Sociedad

Qué significa Halloween y de dónde viene la tradición

Estados Unidos es, sin duda, el país que más acostumbra a celebrar esta fecha, pero los orígenes de esta festividad marcan a los celtas como los precursores de la misma

viernes 31 de octubre de 2014 - 9:52 am

El término “Halloween” proviene de “All Hallows Eve” que, traducido a nuestro idioma, significa “Víspera de todos los Santos”. Otras formas de referirse a esta festividad son “Samhain” o “Noche de Brujas”.

Estados Unidos es, sin duda, el país que más acostumbra a celebrar Halloween pero los orígenes de esta festividad marcan a los celtas como los precursores de la fecha.

Los orígenes de Halloween se relacionan con la festividad celta “Samhain”, que marcaba el final de verano, la recogida de las cosechas y el comienzo del Año nuevo celta.

Los celtas creían que en la festividad de “Samhain” las líneas que separaban el mundo de los vivos y el mundo de los muertos se estrechaban hasta el punto de que ambos podían converger, permitiendo que los espíritus pudieran llegar al plano terrenal.

De hecho, los celtas invitaban a los familiares ya fallecidos e intentaban ahuyentar a los espíritus malignos, usando trajes y máscaras para asustarlos.

Esta festividad meramente pagana comenzó a transformase cuando el cristianismo intentó asumirla en su calendario.

Concretamente, los papas Gregorio III (731-741) y Gregorio IV (827-844) intentaron suplantar el “Samhain” por el “Día de Todos los Santos”, que anteriormente se celebraba el 13 de mayo.

No obstante, el auge de Halloween llegaría en los siglos venideros. A mediados del siglo XIX, el festejo desembarcó en el continente americano, gracias a los numerosos inmigrantes irlandeses que llegaron a Estados Unidos y Canadá.

Allí es donde “nace” el Halloween que todos conocemos hoy. Los irlandeses difunden en América costumbres como el conocido “truco o trato”, debido a que los celtas creían que un espíritu maligno iba de casa en casa durante esa noche pidiendo “truco o trato”, si el trato no se cerraba, el espíritu realizaría un truco maldiciendo a los habitantes de esa casa.

Otra de las costumbres que viajaron con los irlandeses fue la de tallar calabazas e introducirles velas dentro, para iluminar las viviendas y alejar así a los espíritus malignos.

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