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Sociedad

Caso Magaly: la familia de Benítez confirmó su declaración

La madrastra y hermanastra del único acusado de la causa confirmaron que la niña dijo tener 17 años y se mostró como “novia” del joven

El caso Magaly Hermida tiene en vilo a toda la opinión pública. Una nena de 12 años, que sale de su casa sospechosamente y vuelve al otro día, con signos de haber mantenido relaciones sexuales. Un mar de dudas rodean el caso. La Justicia, los grises y el mayor interrogante: ¿qué ocurrió?

Luego de que David Benítez -único imputado del caso, acusado del delito de “abuso sexual agravado”- declarara ante el juez de Garantías de San Isidro y el fiscal Marcelo Fuenzaliza que había conocido a Magaly Hermida la tarde de la desaparición cuando la encontró llorando a metros de su casa, y que mantuvo relaciones sexuales con ella porque pensaba que tenía 17 años, la familia del joven salió a respaldar su versión.

La madrastra, Zulma, y la hermanastra, Micaela, confirmaron la historia que dice que la adolescente apareció llorando sobre un tronco en Villa La Cava. Ambas ratificaron los dichos de Benítez y lo defendieron.

“Estaba en el tronquito que se ve en el fondo, en frente de la casa de mi primo. Mi sobrinas Brisa y Paola la escucharon llorando desesperadamente y salieron a ver qué pasaba. Cuando la vieron le preguntaron qué le pasaba y ella les contestó que se había escapado de la casa. Además, les dijo que el padrastro la maltrataba mucho, y que había llamado a su mamá pero no la fue a buscar. La invitaron a tomar un vaso de agua, porque es lo único que puede ofrecer esta familia. Somos pobres”, explicó Zulma.

La madrastra confirmó que todos creían que Magaly tenía 17: “Nos dijo a todos que tenía 17 años. O sea que el delito de David fue confiar en lo que decía la chica. Si mi hija si se quiere poner de novia con alguien yo al chico no lo voy a acusar de nada, porque tiene 16 y tiene todo el derecho del mundo de enamorarse. Yo no la conocía, nadie la conocía de antes”.

La hermanastra agregó que los dos le dijeron que eran novios: “ella me dijo a mi que eran novios y que tenía 17 años. Los dos dijeron lo mismo. Además, no parecía de 12, yo pensé que tenía 17. Lo único que sé es que a ella la encontraron llorando en el tronco, y la hicieron entrar, como a cualquier otra persona”.

Además, Zulma defendió a su hijastro y dijo que es un chico sin antecedentes penales: “David es un buen pibe, que en verano va a trabajar a la costa y que trabaja en una cooperativa vendiendo panchos, hamburguesas, gaseosas. Es un chico que se gana la vida humildemente, como toda mi familia. No tiene antecedente penales, ninguno de nosotros los tiene, porque no somos delincuentes. El hecho de ser pobres no quiere decir que seamos delincuentes”.

Por último, Micaela recordó el momento de la detención: “estábamos en la parada yendo a Tecnópolis y me fui un minuto a cargar la SUBE. Ahí apareció mi hermana corriendo y me dijo que se lo llevaban a David. Antes de eso ellos estaban abrazados, a los besos y ella quería ir”.

Salud

Los riesgos del mal uso de los lentes de contacto

Cómo evitar infecciones

Los lentes de contacto son un tratamiento corrector de la visión, muy seguro, pero no exento de provocar alguna infección ocular. La queratitis (inflamación de la córnea), producida generalmente por la acanthamoeba, es la infección más frecuente, aunque hay otros factores que favorecen la aparición de infecciones:

– Uso prolongado. Si bien se suele tener muy interiorizado que hay que dejar descansar el ojo por la noche, no se es tan consciente cuando las horas de vigilia se alargan. Es recomendable retirarlos al final de la jornada, aunque no sea la hora de acostarse, y usar unos lentes convencionales. De la misma manera que al ir a dormir realizamos un ritual como retirar el maquillaje, quitar los lentes de contacto también ha de incluirse como hábito ineludible.

– No limpiar adecuadamente las lentes, el estuche, reutilizar la solución limpiadora o no usar una de específica para lentes de contacto. Mantener una buena higiene de los elementos y de las manos a la hora de ponerlas o sacarlas del ojo es básica primero para no dañar la lente y segundo para no ser nosotros mismos la vía de la infección ocular.

– Factores ambientales que produzcan sequedad ocular.

– Presencia de microbios bajo la lente.

– Bacterias, hongos y parásitos.

– Virus del herpes.

Todo ello puede producir una sintomatología variada que se manifiesta principalmente por un enrojecimiento del ojo, picor y en ocasiones dolor, secreciones oculares y lagrimeo, sensación de la presencia de un cuerpo extraño en el ojo, así como fotofobia y visión borrosa. Toda una serie de síntomas molestos que se agravan con rapidez si no se tratan de manera específica.

Además, algunas de estas infecciones oculares, en especial las producidas por la acanthamoeba, muy habitual y de difícil tratamiento, pueden provocar, en los casos graves, cicatrización de la córnea y requerir un trasplante debido a los problemas de visión. Por este motivo ante cualquier sospecha, acudir al oftalmólogo para que haga una revisión y aplique el tratamiento adecuado evitando.

Si bien el uso de lentillas está cada vez más extendido no siempre en el tratamiento corrector más indicado, por ejemplo, en personas que:

– Tienen alergias graves.

– Son propensas a las infecciones oculares.

– Tienen tendencia a la sequedad ocular.

– Trabajan en espacio con mucho polvo.

– No son capaces o no pueden llevar un estricto control de higiene y cuidado de los ojos y de los lentes.

Para evitar cualquier infección es necesario revisar periódicamente las lentes para detectar cualquier imperfección que pudiera producir un rasguño o la aparición de vasos sanguíneos en la córnea. Estas revisiones se harán en función del tipo de ojo, el problema que se presente y las necesidades visuales. Evitar adquirir lentes cosméticas de colores o para disfraces en establecimientos no especializados, ya que no gozan de las supervisión de un oftalmólogo que pueda garantizar la seguridad de su uso.

Fuente: 65 y más

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Salud

“Síndrome del domingo”: cómo trabajar esta angustia

Cómo se manifiesta y qué se puede hacer al respecto

La transición del fin de semana a la semana laboral es algo que puede provocar ansiedad. Entonces, cuando llega el domingo, es común experimentar algunos sentimientos desagradables.

El término popular acuñado para estos sentimientos es el “Síndrome del domingo por la tarde”. Psicológicamente, el temor que siente antes de que comience la semana laboral es una respuesta a la percepción de algún tipo de amenaza. La sociedad nos anima a trabajar duro, lo que resulta en que muchos trabajen a todas horas del día y de la noche para sentirse seguros en su trabajo o para poder llegar a fin de mes.

Para algunos de nosotros, el trabajo es nuestra identidad y, por lo tanto, nos volvemos adictos al mismo, un término que a menudo se conoce como Workaholic. A menudo luchamos por lograr un equilibrio entre éste y la vida personal y, como resultado, la transición brusca de un fin de semana relajado a una semana laboral intensa es difícil.

Cuando llega el fin de semana, muchos pasan el sábado poniéndose al día con las tareas domésticas y mandados, dejando el domingo como el único día para relajarse y divertirse. Es normal tener algo de ansiedad sobre la próxima semana laboral; después de todo, hacer malabares con una carrera, una vida personal y otras responsabilidades puede ser complejo. Para algunos, sin embargo, podría estar indicando un problema subyacente más profundo.

Quizás no disfrutás de tu trayectoria profesional actual. Tal vez no se estés cuidando lo suficientemente bien y tu estrés y tu vida personal se estén filtrando en tu vida laboral. Tal vez odiás tu trabajo o estás en un ambiente laboral tóxico. Tomarse el tiempo para reflexionar sobre tus sentimientos para descubrir si algo está sucediendo debajo de la superficie que está desencadenando esta ansiedad y miedo, puede ayudar a diferenciar entre un caso simple de “Síndrome del domingo” y algo más serio que requiere una atención significativa.

Algunas formas de manejar la ansiedad:

Dormir lo suficiente

Es beneficioso para la salud física y mental. Muchos no dormimos durante la semana laboral y trataremos de ponernos al día los fines de semana, un término conocido como “falta de sueño”, lo que provoca un aumento de la depresión, ansiedad y cambios de humor. Aunque no podemos deshacer el impacto del sueño corto tratando de dormirnos demasiado los fines de semana, podemos intentar conseguir un poco más de tiempo para dormir por la noche durante la semana y mejorar los comportamientos que conducen a un mejor sueño.

Creá un ambiente cómodo para dormir: invertí en una cómoda cama y ropa de cama y asegurate de que tu dormitorio sea relajante, oscuro y fresco. Guardá y apagá todos los dispositivos electrónicos al menos una hora antes de acostarte.

Evitá o limitá la cafeína y el alcohol durante el día: evitá beber cafeína por la tarde y el alcohol un par de horas antes de acostarte. La cafeína puede evitar que duermas y el alcohol disminuye la latencia del sueño, lo que significa más despertares nocturnos.

Qué hacer cuando termina la semana laboral

Cuando llegues del trabajo durante la semana, tomate un tiempo para relajarte del estrés y luego concentrate en su vida hogareña, ya sea pasar tiempo con la familia, hacer mandados, terminar las tareas de la casa, disfrutar del tiempo al aire libre o preparar una cena nutritiva. Cuando salgas del trabajo, ya sea que eso signifique salir de la oficina o apagar la computadora de tu casa, dejá el trabajo mentalmente y dedicate completamente su tiempo personal.

Alejate de la electrónica

Los fines de semana son su momento para relajarse y descansar, pero a menudo estamos pegados a los teléfonos, revisando correos electrónicos de trabajo, lo que puede crear estrés innecesario. Aunque es tentador estar al tanto de cualquier problema importante y prepararse para la semana siguiente, es una tarea que te dejará sintiéndote agotado. A muchos les resulta útil desactivar todas las notificaciones de trabajo durante el fin de semana para evitar que su teléfono se convierta en una fuente de ansiedad.

Planificá algo divertido para el domingo por la noche

Puede ayudarlo a dejar de pensar en regresar al trabajo el lunes. Intentá cocinar una nueva receta todos los domingos por la noche (y prepará muchas sobras para el resto de la semana), unite a un gimnasio y asistí a una clase de entrenamiento o hacé planes para la cena o planes para la noche de juegos con amigos para ayudarte a dejar de pensar en la próxima semana.

Fuente: Urgente 24

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Salud

Trucos caseros para quitar el mal olor del baño

Las causas que pueden provocarlo y cómo actuar

Uno de los principales focos de malos olores en el baño suelen ser las tuberías. Si creés que el problema viene de ahí porque están un poco atascadas, probá con la mezcla casera de bicarbonato de sodio y vinagre blanco.

Primero echá 2 o 3 cucharadas de bicarbonato directamente al desagüe que creas que está afectado. Luego echá 2 o 3 cucharadas de vinagre, dejalo actuar el máximo de tiempo posible, como mínimo, media hora. Luego ya podés dejar correr el agua. Este truco casero te ayudará a acabar con hongos, restos de grasas o cualquier otro resto acumulado que esté provocando mal olor en la tubería.

Otro de los focos es el inodoro. Un remedio casero que te puede ayudar a que esté limpio y fresco es la mezcla de bicarbonato de sodio con jugo de limón. Remové hasta que se cree una pasta espesa. Esa masa la podés untar en la parte inferior y superior del inodoro y dejarla actuar unos 15-20 minutos hasta que se quede seca. Pasado ese tiempo, rociá la pasta con vinagre blanco y verás que empieza a hacer burbujas. Cuando deje de hacerlas, retirá lo que quede con un trapo húmedo.

Para ayudar a que ese mal olor se vaya, abrí la ventana y, si no tenés, abrí la puerta y la ventana más cercana al baño. De esta manera conseguirás que se airee. Dejala un mínimo de 15 minutos para que pueda airearse bien. Otro problema que podés tener es que las toallas huelan mal. Si no se secan correctamente después de cada uso, la humedad puede provocar esos malos olores.

Y para que huela bien, nunca está de más tener productos como jabones, velas aromáticas o un ambientador. Podés hacerlo vos mismo llenando un pulverizador de agua, añadí dos cucharadas de bicarbonato y tres gotitas de aceite de esencias. Agitalo para que se mezcle y ya podés usarlo.

Fuente: El mueble

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