Elecciones en Brasil

Dilma Rousseff: Un liderazgo debilitado en un país polarizado

La presidenta Dilma Rousseff ganó un nuevo mandato en Brasil, pero de aquí en adelante se le presentan cuatro años difíciles, con casi la mitad del país que expresó en las urnas su insatisfacción con el statu quo y una oposición política muy fortalecida

lunes 27 de octubre de 2014 - 5:50 am

En el análisis de los resultados de ayer en las urnas, lo primero que llama la atención es el altísimo porcentaje con el que la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) venció en el norte y el nordeste del país: rozó el 70% en la mayoría de los estados de esas áreas, y en algunos, como Maranhão y Piauí, superó el 78%.

Se trata de los sectores menos avanzados de Brasil, donde se concentran los beneficiarios de los programas sociales que en los últimos 12 años lograron sacar a casi 40 millones de personas de la pobreza y crear una emergente clase media.

La feroz campaña del PT siempre resaltó ese riesgo ante un eventual triunfo del socialdemócrata Aécio Neves, y los 85 millones de brasileños que reciben algún tipo de ayuda social prestaron atención al mensaje.

En contraste, en el sur y el sudeste del país, las regiones más desarrolladas de Brasil, se impuso el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Incluso en el estado de San Pablo, que sufre problemas de abastecimiento de agua por la sequía, Aécio ganó con el 64,3% de los votos frente al 35,7% de Dilma.

La gran excepción, que representa el mayor error de la campaña de Aécio, fue lo que sucedió en Minas Gerais, estado del que fue gobernador dos veces (desde 2003 hasta 2010), y del que salió con un 92% de popularidad. Ayer, la mandataria cosechó allí el 52,4% de los votos frente al 47,6% del ex gobernador, y se confirmó así el dicho que apunta que quien gana Minas Gerais gana en Brasil.

“La presidenta volverá a asumir en una posición muy debilitada, sin el liderazgo renovado que le hubiera otorgado un contundente triunfo. La mitad del país no está de acuerdo con el rumbo del gobierno, principalmente por la falta de crecimiento económico, el aumento de la inflación, y los constantes casos de corrupción que salen a la luz”, apuntó el profesor Gouveia.

Ahora, el desafío principal será cicatrizar las heridas generadas en la sociedad por una campaña tan agresiva que dejó al país polarizado. Deberá, cuanto antes, hacer cambios para revertir la situación económica y tender puentes hacia la oposición para diseñar una agenda integradora hacia el futuro.

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