Política

El plan de Kicillof para cubrir el déficit fiscal: quedarse con parte de los depósitos bancarios

El ministro de Economía había criticado a los bancos privados cuando, en su intento para evitar el default, iniciaron negociaciones para comprarle el juicio a los buitres. No obstante, ahora busca financiarse con el Fondo de Garantía que controla Sedesa, donde colocó $2.400 millones del último bono

viernes 10 de octubre de 2014 - 7:22 pm

El ministro de Economía Axel Kicillof busca hacer frente al fuerte déficit fiscal, y para ello tiene un plan, que por lo menos es contradictorio: usar a Sedesa, cuya finalidad es administrar el Fondo de Garantía de los Depósitos (FGD). Contradictoria por la simple razón que en su momento, el ministro criticó la misma maniobra cuando quienes intentaron llevarla a cabo fueron las entidades financieras, que buscaban de comprarle el juicio a los fondos buitre para evitar el default.

Los gastos del gobierno para el último tramo del año alcanzan la suma no menor de de $75 mil millones, y es necesario la entrada de capital. Sin embargo, el Banco Central sólo puede girarle $60 mil millones, por lo que faltan $15 mil millones que deberá sacar de algún lugar sin poder contar con la entidad presidida por Vanoli, debido a que ya exprimió al límite los recursos que, de acuerdo a la Carta Orgánica de la entidad, puede transferirle al Tesoro. [pullquote position=”right”]El plan de Kicillof para cubrir el déficit fiscal: quedarse con parte de los depósitos bancarios[/pullquote]

$85 mil millones era la suma que hasta hace unas semanas, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner necesitaba para cubrir con los gastos del del último cuatrimestre. No obstante, esa necesidad fue paliada en parte con la emisión de un bono a 2016 por $10 mil millones, que suscribieron casi a punta de pistola los bancos privados (un 50%), el Nación y la Anses(otro 25%).

Sin embargo, y es lo que nos interesa en cuestión, es el 25% restante, es decir unos $2400 millones, que fueron colocados en la sociedad de Seguros de Depósitos (Sedesa). Esta empresa-creada en 1995- funciona como una aseguradora para los bancos y está a cargo de la administración del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD).

Un plan sin consenso

El FGD está conformado por la prima de entre 0,015% y 0,06% del promedio de los depósitos diarios que los bancos deben entregarle a Sedesa, y hasta la llegada de Vanoli al Central, cubrían a los titulares de las cuentas por hasta $120 mil para los casos en que los bancos entren en “situaciones complejas”.

Sin embargo, la operación habría traído resquemores en la cúpula de Sedesa. El presidente de la entidad, Enrique Arceo, histórico economista, hombre de consulta de Kicillof, y su hijo, Nicolás, forma parte del equipo del ministro.

Tampoco habría tenido el aval dos puestos importantes en la empresa: el vicepresidente, un representante de la cámara que nuclea a los bancos de capital extranjero y el representante por los bancos de capital nacional, que ocupa un directorio.

Entonces, Arceo fue el único que dio su conformidad. El titular de ABA, Claudio Cesario, y el director ejecutivo de Adeba, Norberto Peruzzotti, tampoco lo aceptaron. Los ejecutivos plantearon que la medida deteriora el patrimonio de los bancos, al debilitar el fondo creado para que a un ahorrista puedan devolverle la plata que puso en el banco a pesar de que este vaya a la quiebra.

Paradójicamente a sus manifestaciones discursivas, Kicillof acaba tomando una salida similar a la del ex ministro de Economía Domingo Cavallo, quien realizó una maniobra similar con las AFJP durante la Convertibilidad: tomar fondos para cubrir el gasto público a cambio de bonos.

Estos $2400 millones del bono que ordenó colocarles a Sedesa serían sólo el primer paso.

En ese sentido, por el decreto 540/95, la sociedad tiene que invertir sus fondos en condiciones similares a las fijadas para la colocación de las reservas internacionales de divisas del BCRA, informó hace unos días El Cronista.

Vanoli, el salvavidas

Luego de la no tan sorpresiva renuncia de Juan Carlos Fábrega, Alejandro Vanoli asumió como titular del Banco Central, signando un cambio en las riendas de la entidad bancaria, y posibilitando que los planes del ministro de Economía se llevaran adelante. Ni bien asumió el ex titular de la CNV, dispuso un aumento en la tasa de interés para los plazos fijos en pesos, fijando un piso del 23%.

Al mismo tiempo, triplicó el importe de la cobertura de la garantía de los depósitos, de $ 120.000 a $ 350.000 por titular, una cifra que no se actualizaba desde el 2009. Es decir que ahora los ahorristas pueden ser compensados por un monto mucho mayor si el banco no puede devolverles lo que le confiaron a las entidades.

“A fin de robustecer el Fondo de Garantía de los Depósitos, en línea con el mayor nivel de cobertura, se aumentó el aporte mensual que realizan las entidades financieras a este Fondo”, argumentó el BCRA ese día.

De ahí la resolución del Central que obligó a los bancos a llevar al 0,06% del monto diario de depósitos destinados al FGD, ya que necesitará más aportes para poder hacer frente la suba en las coberturas. De esta manera, le permitiría al gobierno engrosar significativamente el monto administrado por Sedesa, que hasta ahora estaba ubicado en unos $14 mil millones.

Al abultarse el FGD, habrá más pesos al alcance de la mano de Kicillof, que podría ordenar nuevas colocaciones en ese Fondo.

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