Papa Francisco

Cierre del Papa en el Sínodo: “No se ha puesto en entredicho la indisolubilidad del matrimonio”

El Sumo Pontífice cerró el Sínodo con un discurso frente a los obispos, donde defendió la santidad del matrimonio pero llamó a no juzgar y mantener una mente abierta

sábado 18 de octubre de 2014 - 9:53 pm

El papa Francisco se vio obligado a aclarar hoy sábado, al final del Sínodo extraordinario sobre la familia, que en esta asamblea no se había puesto en entredicho la “verdad fundamental” del “sacramento del matrimonio: la indisolubilidad”.

En el discurso de cierre del Sínodo, el sumo Pontífice resaltó que su trabajo como líder de la Iglesia Católica es el de “recordar a los pastores que su primer deber es alimentar al rebaño (…) que el Señor les ha confiado y buscar acoger con paternidad y misericordia y sin falsos miedos a las ovejas descarriadas”, y el de  “garantizar la unidad”, en un intento de unificar y suavizar los ánimos tras los debates en los que se abordaron cuestiones como la acogida a los homosexuales o a los divorciados vueltos a casar.

Además, el Papa dijo que la Iglesia Católica “no mira a la humanidad desde una torre de cristal para juzgar o clasificar a las personas”.

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Sobre el polémico tema de la aceptación de los homosexuales, aclaró: “Aquí me he equivocado. He dicho acogerlas: ir a buscarlas”, matizó el pontífice, que llamó a los obispos y otros participantes en el Sínodo a “practicar una caridad sincera y activa. Esta es la norma suprema de conducta de los ministros de Dios, un amor incondicional como el del Buen Pastor, lleno de alegría, abierto a todos, atento al prójimo y solícito con los que están lejos”.

Más tarde, el Papa explicó que la Iglesia Católica no debe “tener miedo de comer y beber con las prostitutas y los publicanos”, en alusión al Evangelio de San Lucas. Bergoglio admitió que en los debates en el Sínodo se pudieron apreciar “tensiones y tentaciones”, entre las cuales mencionó la tentación de la “rigidez hostil”, que resumió en la actitud de “querer encerrarse en lo que está escrito (la letra) y no dejarse sorprenderse por Dios, por el Dios de las sorpresas”.

También advirtió a los obispos contra la “tentación” que representa el ser “tradicionalistas” o “miedosos”, pero también ser como los “denominados progresistas y liberales”.

El documento aprobado este sábado es un texto de 62 propuestas de los obispos sobre el que trabajarán durante un año. Sin embargo, no todos los puntos obtuvieron la mayoría de dos tercios requerida en el pasado para este tipo de documentos, pero consiguieron una mayoría y por tanto forman parte del mismo.

Entre estos se encuentran el estudio de un camino penitencial para que los divorciados que se han vuelto a casar puedan recibir los sacramentos, la posibilidad de que los divorciados que se han vuelto a casar puedan recibir “la comunión espiritual” o el “por qué no pueden recibir la comunión sacramental” y el relativo a los homosexuales, sobre el que se aprobó que “los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto y delicadeza” y que se “evitará cualquier marca de discriminación”.

Las palabras del Papa, que este domingo pondrá punto final solemne con una misa en San Pedro al Sínodo extraordinario cuyos trabajos concluyeron hoy, fueron recibidas con un cerrado aplauso de los congregados que duró unos cinco minutos.

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