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La FIFA le pone fin a un negocio de 1.100 millones en la propiedad de los futbolistas

El presidente de la entidad, Joseph Blatter, aseguró que a partir de 2015 se prohibirán la propiedad de jugadores por terceros

viernes 19 de diciembre de 2014 - 6:23 pm

La FIFA  decidió poner en vigor a partir del primero de mayo de 2015 la aplicación de una prohibición de la propiedad de jugadores por terceros, de esta manera se le pone fin a un negocio millonario en el que se veían envueltos importantes representantes y hasta grupos inversores.

“The Guardian” reveló que la decisión de las autoridades de la FIFA fue para ponerle fin a una práctica que consideran cómo “un círculo viciosos de deuda y dependencia”. Casualmente ese mismo periódico revelaba semanas atrás la existencia de una sociedad anónima propiedad de Jorge Mendez, representante de Cristiano Ronaldo, considerado el jugador más poderoso del mundo valuado en 247 millones de euros. [pullquote position=”right”]La FIFA le pone fin a un negocio de 1.100 millones en la propiedad de los futbolistas[/pullquote]

Mendes y Peter Kenyon, ex director ejecutivo de Manchester United, asesoraron a sociedad con sede en la isla de Jersey para reunir unos 100 millones e invertirlos en diferentes jugadores de fútbol que se destacan en el mundo.

Mendes, que entre el 2001 y el 2010 participó en el 68% de las operaciones efectuadas por el Oporto, el Benfica y el Sporting de Portugal, admitió que hay conflicto de intereses, ya que la FIFA prohíbe que un representante tenga intereses económicos más allá de los que generan la actividad de representación.

La empresa Gestifute, propiedad del representante portugués, maneja a jugadores como Ronaldo, Falcao, Di María y Diego Costa, entre otros, fue uno de los principales motivos por los cuales la FIFA le quiere poner fin a este negocio.

Las pretensiones de la FIFA es poder liberar a los jugadores de estas sociedad y grupos empresarios que en muchas ocasiones comprometen al jugador y no lo dejan tomar decisiones por si mismos. Además en este sentido, los clubes tendrían más derechos sobre el jugador como contratistas, ya que el acuerdo sería entre el contratado y el club, sin la existencia de ningún tercero que pueda frenar un acuerdo por motivos económicos o personales.

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