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PAMI en problemas: recibe la mitad de los fondos que necesita

La muerte de una jubilada que esperaba ser atendida en la sede del PAMI de Mendoza causó conmoción durante la semana pasada puso en evidencia el maltrato que reciben nuestros abuelos en Argentina

martes 13 de enero de 2015 - 9:06 am

Más allá de que los motivos del deceso no se hicieron públicos, en la percepción de mucha gente el hecho refleja la desatención y el maltrato que diariamente sufren millones de jubilados.

Evidencias que testimonian la mala calidad de atención son la masiva utilización de los servicios de los hospitales públicos por parte de una gran cantidad de afiliados al PAMI y la contratación de empresas de medicina prepaga asumiendo los costos que implica la doble cobertura por parte de otra cantidad de afiliados, según un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).

Las fallas en la cobertura y la desatención también están presentes en el resto del sistema de salud. Las causas son múltiples y complejas, pero los factores básicos radican en los arreglos financieros, las reglas de afiliación y el oscurantismo que prevalecen en el sector.

Ante la ausencia de información sistematizada se pueden aproximar algunos datos en base a fuentes oficiales alternativas (AFIP, INDEC y Ministerio de Economía). En este sentido, para el año 2014 se estima que:

-Las obras sociales nacionales recaudaron $73 mil millones para atender a 14 millones de personas arrojando un monto per cápita mensual de alrededor de $430.

-El PAMI habría tenido una recaudación anual de $46 mil millones para atender a 4,5 millones de personas arrojando un monto per cápita mensual de $850.

-Los hospitales públicos habrían gastado algo más de $100 mil millones para atender a 15 millones de personas sin cobertura que arroja un monto per cápita mensual de $580.

El informe de IDESA destaca que, aunque se trata de estimaciones aproximadas, estos datos reflejan las distorsiones que cobija el régimen financiero del sistema de salud. La más visible es que el PAMI recibe aproximadamente el doble de recursos per capita que las obras sociales de activos, cuando el consumo de servicios por parte de los adultos mayores se estima en más de 4 veces superior que el de las personas más jóvenes. En otras palabras, el PAMI estaría disponiendo de sólo la mitad de los recursos que necesitaría para dar medicina de calidad similar a la que ofrecen las obras sociales de los activos.

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