Cambios en el Gabinete

¿Por qué renunciaron Icazuriaga y Larcher a la Secretaría de Inteligencia?

El número uno y dos presentaron su renuncia esta mañana y Cristina nombró en su lugar a hombres de su total confianza. Para entender el por qué de esta salida, hay que remontarse a las elecciones del 2013

martes 16 de diciembre de 2014 - 2:57 pm

El encargado de anunciar el golpe de timón en el Gabinete fue el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro: la cúpula de la Secretaría de Inteligencia dejaría de tener al histórico Héctor Icazuriaga al frente, y su lugar sería reemplazado por un hombre de extrema confianza de Cristina Kirchner, Oscar Parrilli.

Este cambio derivó en el regreso de Aníbal Fernández al Gabinete Nacional, ya que pasará a ocupar el puesto en la Secretaría General de la Presidencia; mientras que Juan Manuel Abal Medina se sentará en la banca en el Senado abandonada por el primero.[pullquote position=”right”] ¿Por qué renunciaron Icazuriaga y Larcher a la Secretaría de Inteligencia?[/pullquote]

El cambio llamó la atención de propios y ajenos. Ocurre que junto a Héctor Icazuriaga, también abandona su cargo Francisco Larcher. Para comprender la decisión presidencial, es necesario poner la mirada sobre este último nombre, de quien Cristina Kirchner sospecha que había comenzado a operar en favor del candidato presidencial, Sergio Massa, desde las últimas elecciones legislativas del 2013.

En 2013, cuando el por entonces intendente de Tigre dudaba entre abandonar el kirchnerismo o mantenerse en las filas, Larcher habría tenido información sobre los pasos que tomaría, pero no los informó al Ejecutivo Nacional. Cuando finalmente, el actual titular del Frente Renovador, anunció de manera pública que se cortaría sólo, en Casa Rosada la noticia cayó como un balde de agua fría.

La amistad entre Massa y Larcher nació hacia el año 2002. El tigrense -por entonces director de la Anses- repartió ese año las delegaciones del organismo entre los candidatos peronistas -Menem, Rodríguez Saá y Kirchner- según la región a la que pertenecieran. Así se garantizaba la continuidad cualquiera fuera el resultado de las elecciones, según explicó en una de sus columnas el periodista de La Nación Carlos Pagni. De esta manera, Larcher se hizo cargo de las sucursales de la Patagonia. El vínculo, sin embargo, nunca se rompió.

Para evitar nuevas operaciones políticas, Cristina se inclinó por un hombre de su total confianza: Oscar Parrilli, quien será acompañado por Juan Martín Mena, actual jefe de Gabinete del ministro de Justicia, Julio Alak.

El factor Stiusso

El director General de Operaciones, Antonio Stiusso, a quien todos en el organismo conocen como “Jaime” era un aliado interno de Larcher. En el Gobierno sospechan que ellos operaban en contra de la Casa Rosada en su enfrentamiento con el Poder Judicial.

Un “altístimo funcionario” comentó a La Nación que tanto Larcher como Stiusso impulsaban a un sector de jueces que están detrás de las investigaciones judiciales contra miembros del Gobierno y contra la familia Kirchner.

Desde el principio del kirchnerismo, Larcher estuvo vinculado a operadores en la Justicia, los que antes actuaban en favor del kirchnerismo, pero ahora los tiempos cambiaron.

La pasada semana, Stiusso brindó una detallada entrevista, algo que no es común en la jerga de los servicios de inteligencia, donde sus operarios deben reervar su identidad y la información que manejan. Para peor, eligió a la revista Noticias, un medio opositor al Gobierno Nacional, para brindar detalles. Esto último fue la gota que rebalsó el vaso de Cristina Kirchner.

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