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Notas de Opinión

La historia secreta de cómo Milei obtuvo la ley y la disputa entre Caputo y Sturzenegger

El paquete aprobado fue excesivamente licuado. Pero es crucial para la gobernabilidad, los mercados y las reformas prometidas. Santiago Caputo y Karina Milei ganan poder, se apropian de cargos y refuerzan el control sobre las “cajas” del Estado.

Columna publicada originalmente en Clarín

El mensaje fue escueto y contundente: “Javier, ya podés viajar tranquilo al G7”. El Presidente lo esperaba ansioso. El texto concluía: “Ganamos”. El chat era de Guillermo Francos. El artífice del triunfo político en el Parlamento. Milei estaba eufórico en Olivos. “Los tengo agarrados de los huevos”, exclamó. Francos utilizó todas las armas convencionales -y de las otras- para garantizar la estricta mayoría. Fue ajustada y costó mucho.

También decidió una jugada que en principio malhumoró a los hermanos Milei. Decidió empoderar a Victoria Villarruel e incluirla en el fragote. La vice, al iniciarse las negociaciones, había sido excluida directamente por la Casa Rosada. Karina no le perdona su independencia y la acusa de tener propia “ambición de poder”. Pero hasta ese momento todo estaba frenado. Santiago Caputo, “Lule” Menem y el ex jefe de Gabinete Nicolás Posse hacían agua por los cuatro costados.

Los senadores se fumaban en pipa al trío. Los tres refutaban compromisos de Francos, mareaban con sus promesas y empantanaban las conversaciones. Karina le prohibió a Villarruel participar. La vice venía de una conversación a solas con Karina. El aparato mediático oficial anunció que esa charla fue óptima. Pero ocurrió todo lo contrario: fue tensa y llena de desconfianza. Karina no se banca a Villarruel y la vice –brava- no se achica y defiende su espacio político. Unas semanas después Villarruel aclaró: “Participo en las negociaciones”.

Ambas venían de un episodio traumático. Karina la acusaba de “traidora” a Victoria y la vice descalificaba la capacidad de Karina. Villarruel se tomó revancha: tuvo que desempatar y metió el “penal” político decisivo. Ahora, su foto se asocia al éxito en el Parlamento. Hace tres semanas la sanción del paquete estaba estancada. Francos, al asumir la Jefatura, logró algo fundamental: que Milei le delegara la negociación y el ministro habilitó a la vice.

El paquete aprobado fue excesivamente “licuado” y el Gobierno se olvidó de la casta para utilizar todas las herramientas de la peor tradición política para lograr su aprobación. Apareció la obra pública, las concesiones y hasta la entrega de embajadas. Pero esa gestión consiguió lo que el relato anticasta de Santiago Caputo fue incapaz de concretar: el primer logro político trascendente para Milei.

La sanción del “paquete” tiene tres lecturas políticas claras. Primero, un refuerzo crucial a la gobernabilidad del Gobierno.

Kristalina Georgieva y los lobos de Wall Street exigían un mínimo de consenso en las medidas de Milei. Este jueves los mercados reaccionaron eufóricos. También en la UIA, ADEBA y AEA se evalúan declaraciones de apoyo a la Casa Rosada.

Segundo, la sanción le otorgó “institucionalidad” al plan Milei. Así enfrentó su Talón de Aquiles: las dudas que genera la instrumentación de sus excesivas promesas libertarias. Tercero, existe otro dato trascendente: el fracaso político de Cristina. Un bloque férreo de 33 senadores no pudo contra un escuálido de 7 libertarios. Hace meses que Cristina militó la derrota de Milei. Estuvo excesivamente activa. Habló, se movió, alertó a gobernadores y senadores. Su plan concreto era el siguiente: voltear el paquete. La “Doctora” armó esta monserga: “Esta es la oportunidad de darle un golpe politico a Milei”. Y concluía: “Después Milei no va a mandar más leyes al Congreso”. El “plan” de Cristina fracasó.

Este jueves muchos lobos de Manhattan festejaron ese naufragio de la ex presidenta, más que la victoria de Milei. El traspié de Cristina se logró por el apoyo de la oposición aliada. Se trata, según Milei, de las “ratas y cucarachas” que proponen una mínima compensación jubilatoria: un alza del 8%. Aún en Wall Street dudan de la gestión de la Casa Rosada: el Gabinete sigue en colapso.

Clarín anticipó a fines de marzo que iba a haber cambio de ministros. Santiago Caputo y Manuel Adorni desmintieron y Milei se creyó ese relato: “Son todas mentiras”. Ahora el trío no termina de resolver el zafarrancho. Pero el terremoto tuvo consecuencias: Santiago y Karina se apropian de todos los cargos y refuerzan el control sobre las “cajas” del Estado. Caputo – el “Peaky Blinder” vernáculo – se quedó con la AFI. Karina con los negocios de Cancillería, y existe una bomba: sería la autoridad de aplicación del millonario RIGI. Ambos controlarán las empresas públicas: colocarán a un inexperto Diego Chaher para conducir el holding estatal.

El único antecedente de Chaher fue cerrar Télam. Ahora deberá lidiar con cosas pesadas: la licitación del trenes de carga está bloqueada y encima, el lío fenomenal en AGP: puertos sigue controlado por La Cámpora. Francos – astuto – sugirió a Milei usar el éxito en el Senado, para relanzar su gobierno. Dar vuelta la página de las peleas. También, aprovechar la fuerte baja que registró la inflación en mayo con un 4,2%.

La pelea de dos favoritos de Milei

Luis Caputo sabe que junio no trae buenas noticias. En la última reunión del equipo económico confesó que “la inflación no bajaría en junio”. Encima, Caputo entró en su propia trampa: decidió indexar gastos sociales y en el futuro las tarifas.

Se trata de un error que ya cometió Mauricio Macri. Así, el propio Gobierno fija un piso futuro de inflación. En ese momento la idea la tuvo Federico Sturzenegger. En el círculo rojo insisten en que la tardanza en designar a “Sturze” en el Gabinete obedece al malestar que la propuesta provocó en Caputo. A Toto le genera inquietud esa promoción. Se instaló en los mercados que Sturzenegger puede reemplazarlo, si Caputo se manca. Ambos “no se bancan”. Caputo lo sinceró en un encuentro secreto con amigos: “Tiene ideas impracticables”. “Sturze” piensa que Caputo lo “traicionó” y lo desprecia porque “solo sabe de finanzas”.

Entre ellos solo hay rencor. Pero Milei pondera a ambos. Aunque ahora está fascinado con Demian Reidel, un hombre del mundo de Sturzenegger. El “físico loco” -así le dicen- lo acompaña a todos lados y cree que los que no son ultraliberales, son socialistas.

Hace poco tuvo una insólita reunión con “capos” de alimentación: le hablaron del desplome del mercado y de medidas de crecimiento. Reidel no dudó y trató de “zurdos” a los jefes de las “multi”. Igual, Caputo tiene para festejar porque renovó el swap con China. Sucede en medio de escasez de dólares.

En Wall Street dicen que ayudó la jefa del FMI. La noche del jueves Washington aprobó la revisión del acuerdo. Economía aceptó, y eso facilitó todo, una condición clave que exigía Xi Jinping. Milei, a pesar de lo que dijo, hizo un gesto concreto hacia China: se tragará un sapo y viajará las próximas semanas a Beijing. Santiago Bausili, al final, se cortó solo. Evitó el “snobismo” de Diana Mondino. La canciller teclea y atraviesa la furia de Karina. El “Jefe” ordenó al aparato de difusión mileísta hacerla pomada. El tema era menor. Pero Mondino desobedeció y rechazó abonar los polémicos gastos de Milei en el exterior. Karina enfurecida contragolpeó: “Qué te quejás, si te puse yo”.

También tuvo ruido con Sandra Pettovello. Fue patética la última denuncia sobre violación a su domicilio. Pettovello ya avisó que sigue. Ocurrió en un encuentro con “popes” empresarios. La ministra se emocionó varias veces, pero evitó el llanto explícito. Primero, transmitió: “No me voy ni loca”. Y después argumentó: “Le prometí a mi papá que voy a seguir”.

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