Inflación

El librero del spot de Fútbol para Todos, que se negaba a subir precios, al borde de la quiebra

Gabriel Barrios, que hace ocho meses grabó un spot para el gobierno en contra de la inflación se arrepiente: "Seremos siempre recordados como la librería K, la de los precios cuidados y moriré en la mía"

miércoles 22 de octubre de 2014 - 4:00 pm

Gabriel Barrios es conocido como “el librero K” desde que hace ocho meses puso en su local un cartel que decía que no iba a subir los precios y que tampoco le iba a comprar a los que lo hicieran. La Presidenta se enteró de él y lo convocó para grabar un spot que se vio en el espacio Fútbol para Todos.

Pero ahora al Relato se le cayó el libreto: “La recesión me pasó por encima”, dijo Barrios en diálogo con radio 10 y admitió que está al borde la quiebra. “Me fue bien un tiempo y ahora se empezó a notar una baja de ventas, en contraposición me aumentó todo. La estamos pasando mal”, dijo. Y se lamentó: “La recesión es igual para todos”.

Anoche, Barrios subió a su cuenta de Facebook:

No doy más, no me entra una bala más. Cuándo decidí no aumentar los precios de corazón, por convicción, por que es lo justo, por creer que desde abajo se puede cambiar algo, un poquito, la mente, la forma, me convencí de que es posible, que poniendo la ética por delante y los buenos pensamientos la gente se contagiaría y desde este, mi rinconcito, todo empezaría a ser diferente.

Lo cierto es que apenas pasado el fulgor de aquel momento, las cosas empeoraron antes de mejorar. Abrieron a dos cuadras y media una sucursal ABC (franquicia de libreria escolar), me reventaron la puerta del local, y para colmo todo siguió aumentando, por semana, por mes, me subieron automáticamente el alquiler pensando que me estaba llenando de plata (cosa que vuelven a hacer este mes). Los faltantes de mercadería hicieron que mis clientes optaran por caminar un poquito más, pagarlo un poco más caro y listo, obvio, no está en sus planes cambiar nada en definitiva, o al menos nada tan pequeño como la realidad de un negocio de barrio que trató. Hoy, al borde de la quiebra financiera, comercial, sentimental, veo muchas cosas claras. Luego de haber golpeado puertas, haber presentado proyectos, de haber saludado y salido para la foto, de haber ideado estrategias para llevar estos precios a los barrios, luego de agotar el lápiz buscando apoyos, voluntades, descubro (y mi viejo dirá que tarde) que siempre estuve solito y mi alma. Seremos siempre recordados como la librería K, la de los precios cuidados y moriré en la mía.

Mirá el spot:

 

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