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Salud

Conocé la mejor dieta para evitar cólicos renales

Si bien se trata de un problema muy extendido, es posible evitarlo con mucho líquido y determinados alimentos. Todos los detalles

Los cólicos renales son un problema muy frecuente y a la vez muy doloroso. Según indican las estadísticas, en el 75% de los casos los cálculos renales se expulsan de forma espontánea, mientras que en el otro 25% el tamaño de la piedra impide la expulsión natural y se necesita un tratamiento instrumental. Pero sin dudas, todos lo sufren.

El origen de estos cólicos está en un desequilibrio en la composición de la orina. La misma es una solución hemoestable, pero puede fácilmente desestabilizarse, generando así la formación de cristales que son el inicio del cálculo.

Como en la mayoría de los problemas de salud, una buena dieta resulta muy importante para la prevención. Por eso, para empezar hay que tener en cuenta que lo más importante siempre es aumentar la ingesta de líquido, aumentado así el volumen de orina.

Según indicó el diario ABC, algunos expertos sostienen que hay que beber alrededor de tres litros de agua al día, para orinar de dos a dos litros y medio. Así, las sales se disuelven mejor. A su vez, otros especialistas hacen mayor énfasis en incrementar la ingesta de agua sobre todo a la hora de acostarse, porque es cuando más se concentra la orina y se produce la precipitación de las sales.

Por supuesto, además de agua también son recomendables los jugos cítricos (naranja, limón, mandarina), ya que son ricos en citrato, lo que inhibe la precipitación de las sales. Sin embargo, el de pomelo no se recomienda por su alta cantidad de vitamina C, lo que puede dar lugar a demasiado oxalato.

Por otro lado, pero evitar los cálculos renales la dieta debe ser baja en sal, y basada en productos vegetales, como cereales, legumbres, fruta y verdura. A su vez, debe ser limitada en el consumo de proteínas animales, y moderada en el aporte de azúcares y edulcorantes.

También se indica que es recomendable un aporte equilibrado de calcio (1 gramo/día), ya que tanto un exceso como el déficit de este mineral puede provocar la aparición del cálculo.

Salud

Síntomas de la ansiedad que suelen pasar desapercibidos

Nueve signos menos usuales pero que pueden estar relacionados a este trastorno

Los síntomas más reconocidos y comunes en la ansiedad son el nerviosismo, sensación de peligro inminente, insomnio, aumento del ritmo cardiaco, temblores, sudoración, respiraciones aceleradas y preocupaciones. Pero existen otros menos usuales y raros que puede pasar desapercibidos.

1. Sabor amargo o metálico en la boca

La ciencia aún no conoce con certeza la causa de este fenómeno, pero se cree que se debe a la resequedad y a la reducción de los niveles de saliva en la boca producto de la activación fisiológica de la ansiedad.

Estos cambios gustativos pueden ser también la consecuencia de la activación de sustancias químicas que el organismo libera en respuesta a una situación amenazante. Por ejemplo, se sabe que la norepinefrina puede cambiar temporalmente los receptores del gusto en la boca.

2. Problemas estomacales

Los trastornos funcionales del sistema digestivo, como el síndrome del intestino irritable, se asocian con frecuencia a trastornos como la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático.

La activación fisiológica de la ansiedad, en asociación con el estrés que genera, puede afectar la producción y liberación del ácido gástrico, necesario para digerir y descomponer los alimentos. La consecuencia puede ser una gastropatía hemorrágica o erosiva, conocida como gastritis por estrés.

3. Olvidos frecuentes

La preocupación y los pensamientos obsesivos propios de la ansiedad pueden causar olvidos debido a que la información no se codifica bien por tener la atención dispersa. Estos olvidos también pueden originarse por una consolidación deficiente de la información, debido a la falta de sueño o insomnio.

La falta de concentración es producto del ensimismamiento en las preocupaciones. La focalización exclusiva de la atención sobre el objeto de ansiedad interfiere en la capacidad para concretarse.

4. Pesadillas recurrentes

Los sueños tienen una conexión profunda con las experiencias que vive un ansioso, en ellos se refleja el modo en que vivencia su relación con el mundo. La sensación recurrente de la inminencia de una amenaza puede devenir en pesadillas, ya que es lo único que está gravitando en la vida de la persona.

Mediante las pesadillas se expresan emociones reprimidas, miedos, ansiedad y preocupaciones que perturban. Este tipo de sueño angustioso persiste una y otra vez para mantener el estado de alerta que se ha activado producto de la percepción de una amenaza.

5. Afecciones en la piel

Pueden deberse a un aumento de los niveles de cortisol y adrenalina, lo que puede afectar, revelar o exacerbar una serie de trastornos como psoriasis, dermatitis atópica, prurito, alopecia areata, liquen plano, dermatitis seborreica, rosácea o urticaria.

6. Bostezos repetidos

Un estudio encontró una relación directa entre la frecuencia de los bostezos y la producción de cortisol, la hormona del estrés que se libera en situaciones de amenaza. A mayor número de bostezos, más cantidad de cortisol. Esto se debe a que el cortisol aumenta la temperatura del cuerpo y los bostezos contribuye a bajarla. Estos bostezos también ocurren como consecuencia del insomnio o los problemas de sueño que tiene el ansioso.

7. Pies fríos

Ocurre porque la sangre tiende a acumularse en los órganos del torso. Cuando esto sucede, las extremidades, en especial los pies, reciben menos sangre y su temperatura baja.

8. Comportamientos impulsivos

Estas personas sienten sus emociones como abrumadoras, lo que les hace actuar de forma extraña. Así, pueden terminar diciendo o haciendo cosas sin meditarlas bien. Estas actitudes impulsivas o compulsivas terminan convirtiéndose en una estrategia de afrontamiento poco adaptativa para controlar otros síntomas de la ansiedad.

9. Cambios en los hábitos alimenticios

La ansiedad está asociada con el hambre y con el consumo excesivo de alimentos (desinhibición), lo que podría ser una estrategia de afrontamiento para regular las emociones negativas y a la ansiedad.

En otra investigación encontró en las mujeres que una mayor ansiedad se asocia con un índice de masa corporal más alto, una mayor ingesta calórica, mayor consumo de alimentos ricos en grasas y una activación persistente debido a señales de alimentos que engordan después de una comida.

Fuente: La mente es maravillosa

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Salud

Consejos para aliviar las piernas cansadas

Hábitos diarios que pueden calmar los síntomas

Sentir las piernas cansadas, pesadas, hinchadas, sufrir calambres frecuentes y dolor suele deberse a problemas circulatorios. Hay otros motivos como ser mujer, el sobrepeso, sedentarismo, problemas cardíacos o renales, genética, fumar, tipo de trabajo y embarazos.

A continuación, veinte consejos que pueden servirte:

Hidratate: así le será más fácil al corazón bombear la sangre. No esperes a sentir sed. También hay estudios que han demostrado que los antioxidantes del té negro o verde contribuyen a mejorar la circulación.

Estiramientos pasivos: hacer estiramientos que relajan los músculos de las piernas usando el peso de tu cuerpo, una correa o la gravedad para estirarlos, mejora la circulación.

Yoga: la postura conocida como Legs Up the Wall es un asana que consiste en mantener las piernas elevadas entre 5 y 20 minutos para que la gravedad ayude a drenarlas y así aliviar –no tratar– pesadez e hinchazón.

Tirate de espaldas, con la cola lo más cerca posible de la pared y apoyá las piernas completamente contra el muro manteniendo los pies juntos y las plantas mirando el techo. Si tenés la presión alta o problemas cardíacos o estás embarazada, consultá con tu médico antes de hacerlo.

No cruces las piernas durante mucho rato: esto hace que aumente la presión sanguínea. La clave es el tiempo: de todos modos, la presión vuelve a normalizarse al descruzarlas.

Cuando estés sentado, hacé ejercicios: adoptá una postura erguida y usa un reposapiés para que las rodillas queden por encima de las caderas. Y a la mínima oportunidad, levantate para dar un corto paseo. Mové los pies en círculos rotando los tobillos en el sentido de las agujas del reloj y en sentido contrario. Si te notás especialmente dolorido, descalzate y hacé rodar una pelota de tenis adelante y atrás con la planta de los pies.

Balanceate: este movimiento provoca una contracción y posterior relajación de los gemelos, lo que ayuda a estimular la circulación de retorno. Y hacé punta-taco, ya que es otra manera de potenciar la “bomba muscular” de las piernas, o sea, de activar los músculos de las piernas que envían sangre hacia el corazón. También podés pasear de puntillas.

Apoyá bien el pie al subir escaleras: no solamente la punta del pie, como solemos hacer. Al no apoyar toda la planta, las pantorrillas se contraen y comprimen las venas que las atraviesan, lo que acentúa la pesadez, según detalla la nota de Clara.

Dieta mediterránea: esta alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva virgen extra contribuye a la salud del corazón y, por lo tanto, a la buena circulación. La dieta occidental, muy rica en grasas y harinas simples, en cambio, impide que el líquido presente entre las células se mueva bien y lo que provoca hinchazón que acaba afectando a tu circulación. Además, moderar el consumo de alimentos que contienen mucha sal, como quesos, embutidos, ahumados, salsas, pan y comidas preparadas.

Ser regular para ir al baño: si hacés esfuerzo a la hora de evacuar porque vas estreñido, aumenta la presión en las venas y las debilita. Si aun siguiendo una dieta rica en fibra como la mediterránea te cuesta ser regular, podés tomar semillas de lino remojadas o ciruelas pasas para ayudarte.

Sumergí tus piernas en agua fría: con el calor se produce una dilatación de las venas y aumenta la pesadez y la hinchazón. Sumergir las piernas en agua fría neutraliza esta dilatación porque causa una vasoconstricción que aumenta la presión que ejerce la sangre sobre las paredes venosas y hace que vuelva con más facilidad al corazón.

Ejercicio: no todos te ayudarán a combatir la pesadez en la zona de las piernas. Los más aconsejables son caminar, nadar, bicicleta y fuerza con pesas.

Masaje con cremas de efecto frío: estas cremas contienen ingredientes como mentol y eucalipto, que transmiten un frescor que dura un tiempo. Aplicarlas con un masaje de pies a ingles.

Tomá sol: es bueno para las piernas porque cuando sus rayos inciden sobre la piel sintetizamos vitamina D, que ayuda a estimular la circulación. Pero el calor no les conviene nada a las piernas porque es vasodilatador. Así que lo ideal es tomar sol en los momentos más frescos del día.

Caminá descalzo por superficies naturales: hacerlo por terrenos irregulares, como la arena de la playa o el césped, estimula la circulación. El calzado inmoviliza y debilita ciertos músculos de pies y tobillos, por lo que así recuperas el movimiento natural y fortalecás esta musculatura.

Comprobá si necesitás plantillas: tener los pies planos o cavos hace que el peso no se distribuya de forma homogénea, por lo que la planta no bombea bien la sangre hacia arriba. Por ello, si notás pesadez, puede ser bueno consultar con un podólogo o traumatólogo por si has de usar plantillas correctoras.

Aunque contrariamente a lo que se suele decir los tacos no provocan la aparición de varices, su uso continuado puede acentuar la pesadez de las piernas u otras molestias. Es mejor llevar zapatos de horma ancha y tacón de no más de 3-4 cm.

Medias de compresión, solo si las aconseja el médico: su uso puede ralentizar la evolución de las várices, pero depende del grado de insuficiencia venosa. Tampoco deben usarse si existe un problema arterial, úlceras o eccemas. En verano solo se indican en caso de que el problema circulatorio esté muy avanzado. La alternativa son las medias de descanso, que sujetan un poco la pierna y favorecen la circulación pero sin ejercer presión.

Dormí del lado izquierdo: esto libera la vena cava inferior y hace más fácil así la circulación de retorno.

Fuente: Clara

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Salud

Cómo cuidar tus articulaciones del frío

Consejos para que no afecte músculos y articulaciones

El frío afecta los músculos y articulaciones, provocando el aumento de dolores. Para evitar estas molestias, existen formas de protegerse.

Cuidar la alimentación: ingerir productos que faciliten la eliminación de líquidos y toxinas, como por ejemplo cualquier tipo de té. Además, evitar consumir alimentos ricos en purinas, de esta manera, se previene la retención de líquido y el aumento del ácido úrico.

Mantener las articulaciones en movimiento: se recomienda hacer deporte al menos tres veces por semana para fortalecer los músculos y dar mayor estabilidad a la articulación. Esto permitirá un menor desgaste y correcta lubricación.

Ingerir suplementos alimenticios: el colágeno hidrolizado es un suplemento producido bajo ciertos estándares de calidad, que se asimila fácilmente y se emplea exclusivamente para fortalecer las articulaciones.

Aislar las articulaciones del frío: usar calentadores y prensa de compresión en neoprene que, además de sujetar las articulaciones y evitar malos movimientos, ayuda a conservar una temperatura homogénea durante todo el entrenamiento.

Al margen de estas recomendaciones, es importante visitar al médico ante cualquier molestia, para brindar un tratamiento adecuado.

Fuente: Walac

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