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Salud

Cómo preparar el tupper para llevar a tu trabajo

Conoce si debe ser de cristal o plástico, a la temperatura que se debe mantener, cómo transportarlo

Miles de personas llevan la comida al trabajo en estos recipientes. Bien para ahorrar o porque ya no queda más remedio. Hay otra razón: comer comida casera, elaborada con productos naturales, es más sano que otras alternativas.

Conviene conocer algunos consejos para sacar el mayor rendimiento a los alimentos en el tupper. No es que existan productos incompatibles con el tupper, sino preparaciones o recetas que resultan menos apropiadas. Al tupper le rodea toda una cultura: desde cómo guardar los alimentos en el recipiente, qué temperatura mantener, cómo se debe limpiar, cómo transportarlo… Para lograr comer sano llevando el tupper al trabajo, Gemma Salvador, reconocida dietista-nutricionista española, ofrece algunos consejos con el fin de que también se le saque mayor partido a esta alternativa:

1. Las comidas en tupper suelen realizarse en un único recipiente, por lo que resulta más fácil preparar platos únicos que incluyan varios grupos de alimentos (hortalizas, proteínas —carne, pescado, huevos, legumbre—, aceite de oliva…). Conviene acompañar ese plato principal con ensaladas, fruta fresca, pan (preferentemente integral) y agua.

2. Cocer suficientemente los alimentos, sobre todo carnes y pollo. Asegurarse de que el jugo de la carne es de color claro, que indica que la cocción se ha completado, y no rosado.

3. No utilizar salsas que contengan huevo crudo.

4. Evitar las elaboraciones de postres a base de nata, cremas… por el riesgo de contaminación microbiana.

5. Hay preparaciones que se quedan más secas una vez cocidas y no toleran bien el recalentamiento. Por ejemplo, carnes o pescados a la plancha. En el caso en concreto del pescado, al recalentarlo puede desprender un aroma que resulte poco apetitoso. Una opción puede ser reservar para la cena y el fin de semana las raciones de pescado que se deben tomar cada semana.

6. Los tuppers pueden ser de cristal o de plástico aptos para microondas.

7. Limpiar y secar bien los tuppers. Con frecuencia, especialmente las tapas, pueden quedar húmedas en las zonas de cierre y eso facilita la aparición de moho.

8. El plato se puede preparar la noche antes o la misma mañana del día que va a ser consumido. Los platos deben prepararse con la suficiente antelación para poder enfriarlos antes de refrigerarlos.

9. Nunca deben mantenerse los platos más de dos horas a temperatura ambiente. Hay que tener en cuenta la época del año: en verano, la temperatura ambiental es más alta y hay mayor riesgo de facilitar la proliferación de microorganismos.

10. La comida debe conservarse siempre en la heladera. Durante todo el año, pero especialmente en verano, hay que sacar el tupper de la heladera en el último momento.

11. Si no hay heladera en el trabajo, se puede utilizar bolsas isotérmicas con placas de congelación o placas de acumulación de frío.

12. Si se introduce la comida caliente en el tupper, es conveniente no cerrarlo herméticamente para que la temperatura baje y se enfríe lo antes posible. El transporte en caliente es más arriesgado que el transporte en baja temperatura.

13. Las porciones pequeñas se enfrían antes.

14. A la hora de recalentar la comida del tupper en el microondas, retire la tapa pero déjela sobre el recipiente para que la comida salpique lo menos posible el interior del aparato.

15. Una vez consumidos los alimentos, cuando regrese a casa, tirar los restos que le hayan sobrado.

Salud

Siete alimentos que nos bajan el estado de ánimo

Algunas comidas que influyen de forma negativa en nuestras emociones

Los alimentos influyen en el estado de ánimo, y al igual que hay nutrientes que relajan y generan serotonina, otros nos activan y generan adrenalina, afectando nuestro comportamiento y conducta e influyendo directamente en las emociones. Estos son algunos de los que nos deprimen.

– Endulzantes artificiales. Algunos especialistas han determinado que producen depresión del sistema nervioso y frenan la producción de serotonina y dopamina, lo cual podría ser causa de depresión y ataques de ansiedad.

– Alimentos procesados. Este tipo de comida, como algunas carnes, embutidos y productos azucarados, aumenta el riesgo de desarrollar depresión, ya que contienen sustancias químicas nocivas que favorecen la aparición de enfermedades cardiovasculares e inflamación.

– Fritos. Los alimentos ricos en grasa saturada contribuyen a desarrollar conductas depresivas, por las reacciones químicas que se producen en el cerebro. Consumidos en exceso aumentan la producción de determinadas moléculas que pueden reducir la producción de serotonina.

– Lácteos altos en grasa. El consumo de grasas trans y saturadas está relacionado con el desarrollo de trastornos de ansiedad.

– Cereales refinados. El consumo de estos alimentos, así como las harinas refinadas aumentan las probabilidades de sufrir depresión, ya que pueden desestabilizar el nivel de azúcar en sangre y provocar ansiedad y cambios de humor.

– Gaseosas. Los dulces y las gaseosas pueden proporcionarnos alivio a corto plazo, pero no son una manera eficaz de combatir el estrés. Consumir más de un litro al día provoca depresión y si éstas son dietéticas y de sabores las probabilidades aumentan.

– Alcohol. Su abuso por un tiempo prolongado desencadena depresión, ya que interfiere en receptores del sistema nervioso y puede provocar ansiedad, estados de humor cambiantes, nerviosismo e insomnio.

Fuente: Babu magazine

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Salud

Consejos para que el peso de la mochila no genere problemas en los niños

Las consecuencias de una carga excesiva

Puede suceder que, en lugar de avisar que la mochila les pesa demasiado, muchas veces los niños lo que hacen es modificar su forma normal de caminar para poder adaptarse a la carga que llevan. Esto puede tener consecuencias muy negativas para su salud y, en concreto, puede afectar la biomecánica de la marcha.

Según investigaciones, el modo de andar se modifica de manera leve a medida que se incorporan kilos a la espalda. Pero a partir de una carga equivalente al 20% del peso corporal, las alteraciones en la marcha se tornaron significativas. Esto puede afectar el aparato locomotor y generar, con el paso del tiempo, lesiones en las caderas, espalda y los pies, en particular a personas con otros problemas, como pies planos o escoliosis.

Este tipo de esfuerzos excesivos, además de activar otro tipo de musculatura no preparada para cargar peso, también genera el riesgo de desarrollar una estructura muscular asimétrica, lo que reduce la flexibilidad y hará al niño más vulnerable a sufrir problemas musculoesqueléticos en la edad adulta.

Hay que intentar que la mochila pese lo menos posible, y no debe superar del 10 al 15 % del peso del niño, como mucho. Un chico de 30 kilos de peso, por ejemplo, no debería llevar nunca una mochila que pese más de 3 kilos. Revisar cada día qué debe llevar, para evitar que cargue con libros y otros materiales que no necesitará.

Organizar el contenido, de manera que los objetos más pesados queden situados en la parte inferior de la mochila. Usar una mochila ligera y adecuada al tamaño del alumno. Las correas deben ser anchas y de extensión regulable. De ser posible, tanto las correas como la parte que se apoya sobre la espalda deben ser acolchadas. Llevar el peso en el centro de la espalda, al nivel de la cintura y pegado al cuerpo. Siempre se deben usar ambas correas, para evitar que solo uno de los hombros se recargue por el esfuerzo.

Tener una musculatura adecuada. Esto se relaciona con un aspecto fundamental en relación con los niños: la importancia de que realicen actividad física y no permanezcan demasiado tiempo sentados o frente a pantallas. Lo recomendado es que realicen un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada, con actividades vigorosas al menos tres veces por semana, para el fortalecimiento óseo y muscular.

Fuente: El diario

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Salud

¿Es saludable comer sushi?

Qué tener en cuenta a la hora de disfrutar de este plato japonés

El sushi tradicionalmente se elabora a base de arroz blanco cocido con azúcar, el que se combina con pescado crudo. Para armar esta receta se coloca una lámina de alga nori; encima se agrega una capa del arroz aliñado y luego se incorporan el pescado, la palta y otros vegetales o frutas a elección.

Luego de esto se forman tubos o rollos, envolviendo el alga. Se corta en bocados de igual grosor. Para saborizar, antes de comerlo se lo sumerge en un cuenco con salsa de soja. Los ingredientes que lleva el sushi son de uso habitual, a excepción de la salsa de soja.

Para determinar si es saludable o no, analicemos parte por parte la receta. En primer lugar, estos los pros que tiene comer este plato japonés.

El pescado aporta ácidos grasos saludables: tanto el atún como el salmón son pescados azules. Su consumo diversos beneficios, sobre todo a la salud cardiovascular. Diversos estudios señalan que si se consumen alimentos fuente de omega 3, como el que contiene este tipo de peces, se pueden prevenir diferentes patologías.

La palta es fuente de omega 9: se usa por excelencia para preparar sushi. Por supuesto que algunas variantes pueden incorporar otros vegetales, como la zanahoria o el morrón. En cuanto al uso de la palta, es fuente de grasas de calidad, de vitamina E, C y B6. Asimismo, tiene un aporte destacable de potasio, que contribuye al funcionamiento normal de los sistemas nerviosos y musculares.

Por otro lado, el sushi puede tener algunas desventajas, sobre todo por el riesgo que implica comer carne sin cocinar.

No es aconsejable comer pescado crudo: más allá de que el pescado aporta grasas de calidad, para preservar la salud y no exponerse a enfermedades de origen microbiano no es aconsejable consumir carnes crudas. En relación a esto, estudios en el tema señalan los riesgos que puede tener consumir alimentos sin el tratamiento térmico adecuado.

Así pues, la enfermedad más común asociada al consumo de sushi es anisakis. Se desencadena por la ingesta de larvas vivas que están presente en los peces. El parásito puede desencadenar reacciones alérgicas graves y síntomas digestivos severos.

También puede haber contaminación con otras bacterias, como Salmonella o Listeria monocytogenes, por no cocer el pescado. Por este motivo, las poblaciones de riesgo, como los niños y las embarazadas, deben evitar consumirlo.

La salsa de soja es alta en sodio: uno de los problemas que tiene comerlo con frecuencia es que esta salsa es alta en contenido de sodio. Una sola cucharada aporta alrededor del 40 % del límite recomendado al día. Por este motivo, no se aconseja en personas que tienen presión arterial elevada. Si bien es indispensable para lograr el sabor de este plato, quienes tengan hipertensión arterial deberán usar otro tipo de aderezo.

Puede tener un valor calórico alto: en general, un rollo proporciona poca cantidad de pescado, vegetales, frutas o algas. Así pues, su componente principal es el arroz blanco, que no aporta la misma cantidad de vitaminas, minerales y fibra que la versión integral. Por otra parte, al estar cocido con azúcar es más fácil que el valor calórico se eleve.

No es que un solo rollo de sea alto en calorías, pero cuando se consume este plato pueden ingerirse varias piezas, lo que en exceso podría producir un aporte calórico importante. Por supuesto que comer varias rollos de forma ocasional no generará aumento de peso. Esto es algo a considerar si se hace con demasiada frecuencia.

En definitiva, si se tienen en cuenta los ingredientes que aporta, se puede decir que es una comida saludable siempre y cuando no se consuma con salsas altas en sodio. Sin embargo, hay que tener suma precaución y usar alimentos que estén libres de microorganismos. En caso de que quieras ingerir este plato en un restaurante, tené en cuenta que el lugar debe cumplir las normas higiénicas sanitarias.

Fuente: Mejor con salud

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