Política

Scioli y los hospitales de la muerte: descubren celdas de aislamiento y “condiciones inhumanas”

La Justicia dispuso una intervención en el hospital psiquiátrico de Melchor Romero: allí encontraron ratas, excrementos y pacientes desnudos. Mientras tanto, Provincia recortó su presupuesto de Salud para 2015

miércoles 10 de diciembre de 2014 - 2:00 pm

Celdas y salas de aislamiento para pacientes, prohibidas por la ley de Salud Mental, fueron detectadas en neuropsiquiátrico bonaerense Dr. Alejandro Korn, de Melchor Romero, lo que derivó en la intervención judicial por las “condiciones inhumanas de encierro”.

Actualmente se encuentran 750 pacientes alojados y en los últimos dos años murieron 102 sin explicación: 59 fallecieron el año pasado y 43 en los primeros meses de este año. Esta situación derivó en una denuncia del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), donde denuncian “graves violaciones” contra los derechos de los pacientes y que “en nueve meses (de enero a octubre de 2012) se produjeron 53 muertes, que son naturalizadas, y sus causas no han merecido hasta el momento investigación alguna”.

El informe judicial ordena “al Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires, la inmediata adopción de todas aquellas medidas que estime necesarias para reestablecer la vigencia de los derechos de todos los pacientes internados en el citado nosocomio”.

Ante esta situación, debemos correr por un momento la mirada del caso particular para intentar descubrir las causas estructurales de esta situación. En este sentido, nos encontramos con que el Ejecutivo provincial encabezado por Daniel Scioli recortó el presupuesto destinado a Salud para el 2015: que pasará de 6,77% en 2014 a 6,37% en 2015. A contracorriente, la pauta publicitaria sí aumentó, en un año electoral que se presenta como clave en la carrera política del ex motonauta.

Vivir en una constante pesadilla

La justicia realizó dos inspecciones en el centro psiquiátrico -el 28 de octubre y el jueves de la semana pasada- en donde pudo constatar las graves irregularidades edilicias y en el alojamiento de pacientes.

El juez en lo Contencioso Administrativo Luis Arias, quien dio lugar al pedido de intervención, recordó que durante las diligencias, se intentó “ocultar el contenido de diversas habitaciones a las que no se pudo acceder” y advirtió que “se observaron dos habitaciones cuyas puertas se encontraban soldadas con chapones y pintura fresca”.

No obstante, aclaró que “esos intentos no pudieron ocultar las lógicas asilares de intervención y la vulneración de derechos en que se encuentran las personas allí internadas”. El magistrado rememoró en su sentencia que se detectó “una gran cantidad de pacientes sin documentos de identidad” y que uno de ellos “refirió episodios de violencia (golpes en el cuerpo) como una práctica habitual por parte de un enfermero”.

Además, denunció “la ausencia absoluta de intimidad por parte de los pacientes”, con habitaciones como “pabellones abiertos”, baños que “carecen de puertas de ingreso, al igual que las duchas que carecen de cortinas que provean de intimidad a quien se estuviere bañando”.

Recordó que durante la inspección en la sala Agudos Mujeres “se observó que una paciente salió del baño completamente desnuda y mojada, se dirigió a la oficina donde se encontraba el director de la Sala con personal de este Juzgado a fin de solicitar shampoo” y que “el director envió a la paciente a pedirlo a otra habitación, aunque no se vio sorprendido por el episodio”.

“Mal olor y presencia de moscas”

Respecto a la infraestructura, se corroboró “un deterioro notable”, con “falta de mantenimiento en paredes y techos”, además de “humedad constante en todos los ambientes, así como el mal olor y la presencia de moscas, situación que se agrava en los sectores de cocina y comedor”.

“Los sectores donde se almacena la ropa presentan una suciedad evidente. Se observaron instalaciones eléctricas precarias, vidrios rotos, presencia cucarachas en la cocina y en contacto con insumos de cocina como platos, vasos y bolsas de pan”, agregó el funcionario judicial.

Arias aseveró que “en las salas de pacientes agudos, la situación presenta mayor gravedad”, con espacios “sin luz artificial, agua corriendo por todo el baño llegando casi al salón principal, condiciones de higiene muy malas, colchones sin carteles que indiquen que sean ignífugos”, entre otros.

Durante la inspección se realizaron entrevistas a pacientes, quienes manifestaron, según el fallo, “que la comida es muy mala”, aunque “el día de la diligencia las pacientes comían hamburguesas con ensalada de vegetales, y dos de ellas manifestaban a viva voz que la comida había ‘venido mejor'”. Asimismo, expresaron que son levantados “a las cinco de la mañana y en ese horario no tienen agua caliente”, que lo “atan con vendas cuando se brotan” y que desconocen la medicación que se le suministra o si cobran algún tipo de pensión.

De la selección, aleatoria, Arias destacó el caso de una paciente, identificada como N.B, que es travesti, tiene HIV-Sida, se encontraba tirada en el piso del living sin “lugar de aislamiento”, presentaba “una delgadez extrema” y “no podía sostenerse en pie”.

Tras la requisa los peritos de la Asesoría Pericial La Plata dictaminaron que “no existen dispositivos integrales ni estrategias institucionales que tiendan a la construcción de la rehabilitación psiquiátrica y social, con la consecuente reinserción de los pacientes en el ámbito comunitario”.
“Se han verificado gran parte de las denuncias efectuadas por la accionante”, indicó Arias en su fallo, por lo que dispuso la intervención judicial del nosocomio bonaerense y la designación de un equipo interdisciplinario de profesionales, el que deberá pagar el gobierno.

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