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Notas de Opinión

Otra semana mala para el gobierno de Milei, pero por suerte está la Corte

Pettovello descorre el telón de curros y enfrenta a los mafiosos gerentes de la pobreza, pero desata una interna. Dos fallos que reavivan esperanzas de efectividades conducentes contra corruptos y curradores.

Columna publicada originalmente en Clarín

Mala semana para el gobierno de Milei. Y van dos semanas. Un par de cosas a partir de esta apreciación. Una: con el lío que agarró entre manos, las semanas enrevesadas aparecieron bien tarde, sobre todo si uno se acuerda de la devaluacionaza del principio. Dos: pese al ajustazo y a los afanosos esfuerzos de la oposición, y también del fuego amigo, la imagen positiva de Milei parece mantenerse. Hasta ahora.

Un palazo en la rueda: Milei tendrá que moderar su otro oficio, el de viajero predicador mundial de la derecha, a la que del otro lado llaman invariablemente ultraderecha para que se parezca al fascismo o al nazismo. Esperemos que este inconveniente de por lo menos considerar quedarse más en casa no le cargue de demasiada tensión su sensible tablero. No es para nada cosa menor, sino que tiene su trascendencia económica y política. El orden sobre qué es primero y qué segundo, es alterno. Saber alinearse es ganar.

Cayeron 10% los bonos, el riesgo país sube a 1600, el más alto en tres meses, y el dólar se despierta. En 2023 el riesgo país tocó los 2800 puntos y el blue no está muy distinto que en enero del año pasado. Pero esto hoy tiene que ver con los casos Posse y Pettovello, y también con esta novedad: Milei es el presidente que no consigue sacar una ley propia en seis meses y al que le quieren meter una ley en contra de sus números en el mismo lapso. Una ley que es una clara jugada política, presentada como un acto de reivindicación.

Francos y Posse, reemplazante y reemplazado. Un cambio con ruido en el Gobierno.

Francos y Posse, reemplazante y reemplazado. Un cambio con ruido en el Gobierno.

La primera semana en falsa escuadra tuvo como protagonista a Posse. Que un ministro se vaya o lo vayan, no suele pasar de un contratiempo y, a veces, el cambio mejora. Pero si se trata del primer jefe de ministros, es otra cosa, y si es del grupo fundador del partido de gobierno y amigo del jefe, ya tiene otro impacto. Más si el presidente lo trata ahora como a un traidor.

De alguna manera repite con Pettovello, ministra muy clave de Milei y que estuvo varias veces por renunciar. Colapsó: vive en un torbellino, bajo una presión al límite y encima pasa por una crisis personal. La función de Pettovello, digamos mejor las múltiples funciones de Pettovello, a cargo de lo que eran cuatro ministerios juntados bajo el bonito nombre de Capital Humano, es viga maestra del gobierno. Que le peguen opositores, que saben que así le pegan a Milei, y que ella se petardee a sí misma no es moco e’pavo, como se solía decir.

La ministra está encargada de resolver dos currazos machazos, con perdón de la igualdad de género. Uno, el currerío de los planes y facturas truchas que manejaba el Polo Obrero de Belliboni, al que puso contra las cuerdas. Y, dos: los comedores fantasmas y demás del, llamémoslo así, grupo Grabois, con tan buenos amigos en la Iglesia. Bergoglio, el primero. Dato: Pettovello detectó que las últimas compras por parte de Massa resultaron 30% más caras que las primeras hechas por ella. Pocos se han fijado en eso.

Al asumir, Pettovello tenía los ministerios llenos de beneficiados del gobierno anterior y llenos de La Cámpora. Y no tenía ni organigrama ni posibilidad de designar a nadie. Hasta el director de Legales fue contratado por un convenio con terceros. Pettovello, andá, encárgate y arreglátelas como puedas. No es para justificar su falta de experiencia y de recorrido político. Menos, sus arrebatos tipo Milei: la ira frente a cualquier disenso. Pero Pettovello descorre el telón de curros y enfrenta a los mafiosos gerentes de la pobreza. Y de pronto desata una interna absurda con uno de sus funcionarios: denuncia en la Justicia 18- contratos- 18.

Grabois y el Papa Francisco, una comunicación que funciona de ida y vuelta.

Grabois y el Papa Francisco, una comunicación que funciona de ida y vuelta.

Desplaza a segundo plano, y a veces desplaza del todo, lo bueno de su pelea contra la corrupción. Y le da letra a Grabois, que le da letra al Vaticano. Aparece el arzobispo porteño García Cuerva para denunciar el hambre y demás. Y como en un hilo de tuits, monseñor Ojea, jefe de la Conferencia Episcopal y hasta el mismo Bergoglio. Empoderado, Grabois va ante Casanello, amigo del Papa si los hay, que acá, al menos en parte, hace la gran Gallardo, por el juez porteño, y se pone a repartir comida. Pettovello apela. La cámara convoca a una audiencia donde Grabois prepotea a los jueces. Debió haberse suspendido. Pero el papelón siguió y fue filmado. Con Irurzun y dos jueces ultra K, iba a perder seguro 2 a 1. Al final, Pettovello terminó 3-0 abajo.

Hay más. El ministerio decide acatar y el jefe de ministros, Francos, dice que apelarán el fallo, hasta llegar incluso a la Corte. La comunicación interna no es la mejor. Otras notas al pie. Una: mensaje de Comodoro Py a Milei, que está proponiendo a uno de los federales para subir a la Corte. Dos: Francos dice que irá a la misma Corte a la que Milei se empeña en debilitar.

A la derrota judicial, Milei suma una derrota política. ¿Ejemplo de hipocresía el súbito y sensible afecto por los jubilados que se le despertó al kirchnerismo y al radicalismo, que al menos tuvieron perfectamente anestesiado durante los cuatro años del gobierno de Fernández, comiéndoles con inflación y con licuación los sueldos?

No hay duda: el sistema no da para más y hay que transformarlo a fondo. Pero las jubilaciones vuelven a ser una herramienta para la política, nunca para beneficio de los jubilados. ¿A esta altura alguien lo duda? Dicen: aumenten y paguen ya con fondos del ANSes los miles de juicios. Es más que estropearle las cuentas al gobierno. Es hacerlo volcar. Los jubilados siguen volcando. Ojo: a Cristina le votaron restituir el 82 por ciento. Fue en 2010. En horas, la entonces presidente lo vetó. Un año después, Cristina ganó con su famoso 54 por ciento, contra el 16 de Binner y el 11 de Ricardito Alfonsín. Milei amenaza veto serial. ¿Podrá? Discutir las intenciones de la oposición es hablar del sexo de los ángeles: están perfectamente claras.

Pablo Otero, dueño de Tabacalera Sarandí, protegido por jueces, políticos y funcionarios. Ahora la Corte le falló en contra.

Pablo Otero, dueño de Tabacalera Sarandí, protegido por jueces, políticos y funcionarios. Ahora la Corte le falló en contra.

Puede sonar raro y no a pocos, pero… menos mal que está la Corte, que rechazó la absolución del evasor serial de impuestos, Cristóbal López y su socio De Souza, que para financiarse se quedaron con unos US$ 1.000 millones del impuesto a los combustibles. En una sentencia vergonzosa, sólo fue condenado su cómplice en la AFIP, Echegaray, que pagó la fiesta. En otro acto igual de vergonzoso, Fernández y Massa les devolvieron sus empresas.

Ahora, la Corte ordena también que Pablo Otero, de Tabacalera Sarandí, protegido por una red de jueces, políticos y funcionarios, deje de conseguir cautelares para seguir haciendo negocios sin pagar impuestos. Bien se podría suponer que con estos dos fallos se reaviven esperanzas de efectividades conducentes contra corruptos y curradores. Con las avivadas pasadas de moda de algunos de la política, se extingue cualquier esperanza de que aflojen con el más de lo mismo.

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