Política

Con el cambio en la ex SIDE, el Gobierno apunta a la prensa, jueces y opositores

El cambio abrupto en Secretaría de Inteligencia (SI) dio paso a una nueva etapa de endurecimiento del gobierno en contra de la oposición, la prensa y los jueces que investigan causas contra la Presidenta, sus funcionarios y sus propios hijos

domingo 21 de diciembre de 2014 - 7:51 am

El plan fundamental de la presidenta es recuperar los archivos de inteligencia para ponerlos a disposición de los objetivos políticos del Gobierno. También busca cambiar la relación con los jueces de los tribunales de Comodoro Py. La principal preocupación del Gobierno es que, en los últimos meses, prosperaron varias causas negativas para los funcionarios nacionales.

El nuevo secretario de Inteligencia, Oscar Parrilli , apunta a reordenar el caos administrativo en el que se encuentra la SI y se propuso recuperar la infraestructura edilicia y los sueldos de los agentes. Desde el aspecto operativo, en la ex SIDE crecerá la influencia del jefe del Ejército, teniente general César Milani , que controla la inteligencia estratégica militar.

Según hizo público el diario La Nación, fuentes cercanas a la Rosada aseguran que entre los opositores, el principal blanco será el diputado y candidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa.

“Cristina tiene dos obsesiones para las elecciones de 2015: Massa, porque si gana buscará la jefatura del peronismo, y los jueces que la investigan. Y cree que ambos son socios y sus principales amenazas”.

El primer paso de Parrilli hacia ese objetivo fue la limpieza de “la Casa”. Echó al viejo secretario de Inteligencia, Héctor Icazuriaga; al subsecretario, Francisco “Paco” Larcher; al director general de Operaciones, Antonio “Jaime” Stiusso, y le quitó el cargo al director de Análisis, Alberto Massino, que pese a que respondía a Stiusso permanecerá en la ex SIDE luego de unas vacaciones. Algunas versiones indican que también se irá Santiago Vila, director de Observaciones Judiciales (OJ), que interviene comunicaciones por órdenes judiciales, aunque no fue confirmado oficialmente.

Los fondos reservados los administraba Larcher. Era un presupuesto de 686 millones de pesos en 2014. Eso pasó a manos de Parrilli, quien descubrió que los agentes cobraban sueldos más bajos que lo que se reportaba al Ministerio de Economía y que la diferencia tenía destinos desconocidos.

Lo primero que quería solucionar Cristina Kirchner era el alineamiento de la SI con los objetivos del oficialismo. El Gobierno les atribuía a Larcher y a Stiusso la presión y el flujo de información a los jueces para que aceleraran investigaciones contra ella y dice que lo hacían a través de operadores judiciales que hasta hace dos años eran del propio Gobierno.

Es por esto que la Presidenta designó en el lugar de Larcher a Juan Martín Mena, que era jefe de Gabinete del ministro de Justicia, Julio Alak, respetado y de fluidas relaciones en los tribunales de Comodoro Py.

 

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