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Notas de Opinión

Malvinas, entre la ilusión y el desafío de financiar el nuevo giro de Milei

El gobierno recuperó la iniciativa política con su reivindicación del reclamo argentino, en un contexto geopolítico que vuelve a poner al Atlántico Sur en el centro de la escena. Pero el impacto del anuncio abre una pregunta decisiva: ¿hay recursos para convertir el discurso en una estrategia de largo plazo?

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Artículo publicado originalmente en TN

La información es básicamente esta: un ministro de Seguridad de Israel le está pidiendo a Benjamín Netanyahu que verifique, que confirme y que reconozca a las Malvinas como territorio argentino. Hay un efecto global -ya no local- de la cadena nacional de Milei. El encargado de negocios de Brasil también dijo, en un discurso, que Brasil -a pesar de las diferencias, esto lo agrego yo- reafirma el compromiso de que las Malvinas son argentinas. Y el gobierno va a denunciar penalmente a las petroleras. Esto está anunciado hoy mismo.

Pero vamos a dar una vuelta por lo que representó Malvinas en la historia.

Nacionalismo offshore

Ustedes saben que lo ideal es extraer petróleo offshore. Pero si no se puede, las Malvinas siempre han dado nacionalismo offshore. Los gobiernos -no solamente este, anteriores también- han perforado no el lecho marino, sino el corazón de los argentinos para extraer patriotismo, nacionalismo, barriles, miles, de eso tan querido por nosotros que es la recuperación de las Malvinas. Esto es real.

¿Se parece esta cadena nacional con anuncios de Milei a otros anuncios de tinte nacionalista? Vamos a dar una vuelta.

Las Malvinas siempre han dado nacionalismo offshore. (Foto: Telam)
Las Malvinas siempre han dado nacionalismo offshore. (Foto: Telam)

El primer efecto es político

¿Cuáles son los efectos políticos de la cadena nacional de Milei? No sabemos si se van a recuperar las islas. En principio, el gobierno recupera la agenda, recupera la iniciativa. Hace muchos días que no lo lograba. El gobierno no tenía control de la conversación pública. Gobernar es gestionar y es narrar. Es tener en las manos lo que se habla, lo que se dice, la interpretación de la realidad.

Hace muchos días el gobierno había perdido ese control, justamente y paradójicamente, cuando tomó la iniciativa de las tierras para extranjeros y le dio torpemente la opción a la oposición de rearmarse, de aglutinarse y colgar una bandera: la patria no se vende, las tierras no se venden. Tanto es así que consiguió una primera foto de la oposición toda junta. Esa fue la foto que le da a la oposición la posibilidad de envalentonarse y decir: podemos hacerlo.

Y ahora vamos para ayudar a los deudores -esa foto es en el Congreso-. Iban a pedir por las deudas, los famosos deudores; iban a pedir que se renueve la Ley de Discapacidad. Y también era la primera foto que había nacido justamente en la Ley de Tierras a extranjeros, en donde le habían volteado al gobierno tres capítulos fundamentales.

El gobierno había perdido la iniciativa, había perdido la conversación pública. La había perdido porque además se hablaba permanentemente de los morosos, de la situación económica, de que la macro no derrama a la micro. El gobierno no podía salir de esa conversación: había tomado algunas iniciativas de crédito, pero no se podía parar de hablar de la situación económica.

Ahora el gobierno gira, toma una iniciativa. Ahí vemos la mano de Santiago Caputo también. El 17 de agosto escribe el discurso. Probablemente algo -o mucho- de este discurso de Milei haya sido de Santiago Caputo, que te guste o no te guste, tiene perspectiva y luz larga, y tiene la estrategia de hacer que todos estemos conversando sobre esto. En el medio de la conversación ajena, el gobierno logra pararse en el ring de la opinión pública para agitar esto.

El asesor presidencial, Santiago Caputo, en su llegada a la Casa Rosada para la reunión de la mesa política nacional. (Foto: NA - Claudio Fanchi)
El asesor presidencial, Santiago Caputo, en su llegada a la Casa Rosada para la reunión de la mesa política nacional. (Foto: NA – Claudio Fanchi)

Y muchos dicen: pero está cambiando de opinión el gobierno. Si nunca se opinó. Siempre estaba con Thatcher -conociéndola-, esto es así, es política. También hay una dosis de oportunismo. Recuerden cuando Cristina, que estaba en contra del aborto, tuvo una conversación con Florencia, su hija, y salió convertida en pro-interrupción del embarazo y feminista. Es decir, giran las posiciones de los presidentes, así son.

¿Qué tiene de diferente esta vez?

La primera pregunta tiene que ver con cuál es la diferencia entre otros momentos nacionalistas que no llevaron a nada y fueron puro humo, y estos.

Lo primero tiene que ver con el cambio geopolítico. Los océanos son el nuevo campo de batalla. La Antártida es un nuevo campo de batalla. Y lo va a ser. Van a ir a buscar los recursos de la Antártida en pocos años. Y sobre todo, los pasos interoceánicos. Hay una disputa entre Estados Unidos y China, que se está reformulando en su armada, y hay una pelea por el control de los mares. De mirar el mundo en una posición horizontal, ahora hay una mirada hacia el Cono Sur. Es la oportunidad para la Argentina.

Trump está alineado con la Argentina y la Argentina con Trump. Esto es una coyuntura que veremos cuánto se repite, porque el 3 de noviembre hay elecciones para Trump y vemos si pierde y cuánto pierde, o si gana. Probablemente pierda. El tema es por cuánto pierde. Esto es fundamental.

Y lo segundo: hay algunas empresas de servicios petroleros muy importantes que salieron a decir que no van a formar parte de ninguna extracción en mares de disputa. Y ahora hay algún eco extra de algunos países que están reafirmando que las Malvinas son argentinas. Eso no pasaba. Eso no alcanza de ninguna manera. Eso no garantiza que la cadena nacional no se transforme en humo de ninguna manera.

La clave: el financiamiento

La clave está en el financiamiento del plan que anunció Milei. La base naval integrada, que está en una progresión de menos del 10% de su realización, ¿va a tener dinero suficiente para ser construida? Los litigios que van a ir contra las petroleras, los equipos de abogados, ¿van a tener financiamiento?

Todo esto es fundamental preguntarse en momentos en donde hay fallos judiciales que obligan al gobierno a pagarles a las universidades, a pagarle a la discapacidad, y esas partidas están frenadas. Hay un momento en donde la recaudación tampoco termina de subir. Es más, hay algunos impuestos muy importantes, como el IVA, que están bajando. ¿De dónde saldrá el dinero para financiar esto tan querido por todos los argentinos, que es la recuperación de Malvinas, o por lo menos para la prohibición de la operación de petróleo en mares argentinos?

Y hay un elemento más que genera una pregunta: el Consejo Nacional de Seguridad. ¿Qué dice el Gobierno que en los próximos días va a enviar al Congreso? ¿Qué significa un nuevo Consejo de Seguridad Nacional? ¿Que va a estar ahí la inteligencia, el servicio de inteligencia y también fuerzas armadas, coordinados?

Acá viene la gran pregunta: ¿se lo va a aprobar la oposición? Porque eso tiene una dosis alta de discrecionalidad. Le permite y faculta al Ejecutivo administrar partidas muy grandes para Defensa o eventualmente para inteligencia. ¿A dónde van a ir? ¿Van a ir a esta base naval? ¿Van a ir a los sueldos de las Fuerzas Armadas, que son muy magros? Sabemos que hay personal de seguridad y de las Fuerzas Armadas teniendo que buscar trabajos extra.

En definitiva: ¿va a haber recursos necesarios para darle entidad y solidez a esta cadena nacional de Milei que tanto impacto generó?

El gobierno, que tiene serias dificultades para preocuparse por puentes, infraestructura y demás, está dispuesto a hacer lo que en definitiva es obra pública. Esto que quiere emprender ahora -que es el futuro del país, que tiene que ver con la Antártida y que necesita una base- necesita fondos. Y esos fondos son obra pública. ¿El gobierno tiene plata? ¿Está dispuesto a financiarlo?

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