Política monetaria

La “década emitida”: el Gobierno nacional, una máquina de fabricar pesos

Cada vez hay más pesos que valen menos que los pesos que había antes. Este es el perverso juego que utiliza el Gobierno para financiar su exceso de gasto

domingo 14 de diciembre de 2014 - 8:14 am

La expansión de la cantidad de moneda circulante se convertirá en una de las características económicas más salientes de la gestión de la presidenta Cristina Kirchner. Los billetes se multiplicaron con una velocidad tan grande que cuesta encontrar ceros para graficarlos.

Lo insólito en la gestión k, es que pese a la inflación de dos dígitos ya es habitual hace años, ni el Poder Ejecutivo ni el Banco Central fueron capaces de imprimir billetes con una denominación mayor a 100 pesos.

Para dimensionar el tema, el diario La Nación reveló hoy la información de la cantidad de billetes que fueron impresos en lo que se da en llamas “la década emitida”. Por ejemplo, los billetes de 100 pesos, que en 2003 llegaban a 188,2 millones de unidades terminaran en noviembre con 2842,8 millones de billetes, es decir, aumentó 1411%, según datos elaborados por LNData. Pero hay otro dato revelador: el 31 de diciembre de 2003, los billetes de 100 pesos representaban el 34,1% del total de papeles en circulación; el 28 de noviembre de 2014, el 64% del total corresponde al de mayor denominación.

La emisión sin control y el aumento del dinero circulante tiene una consecuencia grave para el país: genera inflación. El economista Luis Secco lo explica de esta manera: “La inflación y la escasez de dólares son consecuencias de la abundancia de pesos. Y la abundancia de pesos se genera en la expansión del pasivo del Banco Central. Todo esto es producto del financiamiento monetario del déficit fiscal”. [pullquote position=”right”]La “década emitida”: el Gobierno nacional, una máquina de fabricar pesos[/pullquote]

Maximiliano Castillo Carrillo, economista y director de la consultora ACM, agrega: “El factor central de la expansión de la base monetaria es el financiamiento del déficit”.

Carrillo lo explica muy claramente: cuando el kirchnerismo llegó al poder, el resultado financiero neto, que excluye las utilidades que le pasa el BCRA por los movimientos cambiarios, era 0,5% del producto bruto interno. Es decir, había superávit. Vinieron los años del famoso cuaderno del ex presidente Néstor Kirchner, en el que, según cuentan las leyendas de Olivos, anotaba los ingresos y los gastos de la Argentina. Se anotaron números azules en 2004 (2,6%), 2005 y 2006 (1,8% cada año), 2007 (1%) y 2008 (0,95).

Luego aquel resultado quedó del otro lado de la línea de equilibrio. En 2009, el déficit llegó a 1% del PBI. Siguió el deterioro hasta que el año pasado se colocó en 3,3% del PBI, según datos de ACM en base al BCRA y a la Secretaría de Hacienda. “Para este año estimamos un déficit de 5,6%”, dice Castillo Carrillo.

Ese porcentaje se paga con emisión de monedas. Y el exceso de monedas genera aumentos de precios.

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