Atentado en Francia

La carta de Mahoma a los cristianos, que pocos musulmanes conocen

“No se obligará a ningún cristiano a convertirse al islam, ni se le discutirá su creencia, debiendo ser tratados con misericordia y cariño”, puede leerse en el escrito que tiene más de 1.400 años

jueves 8 de enero de 2015 - 12:49 pm

En medio de la conmoción por el ataque de tres hombres armados a la redacción de la revista de humor gráfico francesa Charlie Hebdo que terminó con doce personas asesinadas, el Imán Alí Alejandro Badrán, integrante del Comité Interreligioso por la Paz, escribió una columna en el diario La Voz, de Córdoba.

Allí, el hombre recuerda una carta del profeta Mahoma a los cristianos, escrita hace 1.400 años, donde busca fraternizar las relaciones con los hermanos de esta religión. “Esta proclama es portadora del espíritu del islam, de su total tolerancia, de su misericordia con todos los seres humanos y su universalidad. Esta radica en el amor, la comprensión y el conocimiento y es un llamado a la fraternidad entre todos los seres humanos”, escribe Alí Alejandro Badrán, en su columna en La Voz.

Además, el hombre se encargó de traducir partes de la carta, que aquí retomamos. En ella pueden leerse pasajes que distan mucho de la actual Yihad islámica, que muchos justifican para asesinar a personas de otros dogmas, en un intento por imponer su religión.

Fragmento de la carta

“Defenderé su religión y su propiedad en cualquier sitio y modo en que se hallaren, de igual grado que lo haría por mí mismo, por mi religión, por mis allegados, y los cobijaré contra cualquier daño, imposición ilícita o responsabilidad ilegítima, defendiéndolos contra toda fuerza extranjera que pretenda atacarlos, con mi propia persona y todos los míos. Nunca se obligará a ningún sacerdote cristiano a renunciar a su investidura, ni a nadie a abandonar su culto, como tampoco se pondrá obstáculo a los monjes en el ejercicio de su profesión, ni serán forzados a desalojar sus conventos ni a suspender sus giras misioneras”.

“No se obligará a ningún cristiano” –continúa– “a convertirse a la religión del islam, ni se le discutirá su creencia, debiendo ser tratados con misericordia y cariño, protegiéndolos contra toda lesión o prejuicio. En lo que respecta al matrimonio, no se obligará a una cristiana a casarse con un musulmán, por ser indispensable su previo consentimiento; y en caso de realizarse esta unión, deberá el marido dejar en libertad a la esposa para practicar su culto de acuerdo a la orientación de sus jefes espirituales, de cuyas normas tomará ejemplo, sin obligarla en ningún caso a abjurar de su religión”.

Y finaliza: “Todo acto contrario a estos postulados está violando la promesa de Dios y la palabra de su Profeta. Por medio de esta promesa les concedo las mismas garantías de que gozan los musulmanes, asumiendo la obligación de protegerlos contra todo inconveniente y proveer a su beneficio, para que sean verdaderos ciudadanos solidarios en los derechos y deberes comunes. Este es un mandato ineludible contraído por el profeta Muhammad en su propio nombre y en el de todos los musulmanes, a cuya observancia se obligan de modo estricto hasta el día de la resurrección y terminación del mundo”.

COMENTARIOS