Negocios con el Estado

Amigos son los amigos: los sospechosos negocios de Galuccio, Director de YPF, con Urribarri

Comparten la consultora de prensa y el hermano del jefe de YPF controla la principal constructora entrerriana

martes 11 de noviembre de 2014 - 6:21 am

Sergio Urribarri es el funcionario reconocido por Cristina Kirchner y su entorno como el nexo inicial con el actual CEO de YPF, Miguel Galuccio.

Ahora bien, Miguel Galuccio y el gobernador de Entre Ríos ostentan un prontuario de maniobras sospechadas de alta corrupción que incluyen obra pública y contratos con consultoras de comunicación.

Tal como relata el portal "La Política Online", Galuccio conocía a Urribarri por su hermano Carlos, directivo de la constructora Losi S.A., de las más beneficiadas con la obra pública de Entre Ríos.

Ese vínculo le abrió la puerta al gobernador para obtener obras con fondos nacionales, pero muchas veces quedaron en anuncios. Por ejemplo, los hospitales de Paraná y Gualeguaychú, que esperaban inaugurarse para 2010 pero nunca comenzaron a funcionar.

Pero pocas cosas le interesaban más a Urribarri que tener su estadio único en Paraná y por eso lo sumó a los anuncios de campaña. La obra nunca comenzó y con los graves problemas financieros de la provincia, a la intendenta Blanca Ossuna le pareció conveniente darla de baja. “No veo multitudes reclamando por el estadio único”, dijo días pasados.

El principal acuerdo que sellaron Galuccio y Urribarri fue por la consultora de comunicación de Doris Capurro.

Contratada por YPF, la consultora también trabaja para la candidatura presidencial del gobernador y en Entre Ríos nadie cree que ese trabajo se financie con fondos de la provincia.

Amiga de Cristina Kirchner, Capurro sumó a Urribarri en la voluptuosa pauta de YPF en los medios, protección suficiente para que haga campaña nacional mientras no puede pagar los sueldos.

Los fondos de YPF no dejan rastros, porque al tratarse de una sociedad anónima con participación estatal no pueden ser revisados por la Auditoría General de la Nación (AGN).

Es lo que le permite a Galuccio no mostrar los contratos de gas licuado, que arriban al país en barcos por un costo no menor 50 millones de dólares.

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