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Notas de Opinión

Facundo Moyano y el patrón kirchnerista de culpar a otros

La familia líder del gremio de camioneros construyó mucho más que una estructura sindical. Construyó poder económico, político, mediático y territorial. Y esa acumulación de poder les dio algo todavía más valioso: capacidad de intimidación. Donde la presión y la amenaza reemplazan al diálogo.

Artículo publicado originalmente en TN

En las últimas horas, Facundo Moyano dio cuatro entrevistas: dos a Telefe, una a TN y una a América. En todas se lo vio igual: nervioso, excitado, agresivo, verborrágico. Y se repite un viejo patrón del kirchnerismo: la culpa la tiene el otro. Para Moyano, la culpa la tuvo la chica que lo mordió, el primer abogado de Candela, el periodismo que pregunta mal. Todos menos él.

¿Y entonces por qué Moyano dio cuatro entrevistas en menos de 24 horas? Porque quiso hacer control de daños o, mejor dicho, un lavado de imagen. Lo mismo hizo Jesica Cirio apenas se conocieron los videos de Insaurralde con Sofía Clerici en el yate: fue a Telefe e intentó lavar su imagen. Son operativos lavandina. Son operativos de blanqueo. Son operativos de borrón y cuenta nueva. Y lo que no se dan cuenta es de que toman a la gente de estúpida. Cirio estuvo 10 años con Insaurralde y nunca vio nada raro, nunca vio dólares, nunca vio bolsos. Facundo Moyano lleva 20 años como sindicalista y no puede explicar cómo vive.

Nicolás Balinotti publicó en La Nación un artículo titulado “El misterioso tren de vida de Facundo Moyano”. Los datos son contundentes. El SUTPA tiene una deuda de casi 34 millones de pesos y cuenta con entre 22 y 26 empleados. Sin embargo, en lo que va de 2026 adquirió ocho autos 0 km que, entre todos, suman un valor superior a los $400 millones. La flota del SUTPA reúne en total 48 autos. Ninguno es utilitario. Es decir: el gremio tiene dos vehículos por cada empleado. Y al final del artículo, Balinotti cuenta lo más interesante: circulan versiones sobre la compra de una propiedad en Pilar, cerca de la Ruta 6, un gran predio rodeado por hectáreas en las que hay haras y clubes de polo.

Los Moyano tuvieron durante muchos años un sistema de poder a su disposición. (Foto: NA - Damián Dopacio).
Los Moyano tuvieron durante muchos años un sistema de poder a su disposición. (Foto: NA – Damián Dopacio).

La ubicación señalada correspondería a una estancia dentro del predio de “Los Cascos Polo Club” y “Nuestra Tierra Polo”, sobre la ruta 6 camino a Open Door, al lado del lujoso hotel San Ceferino. O sea que Moyano, con la plata del gremio, tendría auto propio, chofer propio, secretaria propia, asesores y una estancia en Pilar con caballos y cancha de polo.

Moyano está acostumbrado a administrar un entramado de poder que le permitió construir silencios: empresarios dóciles, periodistas complacientes, operadores judiciales, relacionistas públicos, hombres de la noche, amigos del poder. ¿Cómo consiguió todo esto? A través de dos grandes protectores políticos: Sergio Massa, su jefe político, y Hugo Moyano, su padre. De hecho, en 2015, Facundo Moyano fue cabeza de lista como candidato a diputado nacional por la provincia con Massa a la cabeza. Eso le daba protección mediática en diferentes esferas. Llegaron incluso a decir que Hugo Moyano podía ser presidente de la Nación.

Lo que estamos mostrando es cómo los Moyano tuvieron durante muchos años un sistema de poder a su disposición. Tanto es así que Pablo Moyano, “el Salvaje”, amenazó a los empresarios: “Se les va a terminar. Cuando vuelva el peronismo, la van a pagar”. El mismo Pablo Moyano, que en un conflicto con la intendencia de Quilmes llegó a decir que podía haber muertos.

Los Moyano construyeron mucho más que una estructura sindical. Construyeron poder económico, político, mediático y territorial. Y esa acumulación de poder les dio algo todavía más valioso: capacidad de intimidación. Donde la presión y la amenaza reemplazan al diálogo. No es solamente patoterismo. Es patoterismo respaldado por recursos. Y cuando la violencia se siente protegida por el poder, deja de ser un exabrupto y se convierte en un sistema.

Estos tipos institucionalizaron la violencia. Pero tarde o temprano esa violencia se les viene en contra. No hay operativo lavandina que los salve.

Opiniones libres; hechos sagrados.

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