Atentado en Francia

Una vergüenza: CFK ordenó a Timerman no asistir a marcha contra el terrorismo en París

El canciller estaba en la capital francesa y fue invitado a sumarse junto los líderes mundiales, pero desde Buenos Aires le ordenaron que no asistiera

martes 13 de enero de 2015 - 5:59 am

El canciller argentino, Héctor Timerman, se encontraba en París el domingo, cuando se realizó la gigantesca marcha contra el terrorismo y por la libertad de expresión. Por eso asistió al homenaje, solo porque estaba de paso. Larealidad es que no fue autorizado por Cristina Kirchner para comparecer en su representación a la más importante manifestación francesa en décadas, en solidaridad con los doce periodistas y empleados de Charlie Hebdo masacrados, los ciudadanos franceses de origen judío asesinados en el supermercado kosher y los policías ejecutados.

Timerman fue invitado por las autoridades francesas a participar en la marcha y respondió que debía consultar a Buenos Aires. Llamó y su gobierno le ordeno que no formara parte de la marcha, a la que asistieron al menos 45 líderes y jefes de estado mundiales. Así, fue el único canciller latinoamericano que estaba en París y no asistió como representante oficial a la manifestación, donde un millón y medio de franceses y extranjeros que viven en París repudiaron el terrorismo. [pullquote position=”right”]Una vergüenza: Cristina Kirchner no quizo que Timerman asista a la marcha contra el terrorismo en París[/pullquote]

La embajadora argentina en París, María del Carmen Squeff fue invitada como diplomática acreditada en París y asistió a la marcha, con el resto de los embajadores del mundo destinados en Francia. Antes envío un mail a su personal para informarles que, como no se trataba de una marcha oficial, estaban autorizados a ir si lo deseaban. Los embajadores marchaban detrás de los cancilleres en la marcha, según el organigrama oficial.

La decisión argentina de no solidarizarse con Francia vía su canciller en París, en uno de los peores momentos de su historia, demuestra una falta profunda de tacto diplomático.

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