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Luego de un millonario escándalo, la tarjeta SUBE pasa a ser auditada por la UBA

La Facultad de Económicas auditará ahora a la tarjeta SUBE por $14 millones, cinco veces más barato que el contrato cancelado por irregularidades

jueves 30 de octubre de 2014 - 6:54 am

Después de la escandalosa supervisión de la SUBE liderada por el inglés Stephen Chandler, el Ministerio del Interior firmó una nueva auditoría para controlar el funcionamiento del boleto electrónico. Florencio Randazzo contrató a la Universidad de Buenos Aires (UBA) por casi $14 millones para llevar las cuentas de la tarjeta.

La casa de estudios recibirá 36 pagos mensuales de $387.200 por la consultoría, casi cinco veces menos que la auditoría de la SUBE firmada por el ex secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi , que cotizó $65 millones. Ahora la Justicia investiga al ex funcionario por diversas irregularidades en aquel contrato.

La operación más importante que realizan los técnicos de Económicas es revisar el sistema que permite la circulación del dinero de la SUBE , una tarea que ejecuta Nación Servicios SA (NSSA), un organismo dependiente del Banco Nación. El flujo cash que mueve la tarjeta representa al menos $45 millones diarios en concepto de viajes que se cobran por adelantado.

Otros servicio prestados por la UBA

No es la única tarea que Económicas realiza para Transporte. La facultad maneja otra pieza importante para los números del sector: confecciona la metodología para calcular los costos del transporte de colectivo, un estudio clave para los subsidios. Randazzo implementó los controles a los subsidios a través de la SUBE con el sistema de GPS. Sin embargo, la Justicia investiga ahora al funcionario por la demora en ejecutar este procedimiento en años anteriores.

“Este es un contrato chico para los convenios que maneja la facultad con otros organismos públicos”, dijeron desde Económicas. Y aseguraron que desde la llegada de Barbieri, los proyectos entre Transporte y la UBA se multiplicaron. “Y si, la simpatía política ayuda”, reconoció otra fuente de la universidad.

El contrato del escándalo

El primer contacto de Randazzo con la supervisión de la SUBE sucedió en pleno escándalo mediático. El contrato firmado en 2010 por Schiavi con el aval del Banco Mundial por $65 millones está bajo la lupa de la Justicia, que investiga la responsabilidad de los funcionarios de la Secretaría de Transporte y del asesor inglés Chandler.

El contrato fue suspendido por el Gobierno cuando se reveló la existencia de empleados fantasmas que cobraban sueldos en dólares. “Me parece un poco caro. Nos llamó la atención el monto de la contratación”, reconoció Randazzo antes de revocarlo.

El ministro dispuso entonces que el Estado se hiciera cargo de la funciones de supervisión de la tarjeta mediante el equipo de informáticos que desarrolló el DNI. Dos meses y medio después de aquella resolución, Randazzo contrató a Económicas.

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