Paros y protestas

Las cifras millonarias que están detrás de la decisión de la UTA de no ir al paro

Las convicciones sindicales son muy fuertes, más aún cuando están acompañadas de una importante cantidad de millones de pesos

miércoles 27 de agosto de 2014 - 6:32 am

Los colectiveros comandados por Roberto Fernández y agrupados en la UTA viraran de la adhesión en aquel masivo paro del 10 de abril a la decisión de no ir a la huelga.

Una enorme vuelta atrás del Gobierno, y sobre todo del ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo , en su idea de reducir o sacar los subsidios a los ómnibus de larga distancia pareció ser la clave para hacer dar marcha atrás a los dirigentes de la UTA. Desde el 7 de agosto pasado los servicios de larga distancia volvieron a estar totalmente subsidiados. Entonces, se publicó la resolución 791, mediante la cual se estableció un tope de 95 millones de pesos para acallar las quejas de los transportistas y sindicatos que como un coro afinado reclamaban el regreso de los pesos del Tesoro a un sector que amenazaba con eliminar servicios y puestos de trabajo.

“Estamos de acuerdo con todos los reclamos, pero lamentablemente en este momento, por la situación económica que vive el país, no compartimos el paro”, dijo ayer Fernández, luego de la reunión del consejo directivo de la UTA. [pullquote position=”right”]Las cifras millonarias que están detrás de la decisión de la UTA de no ir al paro[/pullquote]

Más allá de las declaraciones de forma, el gremialista terminó de anotarse estos días una enorme victoria al torcer el brazo de Randazzo y sus funcionarios con el regreso de los subsidios. A poco de asumir, el ministro había decidido quitar las transferencias a los servicios de larga distancia. Ni gasoil más barato ni efectivo para compensar la tarifa. Eso sí, mantuvo los beneficios a los colectivos de corta y media distancia. Desde ese momento, empresarios y sindicatos trabajaron codo a codo para el regreso del efectivo. Con Aerolíneas Argentinas también subsidiada, sus competidores por tierra empezaron a hacer oír su voz. La actividad cayó, los precios quedaron oprimidos por las tarifas aéreas y entonces Randazzo cedió: otorgó subsidios a los recorridos que compartiesen rutas con Aerolíneas Argentinas. Compensación por kilómetro más una suma por los pasajes que las empresas están obligadas a entregar a pasajeros con capacidades diferentes fueron dos remedios con los que intentó calmar las aguas.

Pero llegó enero y los choferes de ómnibus mostraron los dientes con un paro en el cambio de quincena. Se arregló un pago a cuenta de las paritarias mientras los empresarios golpeaban las puertas del Ministerio en busca de oxígeno financiero.

Llegó el paro de abril y allí Fernández y sus muchachos mostraron el poderío que tiene el transporte. La paritaria finalmente se decidió con el aumento de los subsidios para que se pague la suba salarial. Según datos oficiales, los ómnibus de larga distancia recibieron $ 168,93 millones entre el año pasado y lo que va de este. Ahora dispondrán de $ 95 millones que las empresas cobrarán a cambio de ingresar a un sistema de reordenamiento integral.

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