Salud

La cerveza o el vino: peligrosa adicción

Aceptados socialmente, las bebidas alcohólicas pueden traer una serie de complicaciones a la salud a las que debemos estar atentos. 5 señales de que estamos tomando de más

viernes 26 de diciembre de 2014 - 8:43 pm

Todos sabemos que tanto la cerveza como el vino y las bebidas fuertes contienen alcohol. Los patrones de consumo de cada bebida cambia según el entorno y la edad, pero no podemos obviar el hecho de que siempre se trata de alcohol.

De acuerdo a un estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2007, el consumo de bebidas alcohólicas en América Latina es superior a otros lugares del mundo.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Chile es el país de América Latina con mayor consumo de alcohol por habitante. Pero Argentina no se encuentra muy lejos.

El problema del alcohol es tan complejo de tratar como alarmante porque, tal como sucede con toda adicción, quienes la padecen no quieren reconocerlo. También porque el consumo se encuentra tan naturalizado que cuesta considerar la ingesta de alcohol como un posible camino hacia una enfermedad crónica.

El alcohol puede generar dependencia, tolerancia o síndrome de abstinencia, por lo que una vez que se convierte en una adicción es difícil de erradicarla.

La dependencia se refiere a la necesidad de seguir consumiendo la bebida porque genera placer o reduce un malestar. La tolerancia es la resistencia que genera nuestro cuerpo al alcohol y por tanto cada vez necesita más para sentir el mismo efecto; y finalmente el síndrome de abstinencia se produce cuando se deja de consumir alcohol de manera súbita y se manifiestan síntomas como temblor, sudoración, taquicardia y ansiedad.

Si bien el consumo moderado de este tipo de bebidas es un factor de integración social y convivencia, el límite es casi invisible para que estas bebidas provoquen, directa o indirectamente, afecciones fatales. Incluso el consumo responsable puede conducir a hipertensión arterial en algunas personas.

Existen varias razones para no beber alcohol, que van desde la pérdida del autocontrol y la capacidad para procesar la información del individuo hasta la pérdida de reflejos y capacidad de alerta (se pierde la noción de la velocidad y la coordinación de los movimientos).

Es algo conocido que el consumo excesivo de alcohol puede causar muchos problemas de salud. Pero los patrones de consumo responsable también pueden traerle problemas en su vida cotidiana.

Con frecuencia, las personas beben para sentirse mejor o bloquear sentimientos de tristeza, depresión, nerviosismo o preocupación. Pero el alcohol puede empeorar estos problemas con el tiempo, causar problemas de sueño o empeorarlos y aumenta el riesgo de suicidio.

 

El abuso del consumo de alcohol trae consigo trastornos cardiovasculares que van desde alteraciones del ritmo cardiaco, hipertensión, muerte súbita o accidentes cerebrovasculares que se originan cuando el flujo de la sangre no llega al cerebro, provocando un derrame.

Existen 5 signos para saber cuándo nos estamos acercando a la peligrosa línea del alcoholismo:

1. Va muchas veces al baño

El alcohol impide que el cerebro libere vasopresina (hormona antidiurética), un químico que le avisa a los riñones que reabsorban agua que, de otra manera seguiría hacia la vejiga. Sin esta señal, el tomador necesita ir más veces al baño.

2. Ojos secos cuando se despierta

El alcohol va de la mano con la deshidratación, la cual  puede manifestarse también a través de sequedad en la boca y sequedad en los ojos.

3. Problemas estomacales

El alcohol es uno de causantes principales de la irritación en el aparato digestivo. Al atacar las mucosas puede provocar vómitos acidez y a veces úlceras con sangrado.

4. Pérdida de esmalte y aparición de caries

El consumo excesivo de alcohol y drogas ilegales produce daños severos al esmalte de los dientes.

5. Tez amarilla

La ingesta de alcohol hace que la sangre fluya de forma estrecha a la superficie de la piel, ya que el alcohol hace que los vasos sanguíneos pequeños de la piel se dilaten y se reúnan allí, como para tomar oxígeno.

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