Caso Lola Chomnalez

Las pericias de una colilla, un mechón y un buzo son la última esperanza para el caso de Lola

El caso de Lola depende ahora de una serie de pericias cuyos resultados no se revelarán a los medios. Una nueva jueza, Silvia Urioste, tomará la posta el martes

sábado 10 de enero de 2015 - 2:03 pm

Primero la liberación del jueves de “Conejo” Gutiérrez,  el principal (y único) sospechoso de haber matado en Valizas a Lola Luna Chomnalez (15) y después, el pedido de licencia por estrés de Marcela López Moroy, la jueza de la causa. Parece que nunca fueran a encontrar al asesino, pero todavía quedan algunas esperanzas: la pericias sobre objetos encontrados en la escena del crimen, el teléfono celular de Lola y más.

Aunque la causa no tiene sospechosos, desde el aspecto técnico todos los indagados por López Moroy lo siguen siendo. “El expediente es voluminoso y tal vez, con una nueva lectura, se pueda encontrar ahí la verdad”, admitió a Clarín ayer Raúl Oxandabarat, vocero de la Corte Suprema del Uruguay.

Los peritos intensificaron el análisis de un pedazo de madera con cabello que fue hallado cerca del cadáver de la adolescente el día que se la encontró, el martes 30. En ese mismo sitio, aquel día, también descubrieron un buzo de hombre y una colilla de cigarrillo. Todo eso fue examinado por especialistas y los resultados se incorporaron al expediente horas atrás. “Están en poder de la jueza y no serán difundidos”, aclaró a Oxandabarat.

El jueves, mientras la jueza indagaba a Gutiérrez, llegaron a su despacho los resultados del análisis hecho en el teléfono celular de Lola. Lo que buscaron los peritos fue determinar si habían sido borrados datos, fotos o mensajes que pudieran ser determinantes para entender qué hizo la adolescente antes de salir caminar por la playa de Valizas.

Además, una junta conformada por tres profesionales del Instituto Médico Forense especialmente para este caso, presentó el jueves el informe final con la hora en que murió Lola. Los resultados se mantendrá el secreto. “Es información necesaria para la investigación y la maneja la jueza con su equipo. Se necesita tenerlo en reserva para no entorpecer”, remarcó Oxandabarat.

A 11 días del hallazgo del cadáver de Lola esta información es el fuego que mantiene viva la ilusión de encontrar un culpable, por eso tanta discreción.Cuando el vocero judicial habla de “la jueza”, se refiere ahora dos mujeres, que son quienes reemplazarán a López Moroy: hasta el lunes, quien quedó a cargo del caso es la jueza de paz de Rocha, María José Camacho. El martes tomará la posta la titular del Juzgado de Letrados de Segundo Orden, sobre el que cayó el caso, Silvia Urioste.

Por la feria judicial, López Moroy estaba subrogando y su turno, más allá de su estrés y su discutible desempeño, se terminaba el martes. Oxandabarat desmintió que su licencia médica en realidad haya sido una disposición de sus superiores por la falta de resultados positivos. “Eso es un disparate. Un médico constató su situación. La jueza sufrió una sobrecarga de trabajo importante y pagó el precio”, explicó el vocero de la Corte.

Además de estas pericias secretas, aún quedan otras cuyos resultados todavía no fueron presentados a la Justicia: el análisis en la cámara de fotos que presentó la defensa de Hernán Tuzinkevich, pareja de la madrina de Lola, para demostrar que el domingo a la mañana la víctima estaba viva. Los peritos buscarán determinar que en esas fotos no haya alteraciones. Para la Justicia el cheff todavía no puede ser descartado como sospechoso.

También la Junta Médica debe presentar otros estudios forenses pero “eso llevará unos cuantos días”, según comentó Oxandabarat. Lo mismo, con la búsqueda de ADN en la ropa de Lola. Debajo de las uñas no se encontró material genético pero “probablemente haya otro dato útil” en otra parte examinada, dijo el vocero judicial.

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