Historias de vida

La nueva vida del único hijo varón del narco Pablo Escobar

El chico que a los 11 años ya tenía 30 motos, hoy es arquitecto y reniega de su pasado. Asegura: "De donde vengo no importa el nombre. A mí sólo me ha traído problemas"

lunes 1 de diciembre de 2014 - 7:40 am

Sebastián Marroquín nació bajo el nombre de Juan Pablo Escobar, y es el único hijo varón de Pablo Escobar, el líder del cartel de Medellín, quien será recordado como el caponarco colombiano más poderoso de la historia.

“De donde vengo no importa el nombre. A mí sólo me ha traido problemas”, dice Sebastián Marroquín, de 37 años, quien ahora es arquitecto, da conferencias y dirige “Escobar Henao”, una línea de indumentaria que creó para cuestionar la imagen del narco. “¿Tus privilegios son acaso fruto de tus engaños?”, estampó en una remera junto a la cara de su padre.

“Pablo Escobar, mi padre”, el libro que Sebastian escribio y editó Planeta hace diez días, ya agotó la primera edición.

“Esa historia la vivió Juan Pablo y la escribió Sebastián”, explica el hombre, en diálogo con el diario Clarín. Su nueva identidad fue otorgada en 1993, mientras la televisión mostraba el cuerpo agujereado de su padre.

Sebastián comía sobre manteles bordados en Venecia y en platos con diseño de autor, piezas de plata que llevaban grabados los apellidos de sus padres; pero también escuchaba cómo su papá daba órdenes: desde a quién asesinar hasta que arranquen el helicóptero para cumplir un capricho de su primo que quería una hamburguesa que sólo se vendía en Medellín.

“Tenía 9 años cuando mi papá me avisó que íbamos a hablar de drogas y me encerró en una habitación de la hacienda. Sobre una mesa había una muestra de cada una: marihuana, cocaína, bazuco (paco) y heroína. Me dijo ‘esa hace esto, esta tiene tal efecto, tócalas, observa su textura”, relata Marroquín.

Consultado en la entrevista con el medio citado acerca de la despenalización de drogas para consumo personal en el país, Sebastián afirmó: “Es la única forma de terminar con el narcotráfico. Prohibir las drogas significa generar todo un ejército de criminales. El beneficiado es el narco, que sube los precios”.

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