Historias de vida

Conmovedora historia: “Me drogaba y salía a robar, pero cambié y ahora soy abanderado”

El hogar Puente Afectivo cambió la vida de Brian, pero ahora no recibe subsidio estatal y la casa se mantiene con las pocas donaciones de privados. Piden ayuda

viernes 12 de diciembre de 2014 - 7:45 am

Brian Alanis vive en Mendoza, y su la historia es la de muchas chicos, pero afortunadamente el desenlace de ésta es diferente de lo que suele suceder.

Cuando tenía 12 años, Brian abandonó la escuela y se fue vivir a la calle. Salía a robar y se drogaba con cualquier cosa que conseguía.

Por estos episodios, fue baleado en una pelea con otras bandas de chicos, hasta que a los 14 años, la Dirección de la Niñez lo derivó al hogar para chicos en riesgo Puente Afectivo. Allí vio como otros adolescentes habían progresado con estudio y trabajo.

En diálogo con el diario Clarín, este joven contó que ese fue su estímulo para volver a la escuela. Hoy, con 17 años y un promedio de 9,97, se convirtió en el abanderado del secundario Cebja 3-241 de Maipú.

“Antes me drogaba y salía a robar. Estuve jodido. Pero ahora soy abanderado y quiero ser ejemplo para otros pibes”, afirmó emocionado y aún sorprendido de sus logros.

Los padres de Brian se separaron cuando él tenía cuatro años. Junto a sus cuatro hermanas se fueron a vivir con su madre al municipio de Las Heras.

“Me escapé de mi casa porque el novio de mi mamá nos pegaba y también a ella”, relató. Cuando tenía 9 años, la Justicia ordenó que viviera con el padre en Godoy Cruz.

“Estuve en cualquiera”, recuerda. Y agrega acerca de su cambio: “No quise más eso para mí. Quería ser como los pibes del hogar que trabajaban, tenían sus autos y se compraban sus cosas”.

El hogar Puente Afectivo ahora no recibe subsidio estatal y la casa se mantiene con las pocas donaciones de privados.

“Todos ayudamos a limpiar y a cocinar. Pero Marcelino (el encargado) quiere que nuestro dinero lo ahorremos. Éramos nueve, pero ahora sólo quedamos tres chicos porque no alcanza la plata”, detalló.

Brian está feliz por sus avances, pero triste por la situación difícil que pasa su hogar: “Más de 30 pibes esperan una oportunidad para vivir acá”.

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