde, un poco interesada por cosas al límite. Lo hacía como una cosa incluso de “pose” y hubo un momento donde de la “pose” pasó al gusto estético y luego a la cuestión narrativa. Últimamente, lo que me pasa es que los cementerios se están transformando en los “cementerios campo de golf” y es como que el cementerio está desapareciendo como si estuviera muriéndose, es como un refuerzo de la decadencia. A mí hay algo estético en eso que me interesa, son como “las ruinas de las ruinas”.

¿Cómo fue el proceso de escritura de “Alguien camina sobre tu tumba?

Arranque sin pensar en un libro, tomando nota en los viajes. Tenía un cuaderno desordenado, de notas que eran un poco de observación y otro poco de preguntar y cosas que tenían más que ver con historias relacionadas con el lugar. Así que lo empecé sin propósito de libro. Después, cuando se fueron juntando un poco más y vi que había un tipo de unidad que no era solamente que fueran solo cementerios, sino como un tipo de interés particular por ciertas cosas o incluso contrastes que me servían, lo empecé a pensar como un libro. La historia que me terminó de cerrar es la última, la de Marta (Tobada), porque le dio una especie de sentido a la cuestión de cierta obsesión por los huesos, por las tumbas, como que no fuera una cosa extravagante, si no que estaba enmarcada en algo histórico.[pullquote] Lo hacía como una cosa incluso de “pose” y hubo un momento donde de la “pose” pasó al gusto estético [/pullquote]

¿Cómo decidiste llevarte un hueso del cementerio de Montparnasse, en París?

Es una locura que hice. Es un cementerio que siempre me gustó, mi obsesión y me llamó mucho la atención porque hay mucho escrito sobre él. Es uno de los cementerios donde están las catacumbas, entonces cuando estaba ahí tuve el impulso ilegal de hacer eso. Lo extraño fue que hacerlo no me pareció una profanación, que es lo que es. Yo tengo una relación completamente amigable con mi hueso, pero cuando lo cuento hay mucha gente que se horroriza un poco.

Antes de investigar cada cementerio, ¿Es mejor investigar y conocer su historia?

Depende cual. Algunos cementerios, como el de Lima, sabía, o el de Martín García que es muy famoso por las cruces torcidas. Pero otros me sorprendieron totalmente o sabía una sola cosa por ejemplo: El cementerio en Estados Unidos, en Georgia, Savannah yo conocía nada más la foto de la tapa de un libro y eso me fascinaba y después cuando llegué es un mundo completamente distinto. En Nueva Orleans también, sabía que había muchos, tenés una idea, pero después los ves y son más de 40, es una locura. Ahí fui aprendiendo sobre la marcha, pero algunos sí sé.

¿Te gustaría volver a algún cementerio donde te haya quedado algo pendiente?

[pullquote position=”right”]Lo más impresionante no es tanto la tumba como la portada del cementerio de Azul[/pullquote]A México quiero volver la fecha que debo, que es la fecha del día de los muertos. El de Italia, Staglieno también querría verlo de vuelta, ya grande, no con 20 años porque no me lo acuerdo mucho y no tengo fotos casi de ese lugar. Es un lugar medio soñado, no me lo acuerdo. Me gustaría volver a Nueva Orleans porque son 42 y solamente conozco 2 o 3.

De las miles de tumbas que conociste, ¿Alguna te marcó? ¿Cuál es la que más recordás?

Hay unas cuantas. Pero en realidad, lo más impresionante no es tanto la tumba como la portada del cementerio de Azul, que es el ángel de la muerte de Salamone, eso creo que es lo más impactante que yo vi en un cementerio, en cualquier lado. Y después en Staglieno, en Italia, la tumba de un niño que está jugando con un aro, es una estatua de bronce que está como en una escalera; está jugando con un aro y desde atrás hay dos manos de bronce que son tan grandes como él, que parece que lo están atrapando, es una locura. Es de telenovela, no se puede creer y da mucho miedo además.

¿Sentiste miedo durante algún recorrido?

En varios. No tanto miedo sobrenatural. Bueno, el de Martín García es un lugar raro, todo Martín García es raro, el cementerio es inquietante, las tumbas así torcidas son inquietantes, tiene una capilla que parece abandonada, es un lugar que parece muy set de película de terror, casi que está armado para que te impresione en ese sentido, y te impresiona. También, con un perro negro en México que me persiguió hasta hacerme caer de las manos mi cámara. Ah, y en Lima, pero no fue culpa de los muertos, pobres, fue culpa del señor que estaba cuidando, que creo que estaba tratando de hacer una guía improvisada y me sacó una calavera, y eso sí fue muy impresionante, pero fue culpa de él, porque no estaba afianzado en lo que es ser un guía de cosas macabras, que tiene algo de humor, no es todo totalmente “cripi”.

Muchos saben dónde quieren ser enterrados y vos comentás que querés que arrojen tus cenizas en la tumba de Mendoza Paz, en Recoleta, ¿Por qué?

Es en la tumba del señor de la sociedad protectora de animales porque me gusta lo que dice. Dice: “Acá no hay nada, solo polvo y hueso”. Me gusta. Es una linda fantasía.

Por último, si tuvieras que recomendar la visita de un cementerio, ¿Cuál sería?

Para mí, el Presbítero Maestro de Lima. En América Latina me parece el más fabuloso. Y después los cementerios de Nueva Orleans, porque es algo único en el mundo, son kilómetros de tumbas, es una ciudad aparte, más allá de lo que está en el centro, pero cuando vas al barrio de los cementerios es una cosa que no hay en ninguna otra parte. El motivo es puramente una cuestión de la geografía del lugar.

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