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Salud

Esperanza para la ceguera: Ya se ensaya con humanos

Se utilizaron células madre embrionarias para tratar a 18 personas afectadas por un trastorno en la retina

Las células madre son células que se hallan en todos los organismos multicelulares y que tienen la capacidad de dividirse (mediante la mitosis) y diferenciarse en diversos tipos de células especializadas y de autorrenovarse para producir más células madre.

En los organismos adultos, las células madre y las células progenitoras actúan en la regeneración o reparación de los tejidos del organismo.

Una estudio realizado en Estados Unidos por uno de los grupos líderes mundiales en medicina regenerativa acaba de demostrar que ya es posible obtener células madre, diferenciarlas en el tipo celular deseado y trasplantarlas a un paciente humano para tratar una enfermedad sin que éste las rechace ni generen problema alguno. Es decir, que es posible usar esta técnica sin temor a que estas células provoquen tumores o rechazos.

La investigación, liderada por Robert Lanza, director científico de Advanced Cell Technology, no sólo demostró la seguridad del uso terapéutico de las células madre, sino que también logró resultados positivos en el tratamiento de las dos enfermedades oculares que suponen la primera causa de ceguera en los países desarrollados.

Los autores del estudio, publicado en la revista The Lancet, usaron células madre embrionarias humanas para tratar a 18 personas afectadas por un trastorno en la retina.

Nueve de ellas sufrían degeneración macular vinculada a la edad y las restantes nueve, distrofia macular de Stargardt.

Los resultados fueron todo un éxito: diez personas mejoraron sustancialmente su agudeza visual, siete no sufrieron cambio alguno o mejoraron muy poco y una de ellas empeoró su visión.

Salud

Siete alimentos que nos bajan el estado de ánimo

Algunas comidas que influyen de forma negativa en nuestras emociones

Los alimentos influyen en el estado de ánimo, y al igual que hay nutrientes que relajan y generan serotonina, otros nos activan y generan adrenalina, afectando nuestro comportamiento y conducta e influyendo directamente en las emociones. Estos son algunos de los que nos deprimen.

– Endulzantes artificiales. Algunos especialistas han determinado que producen depresión del sistema nervioso y frenan la producción de serotonina y dopamina, lo cual podría ser causa de depresión y ataques de ansiedad.

– Alimentos procesados. Este tipo de comida, como algunas carnes, embutidos y productos azucarados, aumenta el riesgo de desarrollar depresión, ya que contienen sustancias químicas nocivas que favorecen la aparición de enfermedades cardiovasculares e inflamación.

– Fritos. Los alimentos ricos en grasa saturada contribuyen a desarrollar conductas depresivas, por las reacciones químicas que se producen en el cerebro. Consumidos en exceso aumentan la producción de determinadas moléculas que pueden reducir la producción de serotonina.

– Lácteos altos en grasa. El consumo de grasas trans y saturadas está relacionado con el desarrollo de trastornos de ansiedad.

– Cereales refinados. El consumo de estos alimentos, así como las harinas refinadas aumentan las probabilidades de sufrir depresión, ya que pueden desestabilizar el nivel de azúcar en sangre y provocar ansiedad y cambios de humor.

– Gaseosas. Los dulces y las gaseosas pueden proporcionarnos alivio a corto plazo, pero no son una manera eficaz de combatir el estrés. Consumir más de un litro al día provoca depresión y si éstas son dietéticas y de sabores las probabilidades aumentan.

– Alcohol. Su abuso por un tiempo prolongado desencadena depresión, ya que interfiere en receptores del sistema nervioso y puede provocar ansiedad, estados de humor cambiantes, nerviosismo e insomnio.

Fuente: Babu magazine

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Salud

Consejos para que el peso de la mochila no genere problemas en los niños

Las consecuencias de una carga excesiva

Puede suceder que, en lugar de avisar que la mochila les pesa demasiado, muchas veces los niños lo que hacen es modificar su forma normal de caminar para poder adaptarse a la carga que llevan. Esto puede tener consecuencias muy negativas para su salud y, en concreto, puede afectar la biomecánica de la marcha.

Según investigaciones, el modo de andar se modifica de manera leve a medida que se incorporan kilos a la espalda. Pero a partir de una carga equivalente al 20% del peso corporal, las alteraciones en la marcha se tornaron significativas. Esto puede afectar el aparato locomotor y generar, con el paso del tiempo, lesiones en las caderas, espalda y los pies, en particular a personas con otros problemas, como pies planos o escoliosis.

Este tipo de esfuerzos excesivos, además de activar otro tipo de musculatura no preparada para cargar peso, también genera el riesgo de desarrollar una estructura muscular asimétrica, lo que reduce la flexibilidad y hará al niño más vulnerable a sufrir problemas musculoesqueléticos en la edad adulta.

Hay que intentar que la mochila pese lo menos posible, y no debe superar del 10 al 15 % del peso del niño, como mucho. Un chico de 30 kilos de peso, por ejemplo, no debería llevar nunca una mochila que pese más de 3 kilos. Revisar cada día qué debe llevar, para evitar que cargue con libros y otros materiales que no necesitará.

Organizar el contenido, de manera que los objetos más pesados queden situados en la parte inferior de la mochila. Usar una mochila ligera y adecuada al tamaño del alumno. Las correas deben ser anchas y de extensión regulable. De ser posible, tanto las correas como la parte que se apoya sobre la espalda deben ser acolchadas. Llevar el peso en el centro de la espalda, al nivel de la cintura y pegado al cuerpo. Siempre se deben usar ambas correas, para evitar que solo uno de los hombros se recargue por el esfuerzo.

Tener una musculatura adecuada. Esto se relaciona con un aspecto fundamental en relación con los niños: la importancia de que realicen actividad física y no permanezcan demasiado tiempo sentados o frente a pantallas. Lo recomendado es que realicen un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada, con actividades vigorosas al menos tres veces por semana, para el fortalecimiento óseo y muscular.

Fuente: El diario

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Salud

¿Es saludable comer sushi?

Qué tener en cuenta a la hora de disfrutar de este plato japonés

El sushi tradicionalmente se elabora a base de arroz blanco cocido con azúcar, el que se combina con pescado crudo. Para armar esta receta se coloca una lámina de alga nori; encima se agrega una capa del arroz aliñado y luego se incorporan el pescado, la palta y otros vegetales o frutas a elección.

Luego de esto se forman tubos o rollos, envolviendo el alga. Se corta en bocados de igual grosor. Para saborizar, antes de comerlo se lo sumerge en un cuenco con salsa de soja. Los ingredientes que lleva el sushi son de uso habitual, a excepción de la salsa de soja.

Para determinar si es saludable o no, analicemos parte por parte la receta. En primer lugar, estos los pros que tiene comer este plato japonés.

El pescado aporta ácidos grasos saludables: tanto el atún como el salmón son pescados azules. Su consumo diversos beneficios, sobre todo a la salud cardiovascular. Diversos estudios señalan que si se consumen alimentos fuente de omega 3, como el que contiene este tipo de peces, se pueden prevenir diferentes patologías.

La palta es fuente de omega 9: se usa por excelencia para preparar sushi. Por supuesto que algunas variantes pueden incorporar otros vegetales, como la zanahoria o el morrón. En cuanto al uso de la palta, es fuente de grasas de calidad, de vitamina E, C y B6. Asimismo, tiene un aporte destacable de potasio, que contribuye al funcionamiento normal de los sistemas nerviosos y musculares.

Por otro lado, el sushi puede tener algunas desventajas, sobre todo por el riesgo que implica comer carne sin cocinar.

No es aconsejable comer pescado crudo: más allá de que el pescado aporta grasas de calidad, para preservar la salud y no exponerse a enfermedades de origen microbiano no es aconsejable consumir carnes crudas. En relación a esto, estudios en el tema señalan los riesgos que puede tener consumir alimentos sin el tratamiento térmico adecuado.

Así pues, la enfermedad más común asociada al consumo de sushi es anisakis. Se desencadena por la ingesta de larvas vivas que están presente en los peces. El parásito puede desencadenar reacciones alérgicas graves y síntomas digestivos severos.

También puede haber contaminación con otras bacterias, como Salmonella o Listeria monocytogenes, por no cocer el pescado. Por este motivo, las poblaciones de riesgo, como los niños y las embarazadas, deben evitar consumirlo.

La salsa de soja es alta en sodio: uno de los problemas que tiene comerlo con frecuencia es que esta salsa es alta en contenido de sodio. Una sola cucharada aporta alrededor del 40 % del límite recomendado al día. Por este motivo, no se aconseja en personas que tienen presión arterial elevada. Si bien es indispensable para lograr el sabor de este plato, quienes tengan hipertensión arterial deberán usar otro tipo de aderezo.

Puede tener un valor calórico alto: en general, un rollo proporciona poca cantidad de pescado, vegetales, frutas o algas. Así pues, su componente principal es el arroz blanco, que no aporta la misma cantidad de vitaminas, minerales y fibra que la versión integral. Por otra parte, al estar cocido con azúcar es más fácil que el valor calórico se eleve.

No es que un solo rollo de sea alto en calorías, pero cuando se consume este plato pueden ingerirse varias piezas, lo que en exceso podría producir un aporte calórico importante. Por supuesto que comer varias rollos de forma ocasional no generará aumento de peso. Esto es algo a considerar si se hace con demasiada frecuencia.

En definitiva, si se tienen en cuenta los ingredientes que aporta, se puede decir que es una comida saludable siempre y cuando no se consuma con salsas altas en sodio. Sin embargo, hay que tener suma precaución y usar alimentos que estén libres de microorganismos. En caso de que quieras ingerir este plato en un restaurante, tené en cuenta que el lugar debe cumplir las normas higiénicas sanitarias.

Fuente: Mejor con salud

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