Banco Central

La dura agenda del Banco Central argentino para llegar a fin de año

Caída de reservas, límites para la emisión y creciente presión cambiaria son los principales temas que tendrá que enfrentar la entidad en los próximos meses

jueves 14 de agosto de 2014 - 5:56 am

El escenario que se le plantea a Argentina tras el default no es nada alentador. Más aún para en Banco Central (BCRA) al que le espera una gran expansión de pesos que hay por delante, junto con una caída de reservas ante la imposibilidad de acceder a financiamiento internacional.

La reducción de tasa de interés que decidió el Central en la última licitación de Lebac cayó por sorpresa en el mercado, pero impacta más el mensaje de flexibilidad que transmite que los efectos reales que tiene en el mercado. La repuesta del mercado llegó muy rápido: el “blue” volvió a saltar por encima de los $ 13, alcanzando los anteriores máximos históricos de enero, registrándose también incrementos en el nivel del dólar “Bolsa” y el “contado con liqui”. [pullquote position=”right”]La dura agenda del Banco Central argentino para llegar a fin de año[/pullquote]

Quedó en evidencia que Axel Kicillof ganó más protagonismo en el Central, imponiendo sus históricas posturas a favor de mantener las tasas de interés lo más bajas posibles.

Acorde con esta reducción de tasas de interés, el Central también bajó al mínimo la absorción de pesos del mercado. Pasó a retirar $ 500 millones por semana en promedio cuando en las anteriores cuatro había sacado del mercado unos $ 4.000 millones semanales. Este cambio de sesgo hacia una política más expansiva va en línea con el mensaje de Cristina de Kirchner de la semana pasada, cuando resaltó que “si el sector privado no pone la plata, lo tenemos que hacer nosotros”, en referencia al Gobierno.

Pero además el BCRA tiene otros temas en su agenda con los que deberá lidiar en las próximas semanas:

Aumento de la presión cambiaria. Si persiste la suba del “blue” y de los otros mecanismos dolarizadores, Fábrega podría determinar una nueva reducción en la exposición que tienen los bancos en activos dolarizados para obligarlos a vender. Si es así, deberían desprenderse de bonos en dólares y de contratos a futuro en moneda extranjera. También la ANSES podría salir a intervenir con venta de bonos en dólares, como Boden 2015 y Bonar X. “Estos títulos que había vendido el año pasado fueron recomprados, por lo que el poder de fuego es todavía significativo”, explicaban ayer en el mercado porteño.

Más demanda de reservas: sin acceso al financiamiento internacional, la única fuente para conseguir dólares pasó a ser el BCRA. Pero Fábrega ya dejó en claro que la prioridad es el pago de deuda y de la factura energética. El resto de los importadores deberá esperar, como le sucede especialmente a la industria automotriz, que acumula una “deuda flotante” de u$s 2.000 millones. El giro de dividendos, por ejemplo, que había subido en el primer semestre, quedará reducido a la mínima expresión.

Emisión récord por delante: el BCRA ya giró $ 43.000 millones para financiar al Tesoro en lo que va del año, vía adelantos transitorios. Cálculos conservadores estiman que deberá volcar otros $ 100.000 millones como mínimo para fin de año. Aún no está claro qué porcentaje de ese dinero buscará absorber y cuánto quedará en el mercado, con el riesgo de una mayor inflación y presión sobre el dólar. Pero además la entidad habrá agotado el límite de emisión excepcional previsto en el último cambio de la Carta Orgánica. ¿Qué inventarán para saltear ese obstáculo? Lo más probable es que se pida un adelanto de ganancias del 2014.

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