Navidad

¿Por qué el árbol de navidad se arma el 8 de diciembre?

Se trata de una tradición muy respetada en Argentina y uno de los momentos preferidos de los más chicos. Te contamos las distintas versiones de la elección de la fecha

lunes 8 de diciembre de 2014 - 11:57 am

El armado del árbol de navidad siempre es un momento muy esperado por los chicos, por lo que el 8 de diciembre siempre es un día especial. En Argentina esta tradición se respeta desde hace más de 200 años. Pero, ¿a qué se debe la fecha? [pullquote position=”right”]¿Por qué el árbol de navidad se arma el 8 de diciembre?[/pullquote]

Como suele ocurrir, no hay una única respuesta, ya que son varias las leyendas que explican el porqué de la fecha y el significado del arbolito.

Para empezar, hay que tener en cuenta que el 8 de diciembre de 1854, en su bula “Ineffabilis Deus”, Pío IX proclamó que la Virgen María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su existencia. De ahí el armado del árbol el 8 de diciembre, Día de la Virgen Inmaculada Concepción.

Sin embargo, hay otras explicaciones. La cultura nórdica explica que la sociedad Celta solía adorar con un árbol y todos los 8 de diciembre de cada año se producía el nacimiento de Frey, dios del sol y la fertilidad.

Luego, con la llegada del cristianismo, tal celebración se ajustó al nacimiento de Cristo. Entonces, lo que hoy son los adornitos o bolas de colores, originalmente eran manzanas que recuerdan el paraíso donde Adán y Eva cometieron el pecado original, según la Biblia. A su vez, el arbolito significa también el Universo, la prosperidad, la vida, siembra y cosecha.

Otra leyenda cuenta que Martín Lutero, el padre de la reforma en el cristianismo, fue quien habría impuesto árboles de pino para Navidad hacia el 1.500 y que quiso reproducir cuando un día que caminaba por el bosque, vio cómo el brillo de las estrellas iluminaba a los árboles. Fue así que cortó una rama y la llevó al interior de su casa.

Una pintoresca historia, a su vez, cuenta que un niño que estaba perdido y fue alojado por una pareja de ancianos leñadores. A modo de agradecimiento, el niño cortó una rama de un pino y les dijo que la sembraran. Ese árbol dio manzanas de oro y nueces de plata.

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