Política

Está nerviosho: Máximo esquiva a la gente por temor a que lo escrachen

El caso de Hotesur y las sospechas por lavado de dinero incomodan a la Presidenta Cristina Fernández y a su entorno íntimo. Tal es así que su hijo debió abandonar una heladería luego de ver un informe sobre el tema. Quiso evitar un escrache

martes 2 de diciembre de 2014 - 12:03 am

Máximo Kirchner está nervioso. Luego del escándalo por los hoteles de Cristina, el entorno más cercano de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner está alterado.

Ante esta situación, el hijo de la presidenta busca alejarse lo más posible de las multitudes, para no ser señalado y escrachado públicamente.

Esto quedó probado cuando el medio santacruceño OPI Santa Cruz relató una curiosa anécdota que demuestra la incomodidad que provoca la realidad con cada vez más escándalos de corrupción que involucran a los Kirchner.

Relata el medio local:

“Lo que vamos a contar es una anécdota, sin ningún tipo de interés periodístico en sí misma y que no se estaría mencionando de no ser que el principal actor de la misma, tomó una actitud donde afloró su sentimiento de culpa o bien miedos de cosas de muy difícil concreción en esta capital de provincia, como algún escrache, insulto o grito desubicado”, comienza contando OPI.

“Días pasados, un amigo y propietario de la empresa News Multimedios SA, concurrió con su esposa a la confitería de la heladería Tito en Corrientes y Zapiola de Río Gallegos. Mientras esperaba allí en una mesa, se percató que el último en ingresar a la sala y colocarse a la espera de ser atendido en el expendedor de la heladería, era Máximo Kirchner.

Y continúa: “Relativamente tranquilo Máximo permanecía allí respetando su lugar en la fila, aunque no se mantenía quieto, sin embargo, nadie le prestaba atención dentro del negocio y mucho menos alguien lo incomodaba. Allí, como parte de la decoración de la heladería, hay un enorme LCD que cuelga de la pared y en ese momento, el periodista Diego Leuco, relataba por enésima vez en el día, las alternativas que van apareciendo alrededor del caso Hotesur, apoyando su relato con imágenes de fondo y grandes zócalos donde remarcaba el nombre de la sociedad y su pertenencia a la familia presidencial.

En un momento dado, Máximo elevó la mirada y la clavó en el televisor. Permaneció no más de dos segundos mirando la pantalla, hizo una mueca, giró sobre sus talones y enfiló hacia la puerta de salida. Transpuso el umbral, cruzó la vereda y abordó su Honda Civic que tenía estacionada frente al negocio y desapareció de allí.”

Máximo representa toda la incomodidad del clan kirchner. Las denuncias de corrupción son un escollo para cualquier funcionario público, y más para Cristina, que termina su mandato en medio del descreimiento público y la sensación de haber cumplido un ciclo.

Nadie increpó a Máximo, nadie le dijo nada, pero él solo sintió la vergüenza y se marchó antes que lo atendieran.

Temeroso de un escrache en medio de la heladería, lo llevó al joven Kirchner a recluirse en el Honda Civic.

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