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Salud

ACV: cómo reconocer los primeros síntomas y actuar a tiempo

Qué tener en cuenta para prevenirlo, cuáles son los factores de riesgo y cómo reconocerlo rápidamente

La noticia del fallecimiento de la boxeadora Alejandra “La Locomotora” Oliveras generó conmoción en redes y volvió a poner el foco sobre la importancia de actuar rápido ante los primeros síntomas de un ACV. Aunque muchas veces se asocia este tipo de eventos con personas mayores, lo cierto es que pueden afectar a jóvenes, incluso deportistas.

El ACV (accidente cerebrovascular) ocurre cuando el flujo sanguíneo al cerebro se interrumpe parcial o totalmente, ya sea por la obstrucción de una arteria (isquémico) o por la ruptura de un vaso sanguíneo (hemorrágico). Esta interrupción priva al cerebro de oxígeno y nutrientes, provocando la muerte de células cerebrales en minutos. Por eso, actuar rápido es clave.

Señales de alerta a tener en cuenta:

Hay una regla práctica que puede ayudarte a detectar un ACV. Es el método “FAST”, por sus siglas en inglés:

F (Face – Cara): ¿Una parte del rostro está caída o asimétrica?

A (Arms – Brazos): ¿Puede levantar ambos brazos o uno cae sin fuerza?

S (Speech – Habla): ¿Habla de manera confusa, arrastra las palabras o no puede expresarse?

T (Time – Tiempo): Si ves alguno de estos síntomas, es hora de actuar rápido y llamar a emergencias.

Otros síntomas que también pueden aparecer:

– Pérdida repentina de la visión en uno o ambos ojos

– Dolor de cabeza muy fuerte y repentino, sin causa aparente

– Dificultad para caminar o pérdida del equilibrio

– Confusión repentina o dificultad para entender

Factores de riesgo que conviene controlar:

– Presión arterial alta

– Colesterol elevado

– Diabetes

– Tabaquismo

– Consumo excesivo de alcohol

– Sedentarismo

– Estrés crónico

¿Qué hacer ante la sospecha de un ACV:

No intentes trasladar por tus medios a la persona ni esperes a que “se le pase”. Llamá de inmediato a emergencias médicas (107 o 911 en Argentina). Cuanto antes se reciba atención médica, mayores son las chances de recuperación y menores los riesgos de secuelas.

La importancia de la prevención:

Llevar una vida activa, cuidar la alimentación, controlar la presión arterial y hacerse chequeos regulares son pilares fundamentales para reducir el riesgo de un ACV. Además, estar informado sobre las señales puede ayudar a salvar una vida, incluso la propia.

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