Sociedad

¿De dónde viene la imagen que tenemos de las brujas?

No fue hasta principios del Renacimiento que nuestra percepción moderna de las brujas se construyó realmente. Detalles

domingo 21 de diciembre de 2014 - 1:51 pm

Cualquier niño occidental que dibuje una bruja probablemente llegue a una imagen conocida: una mujer fea y nariguda, con un sombrero puntiagudo, sobre una escoba o revolviendo un caldero. Pero, ¿de dónde salió esta imagen?
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De acuerdo a lo consignado por el diario La Nación, no fue hasta principios del Renacimiento que nuestra percepción moderna de las brujas se construyó realmente.

Y, según expertos, un hombre de esa época hizo más que ninguno para definir esta representación de las brujas: el pintor y grabador Alberto Durero.

En un par de grabados muy influyentes, Durero definió lo que se transformaría en el estereotipo de la apariencia de una bruja.

Si bien, en “Las cuatro brujas” (1497), la bruja aparecía como joven, atractiva y ágil, capaz de cautivar a los hombres, en “Bruja montando una cabra al revés” (circa 1500), podía ser vieja y abominable.

Este último grabado mostraba a una vieja bruja desnuda sobre una cabra con cuernos, símbolo del demonio. Tiene ubres caídas por senos y una boca abierta por la que da alaridos.

Aun así, para los historiadores del arte, el interrogante clave es de dónde sacaron los artistas del Renacimiento el modelo de esta visión espeluznante.

Una hipótesis es que Durero y sus contemporáneos se basaron en la personificación de “Invidia” (“Envidia”), tal como la concibió el artista italiano Andrea Mantegna (1431-1506) en su grabado “La batalla de los dioses marinos”.

“La figura de Envidia de Mantegna creó en el Renacimiento la idea de que la bruja era una vieja harpía”, explicó la artista y escritora Deanna Petherbridge, una de las responsables de la una exhibición en el Museo Británico de Londres que explora la iconografía de la brujería, titulada “Brujas y cuerpos malvados”.

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