Sociedad General

Conocé los apellidos que la gente más se cambia por vergüenza en Argentina

Muchos apellidos pueden ser vistos con un doble sentido, como el de Guido Culasso, quien recientemente estuvo en boca de todos luego de que Facebook le bloqueara su cuenta por tener un apellido "ofensivo"

miércoles 21 de enero de 2015 - 2:33 pm

Muchos argentinos tienen apellidos que pueden llegar a incitar la burla y la risa de otras personas y que se tornan una carga pesada en la vida cotidiana. Por eso apellidos como Verga, Matajudíos y Crap debieron ser modificados en Argentina. [pullquote]Conocé los apellidos que la gente más se cambia por vergüenza[/pullquote]

“La ley dice que el nombre y el apellido son inmutables, sólo se pueden cambiar a través de un proceso judicial sumarísimo, es decir rápido, si el juez considera que hay justos motivos”, explica al diario Clarín Claudia Corrado, directora del Registro de las Personas bonaerense.

Uno de los apellidos que fue modificado es “Verga”, que mediante un proceso judicial fue cambiado a “Vera” o “Vega”, depende el caso. Otro ejemplo común entre los pedidos judiciales es el apellido “Concha” que suele ser modificado a “Conca”.

Son varios los argentinos que llevan estos apellidos, ya que según la guía telefónica online, hay 1.500 personas que cargan el apellido “Concha” y alrededor de 500 que se apellidan “Verga” en la Capital Federal.

“No es fácil llevar un apellido que suponga algo ofensivo para consigo mismo. Para llevarlo, lo mismo ocurre con el nombre de pila, es importante poder hacerlo propio y disfrutarlo. Si esto no ocurre ya sea por motivos personales o porque la semántica es lesiva para la persona, está la posibilidad de cambiarlo”, dice el psicólogo y psiquiatra Juan Tesone, autor del libro En las huellas del nombre propio, según cita Clarín.

Uno de los casos de nombre de apellido más conocidos es el del único hijo varón del capo del cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria. Se llamaba Juan Pablo Escobar y ahora vive en nuestro país bajo el apellido de Marroquín.

“La identidad se constituye con el nombre que está dado por el deseo de los padres; en los apellidos hay menos opciones.Hay apellidos que son objeto de chistes procaces y hay otros que son blanco de la persecución antisemita. Pedir su cambio ante la Justicia, depende de la autoestima del sujeto, de sus circunstancias”, apuntó el psicoanalista Andrés Rascovsky.

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