Muerte del fiscal Nisman

Las ocho dudas que envuelven la muerte de Alberto Nisman

Un escritorio repleto de trabajo, la lista de compras para el lunes y demás factores, alejan cada vez más la hipótesis del suicidio

miércoles 21 de enero de 2015 - 6:37 am

Una mesa de trabajo

El fiscal Alberto Nisman intercambió mensajes de Whatsaap con el vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff, el sábado por la tarde. A las 18.27 le adjuntó una foto tomada por él mismo de la mesa de su departamento donde se ve una gran cantidad de documentos, en la que estaba trabajando para su presentación del lunes en el Congreso. También aparecía un bolígrafo y seis resaltadores amarillos.[pullquote position=”right”]Las ocho dudas acerca de la muerte de Alberto Nisman [/pullquote]

A la ambulancia se le negó el ingreso

El SAME recibió el llamado de emergencia el domingo a las 22.45, por eso, envió una ambulancia al edificio Le Parc de Puerto Madero. Los médicos que llegaron al edificio y trataron de ingresar, pero el personal de seguridad les negó el ingreso dos veces. A las 2.40 de la madrugada del lunes les dijeron que se retiraran. Antes, había ingresado un médico de Swiss Medical.

El secretario de Seguridad presente

Ayer, Sergio Berni dijo que concurrió personalmente al departamento de Nisman en la noche del domingo para garantizar que “nadie ingresara ni tocara nada”. Pero, en verdad, ingresó unos minutos antes que el juez Manuel de Campos y bastante antes que la fiscal Viviana Fein. Junto a él sólo se hallaban algunos familiares sorprendidos y policías que son sus subordinados. Qué hizo el funcionario en el departamento antes de que llegara la Justicia es una de las incógnitas que deberá develar la Justicia.

Una lista de compras para el lunes

El ex presidente de la DAIA Jorge Kirszenbaum relató que pudo hablar con un primo de la mamá de Nisman que tuvo acceso al departamento del fiscal, quien le indicó que le llamó la atención que “encontró una nota dirigida a la empleada doméstica donde le indicaba compras para el lunes”. Otra pista sobre los planes del fiscal para ese día.

Un arma prestada, a pesar de tener dos propias

El Registro Nacional de Armas informó el lunes que Nisman tenía dos armas registradas a su nombre. Aun así, más tarde, se confirmó que la pistola Bersa calibre 22 que fue encontrada junto a su cuerpo y con la que se disparó no le pertenece. Es de un empleado de su fiscalía, Diego Lagomarsino, al que Nisman llamó el sábado para pedírsela. El empleado declaró ante la fiscal Viviana Fein que Nisman se la pidió para defenderse por si le pasaba algo. No se conoce aún por qué no podía hacerlo con sus armas.

Una custodia que no actuó rápidamente

Nisman era un hombre amenazado hace años y mucho más desde su denuncia contra la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Tenía asignado diez policías de la Federal para su custodia, pero al parecer no era muy rigurosa. Nunca se encontraban en la puerta de su departamento, sino en la del edificio. Esta rutina no cambió en los últimos días, pese al testimonio clave que debía brindar en el Congreso. Según declararon dos custodios, el sábado lo dejaron solo y quedaron en reencontrarse el domingo a las 11.30. Cuando fueron, no respondía el timbre. Pero, según las pericias, murió luego de las 14.

Un perfil psicológico que no coincide con la hipótesis del suicidio

El psiquiatra Hugo Marietán sostuvo que el perfil de hombre de acción, acostumbrado a altos niveles de estrés, no condice con la posibilidad de un suicidio inducido. “No era una persona depresiva, apática o desmotivada, y tampoco un psicótico”, sostuvo Elsa Wolfberg. Además, el hecho de que se haya encontrado el cuerpo en el baño y en ropa interior es opuesto a las estadísticas que afirman que los hombres se quitan la vida en su lugar de trabajo y vestidos.

El dermotest

Las pericias que realizaron los peritos de la Policía Bonaerense en La Plata en busca de residuos de pólvora en la mano de Nisman que permitiera comprobar que él disparó el arma arrojaron resultados negativos. De todas formas, las pistolas calibre 22 pueden no dejar rastros.

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