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Notas de Opinión

Pésima señal para un fisco en problemas

La presidenta Cristina Kirchner suele mencionar como uno de los hitos de lo que llama “década ganada” el haber otorgado la jubilación a quienes no cumplían los requisitos por no tener 30 años de aportes, debido al alto desempleo de los 90. Lo que no explica es por qué, después de diez años de crecimiento casi ininterrumpido, estatizaciones, supuesta industrialización e inclusión, está dejando una herencia igual o peor a las futuras administraciones.

Quienes hoy no aportan serán mayores, no podrán trabajar más, tendrán problemas de salud o fallecerán, y dejarán hijos menores o viudas. ¿Quién si no el Estado se ocupará? La Argentina no ha solucionado los problemas de su enorme presión impositiva sobre el trabajo, que aumentó durante la administración kirchnerista. Es una forma de estimular la evasión de aportes.

El Gobierno parece haber hecho mucho para que paguen más los que están en blanco y muy poco para que salgan del negro los que están allí. Y algunas prácticas son un estímulo a la evasión. Lleva años sin actualizarse la escala de categorías del monotributo. Si la facturación aumenta por la inflación, se sube de categoría y se paga más. Y como se aumentó el valor de los aportes, se paga más, aunque se facture lo mismo. Para un autónomo pasar de monotributista a responsable inscripto en el IVA por el solo efecto de la inflación incluye un aumento de gastos y una disminución de ingresos. El premio por quedarse “en negro” o por ocultar ingresos es enorme.

Todo junto es una enorme señal de alarma para un mercado en problemas. Si el alto costo laboral o la excesiva presión impositiva sobre el salario no es el problema, ¿por qué la Nación, las provincias y los municipios toman empleados contratados o pagan “sumas no remunerativas” para evitar el pago de contribuciones?

Son todas señales de que hacen falta reformas, pensadas cuidadosamente, que se instrumenten luego de un acuerdo político amplio. El mercado laboral está engendrando su propia crisis y una debacle fiscal. La informalidad ofrece además el incentivo a escapar de un impuesto a las ganancias que se ha vuelto muy injusto por la inflación y la falta de actualización razonable del mínimo y las escalas.

El Gobierno se congratula por haber solucionado situaciones lamentables del pasado. Pero lo hizo de manera descuidada. Otorgó beneficios jubilatorios casi sin costo a personas que habían evadido y amasado patrimonios en parte gracias a ello. Y mantiene sin actualizar correctamente los haberes de varios cientos de miles que ganaban más que la jubilación mínima en 2003, incluso en casos de afectados que tienen sentencias favorables de la Corte Suprema.

El Gobierno no tiene plan para atacar el problema. Las iniciativas apuntan sobre todo a aumentar la carga sobre los trabajadores del sector formal y no a incentivar la salida de la informalidad. Es cierto que para quien estaba desocupado en la crisis de 2001 y 2002 mucho mejor es ser hoy un empleado precario. Pero nadie puede enorgullecerse legítimamente de tal situación..

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Sofía Barruti: cambio de vida, manejo de fuentes y la importancia de las redes

En diálogo con Nexofin, la periodista y columnista de internacionales de C5N recuerda sus primeros trabajos por fuera del medio, el paso por la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona, detalla las rutinas que la pandemia le modificó y analiza la política exterior del Gobierno

Sofía Barruti es uno de los nuevos nombres que orbitan la cobertura de política internacional en los medios de comunicación. Sin embargo, su carrera comenzó en 2012, cuando decidió cambiar los libros de Derecho por la carrera de Comunicación en la Universidad Católica Argentina (UCA).

Desde ese momento, trabajó en varios medios, entre otros, el diario La Nación, Página/12, iProfesional, Infobae, LN+ y Crónica TV.

Otro punto a destacar en su carrera profesional fue su paso por la Universidad Pompeu Fabra (UPF), en Barcelona, donde cursó un postgrado en SEO y Social Media. Desde allí, hizo las veces de cronista para TN y A24.

Consultada por sus aprendizajes en España, la joven comunicadora explica: “De mi postgrado me llevo la diversidad cultural, la interconexión y la importancia de las redes en un mundo donde lo digital prevalece y el periodismo tiene que seguir muy de cerca ese mismo camino”.

Durante los últimos meses del 2020, la licenciada en Comunicación Periodística cambió su vida: regresó del Viejo Continente para sumarse a C5N.

“Volví con la convicción de que uno siempre logra reconectar con su pasión y la fortuna de reinsertarme laboralmente inmediatamente”, comenta Barruti a NEXOFIN.

Actualmente se la puede ver de lunes a viernes como cronista en la calle; y también está presente en el programa Argentina en vivo – Fin de semana (domingos de 9 a 13).

En diálogo con Nexofin, la periodista y columnista de internacionales de C5N recuerda sus primeros trabajos por fuera del medio, detalla las rutinas que la pandemia le modificó y analiza la política exterior del Gobierno.

Nexofin (N): ¿Cuándo y cómo comienza tu vida con el periodismo?

Sofía Barruti (SB): Siempre amé escribir. Pero mi carrera empezó en 2012 cuando decidí cambiar la abogacía por el periodismo.

Empecé un curso de pre ingreso en la UCA y ahí descubrí que era la carrera para mí.

N: ¿Cuáles fueron tus primeros trabajos por fuera del medio?

Tuve dos trabajos, antes de mi primera experiencia como pasante de periodismo. Uno como babysitter y otro haciendo pochoclos en un teatro. Sí, pochoclera!

N: ¿Y qué recuerdos tenés de tu posgrado en la Universitat Pompeu Fabra, Barcelona?

De mi postgrado en la Pompeu Fabra me llevo la diversidad cultural, la interconexión y la importancia de las redes en un mundo en donde lo digital prevalece y el periodismo tiene que seguir muy de cerca ese mismo camino.

N: ¿Cómo fue el cambio al llegar desde tus coberturas en Europa a C5N en 2020?

Una montaña rusa de emociones! Me fui con la convicción de tomarme un descanso de la tele pero en todo momento el periodismo volvió.

Desde un pedido de independentismo que inundó las calles de Catalunya hasta una pandemia que nos sorprendió a todos.

Volví con la convicción de que uno siempre logra reconectar con su pasión y la fortuna de reinsertarme laboralmente inmediatamente.

Te puede interesar:

N: A la hora de obtener información, ¿comunicar en donde trabajas te ha dificultado el acceso a alguna fuente?

Durante mi corta carrera trabajé en medios con distinto color político y, depende de dónde estés, más trabajosas se vuelven algunas fuentes.

Pero creo que mostrar la propia objetividad es lo que termina permitiendo acceder a la mayoría.

N: ¿Cómo llevás el vínculo redes sociales personales/periodismo?

Yo soy una sola. Y mi laburo es gran parte, pero no mi vida entera. Creo que muchas veces se pone el ojo en el periodista sobre qué y cómo debe comunicar incluso en sus redes.

Considero que uno puede ser profesional y mostrar ese costado y también otro más personal sin que eso sea motivo de disonancia.

N: Hablemos de lo personal, ¿qué rutinas te ha trastocado la pandemia del coronavirus?

La pandemia cambió toda mi vida. Desde la decisión de quedarme en España a transitarla ahí, hasta mi visión sobre la cosas.

Hoy en día mi realidad es totalmente distinta que en marzo del 2020 porque en mi vida cambió todo: el país en el que vivo, lo que hago todos los días, vivir con amigas y ahora vivir sola. Todo.

N: ¿Y en tu forma de trabajo?

Mi trabajo antes era independiente y remoto. Ahora es presencial y en relación de dependencia.

N: Pasemos a la actualidad, ¿cómo ves la comunicación internacional del Gobierno?

Pienso que no se puede concebir al mundo sin globalización. La pandemia nos demostró que hoy más que nunca lo que pasa afuera -por más que se vea cómo algo muy lejano- nos repercute directamente y puede tener consecuencias irreversibles para todas las naciones.

Y el gobierno de turno, sea cual fuere, no debe ignorar eso, ni en su comunicación ni tampoco en la gestión.

N: A 20 años del ataque a las Torres Gemelas, ¿qué recuerdos tenés de ese día?

Tenía 8 años y no dimensionaba todavía lo que implicaba eso. Solo sé que con mi hermana creíamos que era el fin del mundo. Y en ese sentido tan equivocadas no estábamos.

Porque aun siendo chicas entendimos que el mundo como lo conocimos después de ese día no volvería a ser el mismo.

Te puede interesar:

N: ¿Cuáles son las cosas que más y menos te gustan de la política local?

Las alianzas impensadas me resultan interesantes de analizar así como las jugadas de ajedrez.

Creo que lo más interesante en la política son los consensos y pactos y lo menos es el odio como motor.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿un político del exterior que te gustaría entrevistar?

Angela Merkel.

N: ¿La mejor noticia/primicia que diste?

El primer vuelo con las vacunas contra el COVID.

N: ¿Tu lugar en el mundo?

Barcelona.

N: ¿Una actividad cuando no trabajas?

Entrenar.

N: ¿Frase de cabecera?

Mereces lo que sueñas.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Sofía Barruti es…?

Una persona con ganas de sacarse todas las dudas.

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Notas de Opinión

Una crisis política en la que no habrá un ganador

¿Quién gana en este conflicto? Nadie. En menos de una semana el Frente de Todos sufrió una durísima derrota electoral y está al límite de que su coalición estalle por los aires.  Pierde también la ciudadanía que es rehén de las disputas de poder en el peronismo mientras los problemas de la agenda como la economía o la inseguridad siguen su curso

Por Alan Abud

La derrota  del Frente de Todos ha desnudado las internas que invaden a la heterogénea coalición oficialista: en la victoria son todos amigos, pero en la derrota florecen los “pases de facturas” y las huidas del barco cuando todo pareciera hundirse. Estas dos características quedaron evidenciadas en el abrupto amague de renuncias por parte de más de diez ministros y autoridades del Gobierno en horas de la tarde del miércoles.

Los hechos han demostrado que de esta disputa no habrá un ganador, sino, cuanto mucho, un “menos perdedor”. Desde la primera presentación de renuncia por parte del ministro de Interior, Wado de Pedro, todos los implicados han sufrido derrotas.

Alberto Fernández, mientras todavía digería el magro desempeño del oficialismo en las PASO, vio cómo se diluía su ya diluído liderazgo al enterarse de las renuncias a través de los medios. Para peor, solo dieron un paso al costado ministros del ala cristinista, lo que despeja cualquier duda sobre un presunto acto espontáneo; al contrario, el mismo estuvo planeado y contó desde un principio con el visto bueno de la vicepresidenta, Cristina Kirchner.

La vice también pierde con estos eventos pese a que fue ella quien dio la orden. Con la maniobra, Cristina Kirchner buscó presionar al Presidente para que remueva a los “funcionarios que no funcionan” encabezados por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Sin embargo, por ahora el tiro le salió por la culata.

Alberto Fernández resistió en su posición y no solo mantuvo en sus cargos a los apuntados, sino que se mostró con ellos públicamente después de los comicios en una clara señal de apoyo.  Por primera vez desde que asumió el cargo, Fernández intenta disputarle el poder al cerebro de la alianza política.

Con esta maniobra, Cristina Kirchner también buscó presionarlo generándole un vacío de poder, sin embargo, no contaba con que más allá de sus ministros todos permanecerían en sus cargos recibiendo el apoyo de todo el resto de la coalición y gobernadores de las provincias. A su vez, actores externos al partido como sindicalistas, Hugo Moyano entre los más resonantes, también respaldaron al presidente.

Con estos sucesos, la vicepresidente tuvo que volver sobre sus pasos y evitar un daño mayor en su estrategia. No es casual que haya hablado con Guzmán para decirle que no era cierto que ella lo quería fuera del cargo, pese a que desde su círculo vienen militando su salida desde el enfrentamiento entre el ministro y el subsecretario de energía, Federico Basualdo.

¿Qué victoria puede sacar Alberto Fernández de esto si efectivamente quedó demostrado que era Cristina la que tenía el control del Gabinete y con un abrir y cerrar de ojos le dejó el Gobierno patas para arriba? ¿A dos años de haber llegado a la Casa Rosada quiere demostrar que el ala dura del Kirchnerismo no tiene lugar en su gestión? Su capital político es casi nulo y menor aún luego de perder las PASO. Su posición es tan débil que tuvo que cancelar un viaje a México en el que iba a ser elegido como presidente pro témpore de la CEPAL y evitar que en medio de la incertidumbre política la vicepresidente sea quien quede a cargo las funciones durante su ausencia.

¿Qué victoria puede obtener Cristina Kirchner si demostró que es una mal perdedora queriendo deslindarse de todo tipo de responsabilidad como si no formara parte del Gobierno?  ¿Qué imagen cree que le da al electorado luego de estas maniobras de presión contra su compañero de fórmula al priorizar sus intereses políticos personales por sobre los de la ciudadanía?

¿Quién gana en este conflicto? Nadie. En menos de una semana el Frente de Todos sufrió una durísima derrota electoral y está al límite de que su coalición estalle por los aires.  Pierde también la ciudadanía que es rehén de las disputas de poder en el peronismo mientras los problemas de la agenda como la economía o la inseguridad siguen su curso. De hecho, por la crisis política el Gobierno entró en stand-by y pospuso los anuncios económicos que se iban a realizar el día jueves, insólitamente destinados a paliar parte de los problemas económicos; una de las principales razones por las que el oficialismo perdió.

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Notas de Opinión

“Guerra total” entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández tras las renuncias en el Gabinete

En el Gobierno entienden que con la carta que publicó, la vicepresidenta redobló la apuesta. Este jueves por la tarde el primer mandatario había dicho que “con presiones no lo van a obligar”

Columna de Jorge Lanata originalmente publicada en TN (Todo Noticias)

Si hay un título posible para esto es “Guerra total”. Hoy en este momento, a esta hora, la guerra es total. En el Gobierno interpretan que con la carta, Cristina Kirchner encerró a Alberto Fernández y que al Presidente no le queda otra que acatar lo que su vicepresidenta quiere, o romper definitivamente. En la misiva, ella le recuerda a él que fue ella quien lo puso, se despega de la derrota y blanquea que pide la renuncia de Cafierito. Además, lo destruye a Biondi, el vocero presidencial, diciendo que no se le conoce la voz y demás.

Lo que está haciendo Cristina con la carta es apretar públicamente al Presidente. Propone al gobernador Juan Manzur como jefe de Gabinete, que finalmente dijo que no, que tiene demasiados problemas en la provincia de Tucumán. La situación en este esquema de guerra total es que hasta ahora no renunció nadie, ni siquiera “Wado”, y en el Gobierno entienden obviamente que Cristina redobló la apuesta con la carta. La vicepresidenta y el primer mandatario no hablaron en todo el día. Estos son los hechos objetivos.

Preguntas posibles alrededor de este asunto, si podía esperarse esto o no. Primero una pregunta general: ¿El kirchnerismo está preparado para perder? ¿Es un partido realmente democrático? Porque un partido realmente democrático está preparado para perder. No puede ser que recién al perder un partido se desarme. Un partido, alianza o como quieran verlo. Porque eso habla de la fragilidad con que se construyó, evidentemente. Un partido democrático tiene que estar dispuesto a ganar pero también tiene que estar dispuesto a perder. No puede ser que sólo funcione ganando. Esta es una de las principales cosas para ver en el medio de esta crisis.

En segundo lugar, esto es evidentemente una alianza endeble. Cristina sigue con la paranoia de las operaciones de prensa. Esto va mucho más allá y no se construyó con operaciones de prensa. Las diferencias entre Cristina y Alberto a la hora de pensar la Argentina y de pensar la política son evidentes y se fueron haciendo cada vez más grandes a medida que el gobierno iba transcurriendo.

Hoy es fácil decir para Cristina que pensaba que iban a perder, sin embargo ella se ocupó de poner la mitad de los candidatos o más. Tampoco puede despegarse de la derrota, en el sentido de decir, “yo pensé que íbamos al muere con esta historia”. No creo que haya sido así. Cristina participó de la formación de las listas como nadie.

De hecho, lo hemos venido contando desde hace dos meses. Estaba todo parado hasta que finalmente Cristina decidía quién iba y quién no. Es poco creíble la actitud de la vicepresidenta de que no tuvo nada que ver. Del mismo modo que es poco creíble que no tuvo nada que ver también, cuando ella dice que estaba todo mal, porque viene gobernando cada vez más y su influencia es cada vez mayor ya desde hace siete u ocho meses, no es desde ahora.

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