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Policiales

Declaró Cristian Graf, el vecino de Coghlan acusado de encubrir el asesinato de Diego Fernández Lima

El indagado se presentó ante la Justicia para declarar por “encubrimiento agravado” tras el hallazgo de los restos de Diego Fernández, su compañero de colegio desaparecido en 1984. El hombre negó saber que el cadáver estaba enterrado en su propiedad y mantuvo que ni él ni su familia tenían relación con el joven.

Cristian Graf, el hombre que durante décadas habitó la propiedad lindera a la que alguna vez alquiló Gustavo Cerati en el barrio porteño de Coghlan, se presentó este viernes a declarar en el marco de la causa que investiga el asesinato de Diego Fernández Lima. El joven desapareció en 1984 y sus restos fueron encontrados enterrados en el jardín de la vivienda que el acusado ocupaba desde los años ‘70.

La indagatoria fue ordenada por el juez Alberto Litvack, a pedido del fiscal Martín López Perrando, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°61. Graf, de 58 años, está acusado de haber realizado maniobras para encubrir el crimen ocurrido hace casi cuatro décadas.

La defensa de Graf sostuvo que ni él ni ningún integrante de su familia tenía conocimiento de que un cadáver estaba enterrado en la propiedad. Según Graf, su relación con Diego se limitaba al año 1983, cuando fueron compañeros de colegio, y no sabe por qué el cuerpo apareció allí. Pese a sus declaraciones, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó que los restos fueron hallados en su jardín.

“Yo sé que lo mató, pero quiero saber por qué”, dijo esta mañana Irma Lima, la madre de la víctima, en diálogo con Radio Mitre. La mujer reclamó justicia y exigió que el acusado quede detenido para evitar que pueda fugarse.

Una disputa por la propiedad y pruebas clave

En la previa a la audiencia, la defensa presentó un escrito para rechazar la medida cautelar solicitada por la familia de Fernández Lima, que busca impedir cualquier modificación en la vivienda para preservar posibles pruebas. Según los abogados, la familia de la víctima “solo actúa por fines económicos”, mientras que la Fiscalía considera que la permanencia del cuerpo enterrado en una casa habitada durante tantos años justifica investigar a sus ocupantes históricos.

El fiscal López Perrando sostiene que la escena —una fosa de 60 centímetros de profundidad en el jardín— puede aportar pruebas fundamentales para determinar responsabilidades.

La publicación en una revista que informa la desaparición de Diego (Foto: Gentileza Clarín)

Diego Fernández Lima desapareció el 26 de julio de 1984, cuando tenía apenas 16 años. Esa tarde, después de almorzar con su madre y pedirle dinero para visitar a un amigo, fue visto por última vez en la esquina de Rómulo Naón y Monroe, en Villa Urquiza. Nunca llegó a la escuela técnica ENET N°36 “Almirante Brown”, donde cursaba la secundaria.

Sus padres denunciaron la desaparición en la Comisaría 39, pero la causa fue archivada como una supuesta “fuga de hogar”. Su madre e incluso su padre —quien murió en 1986 sin conocer la verdad— impulsaron durante años la búsqueda.

El hallazgo

El 20 de mayo de 2025, un grupo de obreros que trabajaba en una propiedad de la avenida Congreso 3748 descubrió restos óseos en el jardín lindante con la casa de Congreso 3742, donde vivía Graf. La investigación, a cargo de la Fiscalía y del Equipo Argentino de Antropología Forense, analizó 151 fragmentos de huesos y determinó que pertenecían a Diego.

Los peritos establecieron que el adolescente fue asesinado de una puñalada en el pecho, con una herida que afectó la cuarta costilla derecha. Tras el crimen, intentaron desmembrarlo sin éxito y lo enterraron en el fondo de la vivienda.

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