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La espeluznante historia de Saílson José das Graças, el asesino serial que conmueve a Brasil

Mataba por encargo, “pero también por placer”, como reconoció esta mañana, esposado y tranquilo, en una entrevista con la TV Globo en la División de Homicidios de la región carioca

viernes 12 de diciembre de 2014 - 11:03 am

“Cuando no mataba me ponía nervioso, empezaba a caminar por todos lados dentro de casa, pero cuando mataba me volvía la tranquilidad. Mataba y me podía quedar dos o tres meses pensando en la víctima. Después salía a la caza de nuevo”.

La espeluznante historia de Saílson José das Graças recorre Río de Janeiro. La policía, que vincula ya al confeso asesino serial con cuatro muertes, rastrea la ciudad en busca de pruebas que confirmen una trayectoria criminal de nueve años. “No sé si fueron 38 mujeres las que mató”, afirmó el comisario jefe de la División de Homicidios, Pedro Medina, “pero, hasta ahora, todo nos lleva a creer que se trata de una historia verídica. Todavía no hemos encontrado contradicciones”.

El hombre fue detenido en Río de Janeiro por haber apuñalado a una mujer y luego confesó haber matado a 42 personas, en los últimos nueve años, “por placer o encargo”.[pullquote position=”right”] La espeluznante historia de Saílson José das Graças, el asesino serial que conmueve a Brasil[/pullquote]

Saílson José das Graças fue detenido por el asesinato a cuchillazos de una mujer en el municipio de Nova Iguazú, un suburbio al norte de Río. Ya arrestado, relató a la policía los otros crímenes.

El hombre contó que su blanco preferido eran mujeres, que se interiorizaba sobre su rutina y el lugar donde vivían, y que luego las mataba en su casa.

Das Graças confesó haber matado a 37 mujeres, tres hombres y un niño de dos años -hijo de una de sus víctimas- a lo largo de los últimos nueve años. El niño fue asesinado porque el criminal, que había estrangulado a la madre, creyó que el llanto del pequeño podría llamar la atención de los vecinos.

“Yo las observaba, las estudiaba. Esperaba un mes, a veces una semana, según el lugar. Trataba de saber dónde vivían, cómo era su familia, espiaba su casa y después de un tiempo, buscaba una brecha y entraba”, relató Das Graças.

“Hace 17 años maté a la primera mujer y sentí tanta adrenalina, que continué y me gustó”, agregó.

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