Muerte del fiscal Nisman

Cómo fueron las últimas horas de Alberto Nisman

La semana pasada el fiscal creía que algo se tramaba en su contra. "Me están preparando algo", le dijo a un amigo

martes 20 de enero de 2015 - 6:37 am

Alberto Nisman vivió sus últimas horas entre Puerto Madero y su fiscalía, ansioso, acelerado, preocupado, pero firme en cuanto a sus hallazgos. De esta forma preparó la exposición en el Congreso, a la que nunca concurría.
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El fiscal estaba separado desde hacía más de tres años de su esposa, la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado. La semana pasada se encotraba en Amsterdam con una de sus hijas, para celebrar sus 15 años.

Pero el viernes 9 de enero Nisman decidió volver antes de lo previsto de España, por lo que tuvo un entredicho telefónico con su ex mujer, de acuerdo a lo consignado por el diario La Nación. Por eso, Arroyo Salgado recogió a la chica en España y siguieron viaje juntas.

Nisman quería saber qué ocurría en Buenos Aires, qué se comentaba y si, más allá de la pelea entre la Justicia y el Gobierno por la designación de 16 fiscales subrogantes, se había conocido algo de lo que él tenía preparado.

Ya en Argentina, el lunes apuró su trabajo para tener preparada la denuncia en la que venía trabajando desde hacía dos años. Apuró a sus empleados, tuvo discusiones con algunos de ellos, pero, finalmente, el miércoles llegó a presentarla.

Esa mañana, de acuerdo al matutino mencionado, Nisman estaba inquieto. Creía que algo se tramaba en su contra. “Me están preparando algo”, le dijo a un amigo al que llamó a media mañana.

Al respecto, fuentes de la Procuración General de la Nación negaron la semana pasada y ayer mismo que se estuviera planeando apartarlo de la unidad fiscal a cargo de la causa AMIA. Ni antes ni después de su denuncia. Señalaron que, por el contrario, le habían ofrecido reforzar su custodia.

Nisman sostuvo la semana pasada que no creía que lo fueran a remover de su cargo porque consideraba que, si bien Gils Carbó mucha simpatía no le tenía, sacarlo “va a tener un costo”, según escribió en un chat a un amigo suyo el 7 de enero.

Días después les envió a sus amigos un largo mensaje de WhatsApp que decía: “Este es un mensaje de difusión masiva para un grupo pequeño y querido de amigos y allegados que no siguen el día a día mi actividad. Es simplemente informativo, por favor no responderlo. Debí suspender intempestivamente mi viaje de 15 años a Europa con mi hija y volverme. Imaginarán lo que eso significa. Pero a veces en la vida los momentos no se eligen. Simplemente las cosas suceden. Y eso es por algo. Esto que voy a hacer ahora igual iba a ocurrir. Ya estaba decidido. Hace tiempo que me vengo preparando para esto, pero no lo imaginaba tan pronto. Sería largo de explicar ahora”.

Y seguía: “Como ustedes ya saben, las cosas suceden y punto. Así es la vida. Lo demás es alegórico. Algunos sabrán ya de qué estoy hablando, otros algo imaginarán y otros no tendrán ni idea… Hasta dentro de un rato. Me juego mucho en esto. Todo, diría. Pero siempre tomé decisiones. Y hoy no va a ser la excepción. Y lo hago convencido. Sé que no va a ser fácil, todo lo contrario. Pero más temprano que tarde la verdad triunfa. Y me tengo mucha confianza. Haré todo lo que esté a mi alcance, y más también, sin importar a quién tenga enfrente. Gracias a todos. Será justicia. ¡Ah! Y aclaro, por si acaso, que no enloquecí ni nada parecido. Pese a todo, estoy mejor que nunca. Jajaja :)”

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