Sociedad

Muy grave: Argentina es uno de los países con más turismo sexual infantil

Así se puede ver en un mapa realizado con datos de Unicef. México, Brasil, Colombia, Perú y Argentina son los países donde más extranjeros hacen uso de la prostitución de menores

viernes 15 de agosto de 2014 - 9:33 pm

Unicef realizó una mapa que muestra los países con más turismo sexual infantil del mundo y los resultados que se pueden observar en el mismo resultan muy graves para la Argentina. Junto con otros tres países sudamericanos y México, el país tiene el triste privilegio de destacarse.

Datos de la nombrada organización internacional destacan que a  nivel mundial se calcula que hay alrededor de 1,8 millones de niños y niñas que sufren la explotación sexual en todo el mundo. A su vez, la principal red de lucha contra este flagelo, Ecpat International, indicó que se encuentra trabajando en función de aproximaciones y extrapolaciones.

A su vez afirman que la mayoría de los turistas que recurren a la prostitución infantil son ocasionales, porque no van expresamente en su búsqueda. “Simplemente se encuentran con disponibilidad de estos niños y se aprovechan de ello”, aseguró Selma Fernández, responsable del Programa de Prevención de la Explotación sexual Comercial Infantil de Ecpat International.

Dentro de este contexto, las dos organizaciones denuncian que cada vez son más los ciudadanos de Europa, Estados Unidos y Canadá que aprovechan la vulnerabilidad de niños en Centro y Sudamérica, con especial interés en México, Brasil, Colombia, Perú y Argentina. A su vez, diversos países de África, India y Rusia también tienen índices muy altos.

En algunos países es fácil y barato, e incluso ropa y comida son intercambiados por sexo. La grave situación de pobreza que se vive en muchas zonas, si bien no es determinante, sí es muy influyente para que se den este tipo de situaciones.

“Al tratarse de una actividad ilegal no reconocida como un problema en algunas culturas o países, sumado a su invisibilidad, hace que se desconozca el verdadero alcance y naturaleza del fenómeno”, suma Selma Fernández. Sin embargo, Ecpat indica que diversos estudios parecen indicar que, lejos de disminuir, la tendencia es creciente. Porque a pesar de que algunas medidas y campañas están dando resultado, como sucede en Tailandia, uno de los destinos predilectos para el turismo sexual infantil, los países cercanos aprovechan para tomar el relevo, como hacen Camboya o Vietnam.

Hacia una posible solución

El Código de Conducta que firmaron más de 1.000 actores turísticos del mundo (aerolíneas, agentes de viaje y hoteles, entre otros) puede ser un pie para destrabar en parte el flagelo. Este documento los compromete a luchar de forma activa contra la prostitución infantil en estos sentidos: “Establecer una política ética corporativa contra la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes”, indica Selma Fernández; “Formar a su personal tanto en el país de origen como en los países de destino; introducir una cláusula en los contratos con proveedores estableciendo el rechazo común de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes; proporcionar información a los usuarios (turistas) por medio de catálogos, folletos, videos durante los vuelos, etiquetas en los billetes, páginas web; proporcionar información a los agentes locales clave en cada destino; e informar anualmente sobre la implementación de estos puntos“.

Uno de los buenos ejemplos de la erradicación de este flagelo es el de los policías turísticos de la República Dominicana. Con su accionar y la cooperación de agentes hoteleros, el país caribeño logró que sea casi imposible ver a un adulto entrando con un menor sin parentesco a un hotel sin que salten las alarmas, según publica el diario español El País. Sin embargo, un informe de Ecpat de 2008 que la organización asegura que todavía está en vigor admite que son muy pocos los turistas sexuales ocasionales detenidos, juzgados y condenados. “Esto tal vez sea porque generalmente no producen imágenes del abuso perpetrado ni recurren a medios extremos para practicar el turismo sexual con niños y adolescentes, como comunicarse con redes de pedófilos o intercambiar pornografía“, señala Lorena Cobas, responsable de emergencias del comité español de Unicef.

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